Durante una década, Gianni Infantino parecía un dirigente imposible de derrotar. Expandió el Mundial, multiplicó los ingresos de la FIFA, aumentó las ayudas económicas para las federaciones y consolidó una enorme red de apoyos alrededor del planeta.
Hoy, sin embargo, el abogado suizo de origen italiano atraviesa el momento más delicado desde que llegó a la presidencia del fútbol mundial en 2016. La retirada de su proyecto para vender parte de los derechos comerciales de la Copa del Mundo desató una rebelión sin precedentes encabezada por la UEFA, la Concacaf y otras federaciones, que cuestionan su forma de gobernar.
Pero ¿quién es realmente Gianni Infantino?
Un hijo de inmigrantes italianos
Su nombre completo es Giovanni Vincenzo Infantino.
Nació el 23 de marzo de 1970 en Brig, una pequeña ciudad del cantón de Valais, en Suiza, aunque sus raíces familiares son profundamente italianas.
Su padre era originario de Reggio Calabria, en el sur de Italia, mientras que su madre provenía de Lombardía, en el norte del país. Como miles de italianos durante el siglo XX, emigraron a Suiza buscando mejores oportunidades de trabajo.
Ese entorno multicultural marcaría su personalidad.
Infantino creció hablando varios idiomas y con el paso de los años llegó a dominar italiano, francés, alemán, inglés, español, portugués y árabe, una habilidad que más tarde resultaría determinante en su carrera diplomática dentro del fútbol.
Nunca fue una estrella del fútbol
A diferencia de otros dirigentes deportivos, Infantino nunca tuvo una carrera profesional como futbolista.
Jugó únicamente en categorías amateurs en Suiza, mientras enfocaba sus estudios en el Derecho.
Se graduó como abogado en la Universidad de Friburgo, especializándose posteriormente en derecho deportivo e internacional, un campo que terminaría convirtiéndose en su verdadera puerta de entrada al fútbol.
Su gran escuela fue la UEFA
Antes de convertirse en presidente de la FIFA, Infantino construyó prácticamente toda su carrera en la UEFA.
Ingresó en el año 2000 al departamento jurídico y rápidamente ganó prestigio por su capacidad técnica y negociadora.
En 2004 fue nombrado director de Asuntos Jurídicos y Licencias de Clubes.
Tres años después ascendió a secretario general adjunto.
En 2009 llegó al cargo de secretario general, convirtiéndose en la mano derecha del entonces presidente de la UEFA, Michel Platini.
Durante ese período impulsó proyectos que hoy forman parte del calendario internacional, como la ampliación de la Eurocopa a 24 selecciones, la creación de la Liga de Naciones y el fortalecimiento del Fair Play Financiero.
El escándalo que cambió su vida
Su destino cambió en 2015.
La FIFA atravesaba el mayor escándalo de corrupción de su historia.
Joseph Blatter fue suspendido y Michel Platini también quedó fuera de la carrera presidencial tras ser sancionado por el Comité de Ética.
Infantino apareció inicialmente como un candidato de emergencia para representar a la UEFA.
Pocos imaginaban que terminaría derrotando al jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa y convirtiéndose, el 26 de febrero de 2016, en el noveno presidente de la FIFA.
Su discurso era claro: reconstruir la credibilidad de una institución golpeada por los escándalos.
Una gestión que transformó el negocio del fútbol
Durante sus primeros años logró estabilizar financieramente a la FIFA.
Incrementó considerablemente el programa FIFA Forward, que distribuye recursos a las federaciones nacionales, impulsó la expansión del Mundial masculino de 32 a 48 selecciones, creó un nuevo Mundial de Clubes y multiplicó los ingresos comerciales del organismo.
Muchos presidentes de federaciones encontraron en Infantino un aliado por el aumento de los recursos económicos destinados al desarrollo del fútbol.
Esa política le permitió ser reelegido en 2019 y nuevamente en 2023 sin oposición.
Un dirigente tan influyente como polémico
Con el paso del tiempo también crecieron las críticas.
Diversos sectores cuestionaron su cercanía con gobiernos de Catar, Arabia Saudita y Estados Unidos, así como la constante expansión de los torneos internacionales y la creciente comercialización del fútbol.
La reciente propuesta para abrir el negocio del Mundial a inversionistas privados terminó convirtiéndose en el punto de mayor tensión de su mandato y provocó la mayor rebelión institucional desde que asumió el poder.
Un hombre reservado fuera de las canchas
Lejos de los estadios, Infantino mantiene una vida muy discreta.
Está casado con Leena Al Ashqar, de ascendencia libanesa, a quien conoció cuando ella colaboraba con el fútbol de ese país.
La pareja tiene cuatro hijas y reside en el cantón de Zug, en Suiza, aunque buena parte de su agenda transcurre viajando alrededor del mundo.
El desafío más grande de su carrera
Hace apenas unas semanas, Gianni Infantino parecía encaminado a buscar sin mayores sobresaltos un nuevo mandato al frente de la FIFA.
Hoy el panorama es completamente distinto.
Las críticas ya no provienen únicamente de periodistas o exdirigentes. Ahora llegan desde las principales confederaciones del planeta y desde integrantes de la propia estructura de la FIFA.
El abogado que llegó al poder prometiendo recuperar la confianza del fútbol mundial enfrenta ahora el reto más complejo de su carrera: convencer a ese mismo mundo de que todavía es el hombre indicado para seguir gobernándolo.

