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Anthony Gordon es intensidad, velocidad y agresividad cuando entra en una cancha. Fuera de ella, sin embargo, aparece un hombre tranquilo, reflexivo y con una manera muy particular de observar el fútbol y la vida.

El delantero inglés de 25 años, fichaje más caro del Barcelona en el último mercado de verano, ofreció una reveladora entrevista al periodista Juan I. Irigoyen, del diario español El País, medio al que corresponde por completo el contenido original y las declaraciones reproducidas en esta nota.

Más allá de hablar sobre Hansi Flick, Lamine Yamal o las exigencias deportivas del Barcelona, Gordon mostró una dimensión humana poco habitual entre las grandes figuras del fútbol moderno.

El atacante se considera un “alma vieja”, una persona más cercana a los valores y al romanticismo de otras épocas que a la acelerada cultura digital de la actualidad.

“Pertenezco a otra época. Creo que mi personalidad encaja más con los años 90”, expresó Gordon en la entrevista con El País.

El inglés lamenta que la sociedad se encuentre cada vez más condicionada por las redes sociales, el materialismo y la necesidad de aprobación pública. En su opinión, muchas personas han comenzado a darle importancia a asuntos superficiales mientras descuidan aquello que verdaderamente merece atención.

“Desde que llegaron las redes sociales, sobre 2010, creo que el mundo ha ido a peor. La gente se fija en cosas que no importan. Lo único que importa de verdad está en tu casa, con tu gente”, reflexionó.

Un futbolista que encuentra refugio en la lectura

La lectura ocupa un lugar central en la vida de Gordon. No la considera un pasatiempo, sino una herramienta para estimular su mente, adquirir conocimiento y desarrollarse como persona.

Su relación con los libros comenzó a fortalecerse después de una difícil cesión al Preston North End. Tenía cerca de 19 años y apenas consiguió jugar. Aquella experiencia lo obligó a revisar su comportamiento, su disciplina y la forma en que estaba administrando su talento.

Cuando regresó al Everton se prometió que no volvería a descender de nivel. Comenzó a leer diariamente y encontró inspiración en libros de crecimiento personal como Winning y Relentless, de Tim Grover.

Gordon reconoce que no suele leer novelas. Prefiere obras que le permitan aprender algo que desconoce sobre la mente, el rendimiento o la vida. Para la ficción, en cambio, elige el cine.

Incluso admitió que le gustaría impulsar un club de lectura en el vestuario, aunque considera difícil convencer a sus compañeros más jóvenes. Él mismo sabe que la imagen de un futbolista interesado profundamente en los libros todavía resulta poco común.

Un romántico que no se siente parte de esta época

Gordon explicó que siente nostalgia por una época menos dominada por las pantallas, las apariencias y el consumo permanente.

Se define como un romántico y cree que muchas de las relaciones humanas han perdido profundidad debido a la obsesión por exhibir la vida en las plataformas digitales.

Aunque confesó que también cae ocasionalmente en el hábito de desplazarse durante demasiado tiempo por las redes sociales, asegura que después se siente culpable y menos feliz.

Su reflexión también alcanza directamente al fútbol. Gordon considera que las redes han modificado la manera en que se analiza el rendimiento de los jugadores.

Un futbolista puede recibir miles de elogios por marcar un gol o dar una asistencia, aunque su actuación haya sido deficiente. Para el inglés, esa valoración superficial distorsiona la verdadera esencia del juego.

Él prefiere completar un buen partido sin anotar antes que jugar mal y quedar retratado como figura únicamente por conseguir un gol. Su prioridad es tomar la decisión correcta para el equipo, no alimentar sus estadísticas ni obtener reconocimiento en las redes.

“La mentalidad separa a los grandes de los buenos”

Gordon sostiene que en el fútbol de élite existen muchos jugadores con condiciones técnicas similares. Las grandes excepciones, según indicó, son talentos extraordinarios como Lamine Yamal o Pedri.

Sin embargo, cree que la verdadera diferencia aparece en la fortaleza mental.

A lo largo de su carrera conoció futbolistas extraordinariamente dotados que nunca alcanzaron su máximo nivel porque no desarrollaron la disciplina, la constancia o la mentalidad necesarias.

Para Gordon, una mente fuerte puede resultar más valiosa que el talento, pues las condiciones naturales no siempre aparecen con la misma regularidad.

Esa forma de pensar también explica por qué considera que puede triunfar en el Barcelona.

“Mi inteligencia como futbolista es mi atributo más infravalorado. Creo que por eso puedo jugar en el Barcelona. Porque si en este equipo no eres inteligente, estás perdido”, aseguró.

Para el atacante, la inteligencia futbolística consiste en tomar la decisión correcta más veces de las que se falla. Puede que deba rematar más o ser menos generoso, pero su naturaleza lo lleva a buscar la mejor resolución para el conjunto.

El impacto de Lamine Yamal y Hansi Flick

Gordon explicó que Hansi Flick fue determinante para convencerlo de llegar al Barcelona. El entrenador alemán lo llamó, le manifestó que lo quería en su equipo y le aseguró que su intensidad encajaba con el estilo azulgrana.

El inglés destacó la tranquilidad y honestidad del técnico. Prefiere recibir un mensaje directo, aunque sea duro, antes que convivir con discursos ambiguos.

También confesó sentirse sorprendido por la mentalidad de Lamine Yamal. Ya conocía su talento, pero no esperaba encontrar a un futbolista tan joven con semejante disposición para presionar, defender y trabajar en el gimnasio.

Gordon resaltó que el español mantiene la misma intensidad defensiva que jugadores como Raphinha y él, una actitud que rompe con la idea de que los grandes talentos ofensivos pueden desentenderse del trabajo colectivo.

Igualmente elogió a Rodri, a quien calificó como “una bestia” por su capacidad para proteger al equipo cuando pierde la pelota y controlar el ritmo de los ataques.

Mucho más que el fichaje más caro del verano

Anthony Gordon llegó al Barcelona rodeado por las expectativas propias de una inversión cercana a los 80 millones de euros. Su velocidad, presión y capacidad ofensiva justificaron el interés deportivo del club.

Sin embargo, la entrevista de El País permitió descubrir algo posiblemente más significativo: detrás del futbolista intenso existe una persona que lee para comprender, cuestiona el vacío de las apariencias y continúa colocando a la familia en el centro de su vida.

En una época en la que numerosos deportistas construyen su identidad alrededor de la exposición pública, Gordon propone otra manera de vivir: menos aprobación externa, más conocimiento; menos materialismo, más romanticismo; menos tiempo observando la vida de los demás y más atención a quienes están en casa.

Una filosofía que también traslada al terreno de juego. Porque para Gordon el fútbol, al igual que la vida, no consiste solamente en brillar: consiste en pensar, elegir correctamente y comprender qué es verdaderamente importante.

Fuente y crédito original: entrevista realizada por Juan I. Irigoyen para el diario El País, publicada el 18 de septiembre de 2026.

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