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Vinicius Júnior acostumbró al Real Madrid a esperar algo extraordinario cada vez que recibía la pelota. Una aceleración, un regate, una carrera que desarmaba una defensa. Hoy, lo que rodea al brasileño es otra sensación: la incertidumbre sobre cuándo volverá a aparecer ese futbolista capaz de decidir partidos y títulos.

A sus 26 años, el atacante atraviesa un duro comienzo de temporada. En ocho encuentros con el conjunto blanco registra un gol y tres asistencias. Pero la preocupación no se limita a su producción ofensiva: también ha perdido claridad para resolver jugadas y frecuencia para superar rivales.

El contraste con su mejor versión es profundo. En la campaña 2023-2024 marcaba, en promedio, cada 128 minutos; en el arranque actual, ese registro se sitúa en un tanto cada 656. Su participación en goles pasó de una cada 93 minutos a una cada 163, mientras los intentos de regate descendieron de 8,4 a cinco por partido.

Son cifras de períodos de distinta extensión, por lo que no permiten dictar una sentencia sobre toda la temporada. Sí ayudan a dimensionar cuánto le está costando recuperar su influencia.

El Balón de Oro, una herida que vuelve al debate

Entre las explicaciones que circulan aparece la decepción de 2024, cuando el Balón de Oro terminó en manos de Rodri.

Una persona de su entorno, citada en el reportaje que dio origen a esta información, sostiene que Vinicius estaba convencido de que ganaría y que el resultado golpeó su ánimo. En España, el periodista Tomás Roncero también vincula aquel episodio con la irregularidad posterior del brasileño.

Sin embargo, esa lectura requiere cautela. Los testimonios y las opiniones no demuestran que un premio explique, por sí solo, lo que ocurre dos años después. El rendimiento también depende del funcionamiento colectivo, las decisiones tácticas, el estado físico y la confianza.

Presentar el bajón como una consecuencia exclusiva de aquella decepción simplificaría un problema que parece tener varios componentes.

Mbappé y Diomande: el desafío de encontrar su lugar

La convivencia ofensiva con Kylian Mbappé sigue planteando preguntas. El Madrid necesita que sus dos grandes figuras se complementen y que su talento se traduzca en un ataque equilibrado.

A ese desafío se suma Yan Diomande, cuya presencia aumenta las alternativas y la competencia. Su progresión alimenta el debate sobre quién debe jugar y qué peso deberían tener el rendimiento actual y la trayectoria.

Mourinho reconoce que dispone de futbolistas capaces de compartir el ataque, pero insiste en que no puede reunirlos a todos sin controlar los riesgos. Recuperar a Vinicius exige, por tanto, algo más que esperar una genialidad: también supone encontrar una estructura que lo favorezca.

Brasil tampoco resolvió las dudas

El regreso a la selección no produjo el impulso esperado. Brasil cerró su gira con un empate y una victoria ante Australia, además de un triunfo 4-0 sobre India, en una etapa de pruebas y reconstrucción dirigida por Carlo Ancelotti.

Vinicius marcó de penal en el triunfo 4-2 sobre los australianos, pero sus actuaciones no despejaron las dudas que arrastra desde Madrid.

El contexto importa: Ancelotti rotó ampliamente el plantel y dio oportunidades a nuevos jugadores. Aun así, el brasileño sigue buscando trasladar a la selección la capacidad decisiva que mostró en sus mejores temporadas de clubes.

Mourinho lo protege, pero no garantiza titularidad permanente

El técnico portugués ha elegido respaldarlo públicamente. Destaca su esfuerzo, reconoce que está lejos de su mejor versión y pide un ambiente que contribuya a su recuperación.

“Merece ser ayudado”, afirmó.

Ese apoyo no equivale a una promesa de jugar siempre. Mourinho dejó abierta la posibilidad de diseñar un plan específico que implique descanso o banquillo si considera que esa es la mejor manera de ayudarlo.

La renovación hasta junio de 2032 confirma la apuesta del club por su continuidad. El reto inmediato es deportivo: devolverle eficacia, desequilibrio y confianza.

El Madrid necesita sus goles, pero también necesita que vuelva a ser el jugador que obliga al rival a cambiar su manera de defender. Vinicius busca recuperar esa influencia. Mourinho intenta darle las condiciones para conseguirlo. 

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