
La FIFA dio marcha atrás a su controvertido proyecto de vender parte de la estructura comercial de la Copa del Mundo, luego de enfrentar un fuerte rechazo de confederaciones, federaciones y dirigentes del fútbol mundial, así como una creciente oposición dentro de la propia organización.
La iniciativa, impulsada por el presidente Gianni Infantino, buscaba recaudar hasta 4.200 millones de dólares mediante la venta de aproximadamente el 20% de una nueva filial comercial, valorada en unos 20.000 millones de dólares. Sin embargo, el plan terminó por desmoronarse después de que inversores clave retiraran su interés, en medio de una crisis institucional y de una intensa presión política.
Inversores se alejaron del proyecto
Uno de los principales respaldos financieros era Thrive Capital, firma dirigida por Joshua Kushner, que lideraba las conversaciones para concretar la operación. No obstante, fuentes cercanas al proceso indicaron que la propuesta terminó convirtiéndose en "una pesadilla para la marca", lo que llevó a los inversionistas a replantear su participación y, finalmente, abandonar el proyecto.
La propuesta contemplaba la creación de una empresa denominada FIFA Forward Enterprise, a la que se transferirían activos estratégicos como los derechos de televisión, patrocinios, licencias y venta de entradas, separando los negocios comerciales de la estructura tradicional de la FIFA.
Rechazo internacional
El plan recibió una fuerte oposición, especialmente desde Europa. La UEFA se manifestó abiertamente en contra de la iniciativa e incluso advirtió con la posibilidad de boicotear las competiciones organizadas por la FIFA si el proyecto seguía adelante.
La ausencia de selecciones de peso como Inglaterra, España, Francia, Alemania e Italia habría reducido considerablemente el atractivo comercial de la Copa del Mundo, afectando los ingresos por derechos televisivos y patrocinio, lo que terminó debilitando la viabilidad económica de la operación.
Además, la decisión de Infantino de fijar como fecha límite el 19 de septiembre para que las federaciones respaldaran el proyecto, ofreciendo pagos de hasta 40 millones de dólares, generó nuevas críticas. Algunos dirigentes interpretaron esos incentivos como un intento de influir en la votación de las asociaciones miembro.
Crisis dentro de la FIFA
Las críticas no solo llegaron desde el exterior. De acuerdo con diversas fuentes, altos ejecutivos de la FIFA expresaron su malestar por la falta de transparencia durante el proceso y aseguraron haberse sentido "engañados", al considerar que la iniciativa respondía más a intereses particulares que a una estrategia institucional.
El fracaso del proyecto representa un revés para el liderazgo de Gianni Infantino, quien ahora enfrenta un escenario de mayor presión política dentro del organismo. Con varias confederaciones regionales mostrando su desacuerdo y el surgimiento de posibles candidatos para futuras elecciones, distintos países analizan retirar su respaldo al actual presidente.
La cancelación de esta operación multimillonaria deja en evidencia las dificultades que enfrenta la FIFA para impulsar cambios estructurales en el modelo de negocio del fútbol mundial y refleja el peso que mantienen las federaciones y confederaciones en las decisiones de mayor impacto dentro del organismo.
MÁS INFORMACIÓN
- Josimar Alcócer triunfa en República Checa y palpita debut en la Champions League
- Fidel Escobar podría abandonar Saprissa para fichar por otro grande de Centroamérica
- La ITIA confirma sanción de cuatro años contra ex campeona de Wimbledon
- “Fuimos engañados”: director de la FIFA rechaza el plan de Infantino

