El delantero argentino, Julián Álvarez, regresó a la competición con el Atlético de Madrid entre silbidos y se marchó del césped en solitario, sin sumarse al agradecimiento del equipo a la grada.
No fue idea suya: el club le pidió que se retirara directamente al vestuario. Lo confirmó Diego Simeone al término del encuentro ante el Villarreal, en una explicación que ha terminado por avivar todavía más el ruido alrededor del artillero después de su fichaje frustrado por el Barcelona.
La orden llegó desde arriba
El técnico rojiblanco no escondió el origen de la decisión. Según relató, fueron los responsables del club quienes le trasladaron que el delantero no debía acercarse con sus compañeros a saludar a los aficionados.
"La decisión no fue de Julián Álvarez, fue del club", subrayó Simeone, que explicó que la intención era apartarlo y dirigirlo hacia el vestuario para evitar un foco de tensión con la grada.
El Atlético repite el mismo gesto en todos sus partidos: al pitido final, la plantilla al completo, suplentes incluidos, da una vuelta al campo para agradecer el apoyo. Ese recorrido arranca precisamente en el fondo sur, donde se sitúan los ultras rojiblancos. Ahí es donde el club quiso ahorrarle el trance al internacional argentino.
Abucheos en el calentamiento y al entrar al campo
El aviso venía de lejos. Álvarez ya había sido abroncado durante el calentamiento y volvió a escuchar la reprobación del Metropolitano cuando saltó al terreno de juego en el 66'. Con ese ambiente, la medida preventiva del club evitó una imagen que podía haberse ido de las manos. El efecto, sin embargo, ha sido el contrario al buscado: la imagen de Julián abandonando solo el campo se convirtió en la instantánea del partido.
Fuente: Diario Sport
NO te creo.
— Universo FCBarcelona (@UNIVERSO_1899) August 23, 2026
A Julián Álvarez lo echa del campo el propio Atlético para todavía humillarlo más.
Qué cojones es esto, tú.pic.twitter.com/BS1rTV2hiC

