Las imágenes encendieron las alarmas en Alemania. Jamal Musiala se desplomó dos veces sobre un terreno de juego en apenas cuatro días, primero ante el RB Leipzig y posteriormente frente al Heidenheim, pero detrás de aquellos inquietantes episodios existe ahora una explicación médica.
El futbolista del Bayern Múnich reveló que padece episodios temporales denominados “ausencias”, relacionados con una disfunción neurológica que está siendo tratada por especialistas.
El tema ha generado numerosas interrogantes alrededor del jugador de 23 años y Kicker, uno de los principales medios deportivos alemanes, profundizó tanto en el significado médico de estos episodios como en sus posibles consecuencias para la carrera del internacional alemán.
Musiala, mientras tanto, quiso transmitir tranquilidad.
“Lo más importante primero: estoy bien”, expresó al explicar públicamente su situación.
¿Qué le ocurre exactamente a Musiala?
Una ausencia es una alteración muy breve de la conciencia.
Durante unos segundos, la persona puede quedar desconectada de lo que sucede alrededor, dejar de responder a estímulos o mirar fijamente sin ser plenamente consciente de lo que está ocurriendo.
El término procede del francés absence, precisamente porque durante ese pequeño intervalo la persona parece estar “ausente”.
Después del episodio puede recuperar rápidamente la normalidad y continuar con lo que estaba haciendo, en ocasiones sin recordar exactamente lo sucedido.
Desde el punto de vista neurológico, las ausencias están consideradas una forma de crisis epiléptica. Son más frecuentes durante la infancia, aunque también pueden presentarse en adolescentes y adultos.
Esto requiere una precisión importante en el caso del jugador alemán.
Musiala no ha anunciado públicamente que padezca epilepsia.
Lo que comunicó es que los médicos detectaron “ausencias temporales, breves y tratables” relacionadas con una disfunción neurológica. La enfermedad concreta que las provoca no ha sido revelada públicamente.
Dos episodios en cuatro días
La preocupación aumentó porque las ausencias dejaron de ser algo exclusivamente privado para manifestarse en plena competición.
Musiala sufrió un primer episodio durante el amistoso contra el RB Leipzig.
Cuatro días después volvió a ocurrir.
Ante el Heidenheim ingresó como suplente y apenas unos minutos después volvió a desplomarse, una escena que generó inmediatamente preocupación entre compañeros, cuerpo técnico y aficionados.
Reuters confirmó que fueron dos episodios en cuatro días.
El propio jugador decidió entonces explicar públicamente lo que estaba sucediendo.
Musiala reconoció que las ausencias forman actualmente “parte de mi vida cotidiana”, aunque insistió en que se encuentra bajo atención médica especializada y que mantiene una visión optimista de su evolución.
El especialista advierte: los episodios no pueden predecirse
Este es uno de los aspectos más importantes para comprender el caso.
Kicker entrevistó a un profesor especializado en epileptología para analizar las consecuencias que pueden tener estos episodios en un deportista profesional.
Una de las principales dificultades es que una crisis no puede predecirse con exactitud.
Eso introduce inevitablemente una variable delicada para un futbolista que compite a máxima velocidad, recibe contactos, salta, disputa balones y puede encontrarse en situaciones en las que una pérdida momentánea de conciencia podría generar un riesgo adicional.
Sin embargo, que los episodios no puedan anticiparse no significa automáticamente que Musiala tenga que abandonar el fútbol.
Ese es precisamente uno de los puntos centrales de la evaluación médica que rodea actualmente al jugador.
¿Puede seguir jugando al fútbol profesional?
Por ahora, sí.
Musiala aseguró que tomó personalmente la decisión de continuar jugando después de conversar estrechamente con sus especialistas y recibir autorización de los neurólogos que lo atienden.
El Bayern también sostiene que sus participaciones frente a Leipzig y Heidenheim habían sido previamente evaluadas y autorizadas desde el punto de vista médico.
Desde el entorno del club se asegura que actualmente no existen indicios que hagan pensar que Musiala deba terminar prematuramente su carrera.
Existe incluso un elemento especialmente importante: según explicó Uli Hoeness, el Bayern dispone de una confirmación escrita de los neurólogos que atienden al jugador indicando que no existen objeciones para que practique deporte de alto rendimiento.
El tratamiento será determinante
Las ausencias pueden tratarse farmacológicamente y el objetivo es controlar la actividad cerebral que provoca los episodios.
Pero cada paciente es diferente.
Por eso resulta imposible establecer desde fuera cuánto tiempo necesitará Musiala para alcanzar un control completo o si requerirá tratamiento durante un periodo prolongado.
El especialista consultado por Kicker recalca precisamente que la evolución individual y la respuesta al tratamiento serán fundamentales.
Musiala afirma que está recibiendo la mejor atención posible y que se siente “en un buen camino”.
El Bayern ya conocía el problema
Hay otro dato importante que apareció posteriormente en Alemania.
El Bayern ya tenía conocimiento de la situación neurológica de Musiala antes de los dos episodios públicos.
Uli Hoeness reconoció que en el pasado habían existido indicios, aunque la gran preocupación surgió porque ahora el problema se manifestó dos veces sobre el terreno de juego en un periodo extremadamente corto.
“Que cuatro días después volviera a ocurrir me dejó completamente impactado”, reconoció el presidente honorario del Bayern.
Hoeness calificó la situación como un “drama”, fundamentalmente por lo que representa para la persona y no solamente para el futbolista.
También dejó claro que Musiala cuenta con “apoyo incondicional” dentro del Bayern.
Una historia marcada ya por demasiados obstáculos
El nuevo problema aparece después de un periodo especialmente complicado para Musiala.
En julio de 2025 sufrió una gravísima lesión durante el Mundial de Clubes ante el Paris Saint-Germain: fractura de peroné y luxación del tobillo izquierdo.
Estuvo 196 días sin competir antes de regresar en enero de 2026.
Posteriormente volvió a sufrir molestias en ese mismo tobillo y en julio pasado se sometió a una pequeña intervención que el Bayern describió como rutinaria y previamente planificada.
Cuando parecía preparado para comenzar definitivamente una nueva etapa, apareció ahora un desafío completamente diferente.
Esta vez no es muscular ni óseo.
Es neurológico.
El fútbol pasa momentáneamente a un segundo plano
El caso Musiala debe abordarse con prudencia.
Las escenas de Leipzig y Heidenheim fueron impactantes, pero tampoco permiten concluir que su carrera esté en peligro.
Los especialistas que lo atienden le han autorizado a competir, el Bayern conocía su situación y el jugador sostiene que la alteración es tratable y no supone, según la información médica que ha recibido, un riesgo adicional a largo plazo.
Al mismo tiempo, existe una realidad que no puede ignorarse: los episodios aparecieron dos veces en cuatro días y no es posible saber exactamente cuándo puede producirse otro.
Ese será probablemente el gran desafío para Musiala, sus médicos y el Bayern.
El jugador quiere continuar.
Los especialistas le han permitido hacerlo.
Y el Bayern está convencido de que puede seguir compitiendo al máximo nivel.
Ahora la prioridad será encontrar el equilibrio entre ese deseo de recuperar plenamente su vida como futbolista y el control de una condición neurológica que, como reconoció el propio Musiala, por el momento también forma parte de su día a día.

