
Una enorme pantalla publicitaria llamó la atención durante el partido entre Barcelona y Rayo Vallecano. Desde la cámara principal, la valla parecía alcanzar una altura capaz de bloquear completamente la visión de los aficionados ubicados en las primeras filas.
Sin embargo, no se trataba de un montaje digital: es una estructura real de doble altura instalada en el renovado Spotify Camp Nou.
Las dos franjas funcionan de manera sincronizada y, vistas por televisión, forman una sola pantalla gigante. Además, el ángulo de la cámara potencia sus dimensiones y la convierte en uno de los elementos visuales más llamativos de la transmisión.
Se sacrificaron asientos
El periodista británico Sid Lowe informó que para instalar esta estructura frente a la cámara principal fueron retiradas las dos primeras filas de ese lateral. De esa manera, el público comienza a ubicarse por encima de la pantalla y conserva una mejor línea de visión.
La primera “U televisiva” está sometida a las dimensiones establecidas por LaLiga. La sensación de una muralla se consigue mediante una segunda línea publicitaria, instalada detrás de la primera y ocupando parte del espacio anteriormente destinado a espectadores.
Sí existen problemas en otras zonas
Aunque la pantalla lateral observada en el Barcelona-Rayo no tapa directamente a los aficionados, el Camp Nou sí ha recibido quejas por visibilidad detrás de las porterías.
La poca inclinación de la gradería baja, las vallas, fotógrafos y personal situado alrededor del campo han impedido observar completamente la línea de gol desde algunas localidades.
El propio Barcelona reconoció que entre 150 y 350 asientos pueden verse afectados, dependiendo de la colocación exigida en partidos de LaLiga o Champions. Como medida provisional, el club ha bloqueado la venta de las primeras filas en determinados sectores.
Por tanto, la espectacular valla no es un truco televisivo. Es una nueva fórmula comercial que brinda una exposición extraordinaria a las marcas, pero también evidencia la lucha entre dos intereses: producir una imagen impactante para millones de televidentes o proteger la experiencia de quienes pagan por asistir al estadio.
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