La selección que convirtió la defensa en una marca histórica intenta recuperar el equilibrio. Tras perder ante Bélgica y golear a Turquía, afronta un examen exigente frente a la Francia de Zinedine Zidane.
Durante décadas, ponerse en ventaja frente a Italia era difícil; remontarle, todavía más. Su capacidad para controlar los partidos, dominar los duelos y proteger el área construyó una reputación que hoy ya no ofrece las mismas garantías.
Ese contraste, planteado por L’Équipe en un análisis sobre la transformación del fútbol italiano, acompaña a la Azzurra antes de visitar a Francia este viernes 2 de octubre en la Liga de Naciones.
Roberto Mancini comenzó su segunda etapa con una derrota 0-2 frente a Bélgica y encontró una respuesta ofensiva en el triunfo 4-1 sobre Turquía. Bastoni, Frattesi, Kayode y Pio Esposito marcaron en Bursa, pero el siguiente desafío será sostener esa ambición ante un rival de mayor capacidad para castigar los espacios. (figc.it )
La herida de Bosnia sigue abierta
La eliminación en la repesca mundialista permanece como uno de los golpes más duros del año. Italia se adelantó ante Bosnia y Herzegovina, perdió a Alessandro Bastoni por expulsión y terminó empatando 1-1 antes de caer 4-1 en los penales.
Ese contexto es fundamental: la inferioridad numérica condicionó el encuentro y obliga a evitar una explicación que reduzca toda la derrota a una supuesta desaparición de la escuela defensiva italiana.
Italia conserva defensores de primer nivel. La pregunta es cómo convertir sus capacidades individuales en una estructura colectiva que vuelva a transmitir seguridad.
Atacar también exige saber protegerse
La dupla formada por Giorgio Chiellini y Leonardo Bonucci fue una referencia de coordinación, experiencia y lectura del juego. Reproducir esa sociedad supone mucho más que encontrar dos buenos centrales.
Desde una lectura táctica, el problema aparece cuando una selección adelanta jugadores sin proteger suficientemente la pérdida: aumenta la distancia entre líneas, expone a sus defensores a carreras hacia su propia portería y dificulta controlar las segundas jugadas.
Mancini quiere que Italia tenga iniciativa. En la conferencia previa reconoció que Francia está más avanzada en su proceso, pero mantuvo la intención de competir a través del juego. Bastoni también defendió la necesidad de una actuación colectiva sólida y de conservar la pelota sin miedo.
Francia, un examen para Bastoni y toda la Azzurra
Aunque no contará con Kylian Mbappé, Francia dispone de amenazas como Ousmane Dembélé, Michael Olise y Désiré Doué. Su movilidad exigirá coordinación entre la defensa y el mediocampo italiano.
Para Bastoni, además, Dembélé y Doué evocan un recuerdo incómodo: ambos participaron en el PSG que derrotó 5-0 al Inter en la final de la Champions League del 31 de mayo de 2025.
El desafío de Italia será demostrar que puede atacar con personalidad y, al mismo tiempo, controlar lo que ocurre cuando pierde el balón. Recuperar su autoridad defensiva dependerá de ese equilibrio y de la respuesta de todo el equipo.
