Doce futbolistas nacidos en 2007 o después ya recibieron minutos en el Apertura 2026 de la Liga MX. En Costa Rica hay talento, pero el salto desde las ligas menores hasta una verdadera continuidad en Primera División sigue siendo lento e irregular.
Mientras el fútbol costarricense discute constantemente cómo rejuvenecer sus plantillas y ampliar su mercado de exportación, México comienza a mostrar una generación de adolescentes que no solamente completa una norma reglamentaria: algunos ya intervienen en los resultados y se consolidan en el máximo nivel.
Durante el Apertura 2026 de la Liga MX, al menos 12 futbolistas nacidos en 2007 o posteriormente han recibido minutos en Primera División.
La principal referencia es Gilberto Mora, mediocampista de Xolos de Tijuana, quien con 17 años suma 367 minutos y cuatro goles en el certamen. Mora ya disputó la Copa del Mundo de 2026 con la selección mexicana, después de convertirse en una de las grandes revelaciones de su país.
Su caso es extraordinario, pero no está aislado.
En Guadalajara, Hugo Camberos acumula 261 minutos y Santiago Sandoval registra 229. Ambos tienen 19 años y han sido utilizados regularmente por el técnico Gabriel Milito.
Camberos ha sido titular en cuatro encuentros y Sandoval en tres. Este último ya marcó un gol en el torneo y suma cuatro anotaciones con el primer equipo de Chivas durante tres campeonatos.
Atlante también le abrió espacio a Cristóbal Alfaro, quien acumula 188 minutos, mientras que Querétaro hizo debutar al delantero Juan Carlos Martínez Jr. con apenas 16 años. El juvenil ha disputado 41 minutos.
La lista mexicana incluye además a José Luis Martín Sánchez, Luis Ángel Gómez, Aldo de Nigris, Juan Alexander Sigala, Diego Hiram Ramírez y Henrique Simeone Koifman.
Una regla que abre la puerta, pero el rendimiento decide
La Liga MX exige a sus clubes acumular al menos 1.170 minutos con futbolistas jóvenes durante el torneo. Las instituciones pueden cumplir utilizando jugadores de las categorías 2004, 2005, 2006 y 2007.
Como sucede con cualquier disposición obligatoria, algunos entrenadores optan por futbolistas de mayor edad para reducir riesgos y completar la cifra con jugadores físicamente más desarrollados.
La diferencia aparece cuando los técnicos se atreven a bajar todavía más la edad.
Mora, Camberos y Sandoval no están jugando exclusivamente para completar minutos. Han logrado aportar goles, desequilibrio y soluciones dentro de equipos sometidos a una importante presión deportiva y mediática.
Ese es el paso decisivo: una cosa es debutar a un joven y otra muy diferente sostenerlo después de su primera equivocación.
Costa Rica produce talento, pero no siempre lo consolida
El fútbol costarricense también cuenta con una regla de participación Sub-21 y dispone de estructuras de ligas menores. Futbolistas como Adrián Chévez, John Ruiz y Kenay Myrie han aparecido entre los juveniles con mayor cantidad de minutos en los torneos recientes.
Sin embargo, el problema nacional no parece estar únicamente en descubrir jugadores, sino en completar el proceso.
En muchos casos, los jóvenes reciben apariciones breves, son utilizados para cumplir una determinada cantidad de minutos o desaparecen de las alineaciones cuando aumenta la presión por clasificar.
El torneo corto, los cambios frecuentes de entrenadores y la obligación casi inmediata de obtener resultados reducen el margen para desarrollar futbolistas. Ante una derrota, el técnico suele recurrir al jugador experimentado, aunque el juvenil haya mostrado condiciones.
También existe una diferencia importante entre sumar minutos y consolidarse.
Un jugador puede cumplir con la regla mediante ingresos durante los últimos minutos de varios partidos, pero eso no significa que haya desarrollado la capacidad para comenzar encuentros, asumir responsabilidades tácticas o resolver momentos decisivos.
México tampoco ha resuelto por completo este problema. De los centenares de jóvenes inscritos en sus fuerzas básicas, solamente 12 futbolistas nacidos en 2007 o después han tenido participación en el Apertura 2026. La cifra muestra progreso, pero también confirma que la puerta continúa siendo estrecha.
La diferencia es que varios de ellos ya están cruzándola con continuidad.
El costo deportivo del freno costarricense
Costa Rica no cuenta con el mercado, los presupuestos ni la población de México. Precisamente por eso necesita aprovechar mejor su formación de jugadores.
Para un campeonato pequeño, producir futbolistas debería ser una necesidad deportiva y económica. Los jóvenes permiten rejuvenecer la Selección Nacional, generar ingresos por transferencias y evitar planteles integrados mayoritariamente por jugadores veteranos que circulan entre los mismos clubes.
El país ha logrado exportar talentos cuando estos reciben continuidad a edad temprana. El problema aparece cuando el futbolista llega a los 21, 22 o 23 años todavía considerado como una “promesa”, con pocos partidos completos y escasa experiencia internacional.
A esa edad, muchos mercados ya esperan encontrar un jugador consolidado y no uno que apenas comienza su proceso.
La reducción de la Primera División costarricense a diez equipos también disminuyó los espacios disponibles. Hay menos clubes, menos planteles y menos partidos en los que un entrenador puede repartir oportunidades.
La Copa de Costa Rica procuró funcionar como plataforma al exigir participación de futbolistas nacidos entre 2004 y 2009, pero un torneo complementario no puede sustituir los minutos de alta exigencia en el campeonato nacional.
El ejemplo no es solamente Gilberto Mora
Sería injusto plantear que todo México trabaja correctamente por la aparición de una figura excepcional. Mora posee condiciones poco comunes y ya compitió en un Mundial con 17 años.
El dato verdaderamente relevante está alrededor suyo: otros once jugadores de su generación o menores también están recibiendo oportunidades.
Chivas convirtió a Camberos y Sandoval en piezas útiles; Atlante sostuvo a Alfaro y Querétaro se atrevió a presentar a un delantero de 16 años.
La lección para Costa Rica no consiste en entregar puestos por edad ni en regalar minutos. Consiste en acompañar el talento, aceptar el error juvenil y construir una ruta que vaya desde las fuerzas básicas hasta la titularidad.
Las reglas pueden obligar a abrir la puerta, pero solamente una política institucional permite que los jóvenes permanezcan dentro.
Mientras México comienza a presentar futbolistas nacidos en 2007, 2008 y hasta 2010 en su máxima categoría, Costa Rica todavía debate cuánto riesgo está dispuesta a asumir con sus prospectos.
El resultado de esa diferencia no se observará únicamente en los clubes. También se reflejará en la capacidad de exportación y en el futuro de ambas selecciones nacionales.
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