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El Barcelona está a punto de conseguir algo que pocas veces puede planificarse desde un despacho: trasladar buena parte del corazón de una selección campeona del mundo al fútbol de clubes.

El acuerdo para incorporar a Rodri Hernández desde el Manchester City coloca al capitán de España junto a Pedri, Gavi y Dani Olmo, cuatro centrocampistas que hace apenas unas semanas celebraban juntos el título mundial conquistado ante Argentina.

La idea fue planteada este lunes por el diario francés L’Équipe, que lanzó una pregunta tan sencilla como pertinente: reunir campeones del mundo, ¿es realmente garantía de éxito?

La respuesta de la historia es bastante menos evidente de lo que parece.

Rodri, mucho más que otro campeón

El fichaje está pendiente de completar sus últimos trámites, pero el acuerdo entre Barcelona y Manchester City ya ha sido reportado por distintos medios europeos.

Reuters informa que el City aceptó una propuesta cercana a las 65,4 millones de libras, mientras otras fuentes sitúan la estructura de la operación en 60 millones de euros fijos más variables, con un paquete que podría alcanzar aproximadamente los 76,5 millones.

Rodri, de 30 años, firmaría por cuatro temporadas.

No llega cualquier futbolista.

Es el Balón de Oro de 2024, marcó el gol que dio al Manchester City su primera Champions League en 2023 y acaba de regresar del Mundial como capitán y una de las referencias de la España campeona.

Con el City deja una etapa extraordinaria: 298 partidos y 12 grandes títulos, entre ellos cuatro Premier League y la Champions.

El Barça se está llenando de campeones

Rodri tampoco llegará a un territorio desconocido.

En Barcelona encontrará a Joan García, Eric García, Pau Cubarsí, Pedri, Gavi, Dani Olmo y Lamine Yamal, todos integrantes de la selección española que levantó la Copa del Mundo el pasado 19 de julio.

La fotografía resulta tentadora: buena parte de la columna vertebral de la campeona mundial vestida de azulgrana.

Pero existe un matiz importante.

El mediocampo titular de España en la final contra Argentina estuvo compuesto por Rodri, Fabián Ruiz y Dani Olmo. Pedri entró en el minuto 62 por Fabián y Gavi no participó en aquel encuentro. 

Por eso sería más preciso hablar de la reconstrucción en Barcelona del núcleo del mediocampo campeón, no exactamente del mismo centro del campo de la final.

Y eso no disminuye el atractivo.

Lo aumenta.

Rodri-Pedri: la sociedad que entusiasma

Hansi Flick podrá disponer de combinaciones que Luis de la Fuente utilizó durante el ciclo mundialista y que, además, parecen complementarias.

Rodri ofrece posición, lectura táctica, salida desde atrás y protección defensiva.

Pedri puede recibir unos metros más adelante y liberarse de algunas obligaciones en la base de la jugada.

Dani Olmo aporta llegada y movilidad entre líneas.

Gavi agrega presión, agresividad competitiva y recorrido.

Fermín López aumenta todavía más las alternativas.

La llegada de Rodri también adquiere importancia por la lesión de Frenkie de Jong, una de las razones que aceleraron la búsqueda de una pieza de máximo nivel para esa zona. 

En términos futbolísticos, pocas incorporaciones parecen tan naturales para el Barcelona.

Pero hay una pregunta que el currículum no responde

Existe, sin embargo, una variable imposible de ignorar.

Barcelona no está contratando solamente al Balón de Oro de 2024. Está contratando a un futbolista de 30 años que viene acumulando problemas físicos y que recientemente tuvo que someterse a una intervención quirúrgica en la espalda después del Mundial.

De hecho, su estado físico será uno de los puntos especialmente observados durante la revisión médica previa a la firma.

Ahí aparece posiblemente la gran apuesta del Barça.

Si recupera al Rodri dominante, habrá conseguido por una cifra relativamente razonable a uno de los mediocentros que marcaron esta generación.

Si las lesiones persisten, la lectura económica y deportiva será muy distinta.

Villa demuestra que puede funcionar

L’Équipe recuerda un antecedente especialmente feliz para el Barcelona.

En 2010, después de acordar su contratación antes del Mundial, el club incorporó a David Villa desde el Valencia por unos 40 millones de euros.

Villa llegó al vestuario donde ya estaban varios de sus compañeros campeones del mundo: Puyol, Piqué, Busquets, Xavi, Iniesta y Pedro.

El resultado fue formidable.

Marcó 23 goles en su primera temporada, anotó dos en el histórico 5-0 ante el Real Madrid y también convirtió en Wembley durante el 3-1 contra Manchester United que dio al Barça la Champions League de 2011.

Aquella selección española y aquel Barcelona, además, compartían mucho más que futbolistas.

Compartían una manera de entender el juego.

Juntar campeones tampoco garantiza nada

La historia ofrece ejemplos en la dirección contraria.

Después del Mundial de 2014, el Real Madrid reunió a Toni Kroos y Sami Khedira, integrantes del mediocampo de Alemania campeona en Brasil.

Kroos terminó convirtiéndose en una leyenda madridista.

Khedira, afectado por lesiones y con la competencia de Luka Modric e Isco, abandonó el club apenas una temporada después.

También ocurrió con los franceses.

Chelsea reunió después de Francia 1998 a Marcel Desailly y Frank Leboeuf, y posteriormente incorporó a Didier Deschamps.

Ganaron la FA Cup, pero aquel núcleo campeón mundial nunca consiguió conquistar la Premier League.

El talento internacional no siempre puede reproducirse automáticamente en un club.

Barcelona intenta algo diferente

Hay, además, una diferencia importante con aquellos casos.

El Barça no está simplemente reuniendo futbolistas porque hayan ganado un Mundial.

Rodri parece encajar en una necesidad concreta.

Desde la salida de Sergio Busquets, Barcelona ha buscado distintas soluciones para una posición particularmente delicada dentro de su modelo. Rodri posee precisamente varias de las características que históricamente se le exigen al mediocentro azulgrana.

Y alrededor suyo tendrá futbolistas con los que comparte idioma futbolístico, selección y una experiencia que difícilmente puede reproducirse: acaban de ser campeones del mundo juntos.

España derrotó 1-0 a Argentina en la final del 19 de julio, con un gol de Ferran Torres en el minuto 106. Rodri fue titular y Pedri ingresó durante el segundo tiempo. 

Menos de un mes después, Barcelona intenta aprovechar parte de aquella química.

Una apuesta que mira a la Champions

El objetivo tampoco parece esconderse.

Barcelona quiere volver a ganar la Champions League y Rodri sabe perfectamente qué significa decidirla: su gol contra el Inter en Estambul le dio al Manchester City el título europeo de 2023.

Ahora el desafío será distinto.

Hansi Flick podría colocar detrás de Lamine Yamal un centro del campo con Rodri, Pedri, Gavi y Dani Olmo como alternativas principales, acompañado además por Fermín y otros jóvenes de la cantera.

Sobre el papel impresiona.

La historia, como advierte L'Équipe, aconseja algo más de prudencia.

Ser campeón del mundo no garantiza volver a ser campeón cuando cambia la camiseta.

Pero si Rodri recupera su plenitud física y Barcelona consigue trasladar al Camp Nou parte de la sociedad que hizo campeona a España, Flick tendrá algo bastante más importante que una colección de medallas: un grupo de futbolistas que ya sabe cómo jugar junto y, sobre todo, cómo ganar junto.

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