El campeón de Europa protagonizó uno de los movimientos financieros más sorprendentes del mercado: vendió seis jugadores que no eran piezas indiscutibles de Luis Enrique y transformó su política de fichajes después de años de inversiones multimillonarias.
El Paris Saint-Germain ya no solo gana dentro de la cancha. El club francés cerró un mercado extraordinario en términos económicos al generar alrededor de 400 millones de euros (unos US$464 millones) mediante la salida de seis futbolistas que, pese a tener participación, no eran considerados intocables dentro del equipo de Luis Enrique.
La operación más espectacular fue la de Bradley Barcola. El francés había llegado procedente del Lyon en 2023 por unos €45 millones y terminó vendido al Liverpool en una operación valorada hasta en €145 millones, dependiendo de las variables.
A su alrededor se construyó una auténtica operación de caja: Ibrahim Mbaye pasó al Aston Villa en un acuerdo que puede rondar los €60 millones; Gonçalo Ramos fue al AC Milan por unos €74-75 millones; Kang-in Lee terminó en el Atlético de Madrid; Randal Kolo Muani, en la Juventus, y el joven Noham Kamara, en el Lyon.
La cifra resulta todavía más llamativa porque ninguno era una pieza absolutamente imprescindible del once que construyó Luis Enrique para conquistar dos Champions consecutivas.
De Neymar y Mbappé a comprar, desarrollar y vender
Ahí está el verdadero cambio.
Durante buena parte de la era catarí, el PSG fue identificado con los grandes cheques: Neymar por €222 millones, Kylian Mbappé por alrededor de €180 millones y contratos salariales gigantescos para reunir estrellas.
Ahora el paradigma es diferente.
La gestión deportiva encabezada por Luis Campos y Luis Enrique ha construido una plantilla más joven, competitiva y con futbolistas capaces de aumentar considerablemente su valor de mercado. El caso Barcola es el ejemplo perfecto: aproximadamente €45 millones de inversión y una operación de salida que puede alcanzar €145 millones.
También existe otro detalle significativo: dos de las ventas, Mbaye y Kamara, proceden de la formación del club, por lo que generan una plusvalía especialmente importante.
Mientras PSG vende, Inglaterra rompe la alcancía
El contraste con la Premier League es enorme.
Los clubes ingleses gastaron aproximadamente €4.100 millones durante este mercado, unos €500 millones más que el verano anterior. Su balance entre compras y ventas terminó cerca de €1.600 millones en negativo.
Manchester City protagonizó otro de los grandes golpes al comprar al argentino Enzo Fernández al Chelsea por €145 millones, igualando el récord de transferencia de la Premier League.
El resultado deja una fotografía curiosa del fútbol europeo de 2026:
Inglaterra compra como nunca; el PSG aprendió a vender como nunca.
Y quizá ese sea el mayor triunfo de la nueva administración parisina. Después de años en los que tener dinero parecía suficiente, el PSG encontró algo mucho más difícil: ganar, mantener una plantilla de élite y, al mismo tiempo, convertir su segunda línea en patrimonio multimillonario.
Luis Enrique ya apunta al siguiente desafío deportivo: una tercera Champions consecutiva.
Pero independientemente de lo que ocurra en Europa, París acaba de demostrar que su transformación no solamente ocurrió dentro del campo.
También ocurrió en la caja registradora.

