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A sus 39 años, el argentino Lionel Messi volvió a demostrar que para desequilibrar no siempre hace falta correr más: su manera de recibir, conducir y pasar en diagonal se convirtió en una auténtica lección de fútbol

Messi no pudo cerrar el Mundial 2026 levantando nuevamente la Copa, pero su participación con Argentina dejó varios detalles tácticos dignos de estudio.

Uno de ellos fue especialmente llamativo: su obsesión por jugar en diagonal.

A sus 39 años, el argentino ya no necesita basar todo su fútbol en las explosivas aceleraciones y regates que caracterizaron sus mejores temporadas en Barcelona.

Ahora selecciona mucho más sus movimientos.

Observa, se posiciona, recibe perfilado y desde ahí intenta encontrar el ángulo que desacomode a la defensa.

Durante el Mundial volvió a hacerlo una y otra vez.

¿Por qué Messi busca tanto la derecha?

Aunque durante muchos momentos aparece por posiciones centrales, especialmente cerca de la frontal del área, conforme avanzaban los partidos Messi tendía a desplazarse hacia el sector derecho.

No era simplemente regresar a la posición desde la cual comenzó a destacar cuando era mucho más joven.

Había una explicación táctica.

Siendo zurdo, recibir desde la derecha le permite orientar el cuerpo hacia el centro y tener una visión mucho más amplia del campo.

Desde allí puede conducir hacia dentro, buscar un compañero por el centro, cambiar completamente el juego hacia la izquierda o intentar el último pase.

Y ahí comienza el problema para quien intenta marcarlo.

El defensor tiene que escoger

Cuando Messi recibe de frente o ligeramente perfilado, el marcador debe tomar varias decisiones prácticamente al mismo tiempo.

¿Sale a presionarlo?

¿Protege el pase hacia el centro?

¿Vigila al delantero que está atacando su espalda?

¿Le permite avanzar esperando ayuda de otro compañero?

Messi intenta provocar precisamente esa incertidumbre.

Mientras el defensor está tratando de interpretar lo que puede ocurrir, el argentino muchas veces ya detectó el siguiente movimiento.

Es una de las razones por las cuales el pase diagonal resulta tan peligroso.

La diagonal rompe la lógica defensiva

Una defensa que retrocede normalmente intenta conservar sus líneas y desplazarse de manera coordinada.

El pase vertical resulta relativamente previsible: generalmente existe un receptor claramente identificado y los defensores pueden orientar la presión hacia él.

La diagonal modifica esa referencia.

El balón atraviesa diferentes sectores del terreno y puede coincidir con las carreras de varios jugadores.

Uno puede recibirlo, otro dejarlo pasar y un tercero aparecer desde atrás.

Además, muchas veces el balón viaja en dirección contraria al movimiento que venía realizando la defensa.

Es decir, obliga al rival a frenar, girar y volver a acelerar.

Messi ha explotado ese pequeño desequilibrio durante prácticamente toda su carrera.

No todo consiste en correr

Ahí aparece probablemente una de las grandes enseñanzas de su Mundial.

El paso de los años inevitablemente modifica las características físicas de cualquier futbolista.

Messi también ha tenido que adaptarse.

Ya no intenta superar rivales permanentemente mediante velocidad. Ahora administra mucho más sus esfuerzos y utiliza otras herramientas.

La orientación corporal es una de ellas.

Antes de recibir ya intenta saber dónde están sus compañeros y adversarios.

Luego aparece el primer control.

Si ese control consigue dejarlo mirando hacia la portería contraria, Argentina inmediatamente dispone de mayores posibilidades ofensivas.

Por eso recibir bien puede ser tan importante como pasar bien.

Una zona especialmente peligrosa

Durante buena parte del Mundial, Messi también buscó espacios centrales próximos al área.

Es la conocida tácticamente como zona 14, ubicada frente al área de penal.

Desde allí un jugador con su capacidad tiene prácticamente todas las posibilidades disponibles: rematar, filtrar un pase, combinar rápidamente o abrir hacia cualquiera de los costados.

Pero conforme los encuentros entraban en sus minutos finales también aumentaba su presencia por derecha.

Desde ahí encontraba otra ventaja.

Podía recibir con algo más de espacio y posteriormente atacar hacia dentro utilizando su pierna izquierda.

Era una manera de buscar oxígeno cuando los sectores centrales estaban demasiado congestionados.

Pasar y volver a aparecer

Existe otro detalle sencillo, pero fundamental.

Messi no siempre permanece esperando después de entregar el balón.

Muchas veces pasa y modifica inmediatamente su posición.

Y nuevamente aparece la diagonal.

Entrega hacia un compañero y se mueve hacia otro espacio, obligando al defensor a decidir si continúa siguiéndolo o conserva su posición.

Ese movimiento puede parecer insignificante, pero altera las referencias defensivas.

En el fútbol de alto nivel, unos pocos metros pueden cambiar completamente una jugada.

España terminó encontrando la respuesta

El análisis adquiere todavía más valor después de conocer cómo terminó el Mundial.

España derrotó 1-0 a Argentina en la final disputada el 19 de julio en Nueva York/Nueva Jersey y conquistó su segunda Copa del Mundo.

Ferran Torres marcó el único gol al minuto 106 de la prórroga.

España dominó buena parte del encuentro y Emiliano Martínez necesitó realizar numerosas intervenciones para mantener con vida a Argentina.

La Roja consiguió algo fundamental: evitar que el partido se desarrollara constantemente alrededor de Messi.

Ese detalle ofrece otra importante enseñanza.

La mejor manera de defender a un futbolista excepcional no siempre consiste en esperar a que tenga el balón para intentar quitárselo.

Muchas veces hay que impedir que lo reciba en condiciones favorables.

España controló la posesión, presionó tras pérdida y obligó durante largos periodos a Argentina a jugar lejos de las zonas donde Messi podía hacer mayor daño.

La defensa empieza antes de que Messi reciba

Ese concepto es fundamental.

Si Messi recibe sobre la derecha con tiempo para levantar la cabeza, perfilar su cuerpo y atacar hacia dentro, la defensa ya está en dificultades.

Por eso el trabajo debe comenzar anteriormente.

Hay que cerrar la línea de pase.

Presionar al futbolista que pretende encontrarlo.

Reducir el espacio entre líneas.

Y tener preparada una segunda cobertura.

España había llegado precisamente al Mundial mostrando una enorme capacidad para presionar inmediatamente después de perder la pelota y controlar territorialmente a sus rivales.

En la final volvió a demostrarlo.

Una lección para cualquier futbolista

Lo que hace Messi parece extraordinariamente complejo por la velocidad con la cual toma decisiones, pero detrás existen principios básicos que pueden enseñarse desde categorías menores.

Mirar antes de recibir.

Perfilar el cuerpo correctamente.

Evitar recibir siempre completamente de espaldas.

Moverse después de entregar el balón.

Atacar espacios en diagonal.

Observar hacia dónde se mueve el defensor y buscar la dirección contraria.

Son pequeños fundamentos que terminan haciendo enormes diferencias.

Messi perdió la final, pero dejó otra clase

España terminó levantando la Copa y confirmó su enorme Mundial.

Argentina entregó el título conquistado cuatro años antes y Messi se quedó a un paso de repetir la historia.

Pero incluso en la etapa final de su extraordinaria carrera, el argentino volvió a dejar material para analizar.

Quizá ahí se encuentre una de las mejores explicaciones de su longevidad.

Cuando las piernas inevitablemente pierden algo de velocidad, la cabeza puede hacer que el balón viaje más rápido.

Messi aprendió hace mucho tiempo a utilizar los ángulos, los movimientos de los rivales y especialmente las diagonales para generar ventajas.

Parece sencillo.

Recibir desde la derecha, perfilarse y mirar hacia dentro.

El problema para los defensores es que cuando Messi levanta la cabeza, normalmente ya encontró algo que ellos todavía no han visto.

La actualización queda respaldada además por el informe oficial de FIFA: España ganó 1-0 con gol de Ferran Torres al 106’, conquistó su segundo título mundial y dominó el partido, aunque Emiliano Martínez sostuvo a Argentina con varias intervenciones.

También encaja con el análisis previo del Grupo de Estudio Técnico de FIFA, que señalaba dos elementos que terminaron siendo fundamentales: Argentina construía buena parte de su funcionamiento alrededor de Messi, mientras España destacaba por la posesión, la presión tras pérdida y su solidez defensiva.

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