La tanda de penales y los cobros desde los once metros se han convertido en uno de los temas tácticos más llamativos del Mundial 2026.
No solo por la inusual cantidad de fallos, sino porque una de las técnicas más populares de la última década —la pausa durante la carrera, conocida como paradinha o stutter-step— está perdiendo efectividad.
El fallo de Kylian Mbappé frente a Marruecos reabrió un debate que también involucra a Lionel Messi, Bruno Guimarães, Kai Havertz y otros especialistas. Lo que durante años parecía una fórmula para engañar a los porteros, hoy parece haberse convertido en un arma de doble filo.
Un Mundial con cifras históricamente bajas
Los datos del torneo llaman la atención.
Hasta los cuartos de final se habían ejecutado 60 penales (incluyendo tandas), con apenas un 65% de efectividad, una cifra extraordinariamente baja para estándares internacionales, donde normalmente el porcentaje ronda entre el 75% y el 80%.
Pero el dato más revelador aparece al separar los lanzamientos según la técnica utilizada.
Según el análisis de L'Equipe:
* Los penales con pausa en la carrera tuvieron apenas un 53% de efectividad.
* Los ejecutados con carrera continua alcanzaron aproximadamente un 70%.
La diferencia es demasiado amplia para pasar inadvertida.
Mbappé, Messi y Bruno: el mismo problema
El francés Mbappé intentó sorprender a Yassine Bounou con una pausa muy marcada antes del disparo. El guardameta marroquí nunca se precipitó y terminó deteniendo el remate.
No fue un caso aislado.
Durante este Mundial también fallaron utilizando una mecánica similar:
* Lionel Messi.
* Bruno Guimarães.
* Kai Havertz.
En todos los casos apareció un patrón parecido: el portero esperó hasta el último instante sin revelar su movimiento.
Los porteros ya aprendieron la lección
Quizá el mayor cambio del fútbol moderno no está en los lanzadores, sino en quienes defienden la portería.
Christophe Lollichon, uno de los entrenadores de porteros más prestigiosos de Europa y exespecialista del Chelsea, explicó a L’Équipe que los guardametas actuales llegan a los partidos con un estudio minucioso de los hábitos de cada cobrador.
Ya no adivinan.
Analizan vídeos, tiempos de carrera, orientación corporal e incluso los movimientos de la cabeza antes del disparo.
En otras palabras: ahora también “engañan al que intenta engañarlos”.
Orlando Gill dio una clase táctica
Uno de los ejemplos más claros ocurrió durante la tanda entre Paraguay y Alemania.
El arquero paraguayo Orlando Gill esperó inmóvil durante toda la carrera de Kai Havertz.
No reaccionó ante la pausa del alemán.
Solo inició el movimiento cuando el balón abandonó el pie del atacante.
Era evidente que Paraguay había estudiado previamente esa rutina del futbolista del Arsenal, demostrando hasta qué punto el análisis de video se ha convertido en una herramienta decisiva.
El problema físico de la pausa
Más allá del aspecto psicológico, existe otro factor.
Al detener la carrera, el futbolista pierde parte de la velocidad de aproximación y también potencia en el golpeo.
Eso obliga a buscar disparos más colocados y menos fuertes.
Cuando el portero no “compra” la finta, el ejecutante queda prácticamente obligado a improvisar en una fracción de segundo, reduciendo la precisión y facilitando la intervención del guardameta.
No cualquiera puede hacerlo
Jessy Benet, uno de los especialistas franceses en esta técnica, sostiene que la mayoría de jugadores comete el mismo error: copiar a Neymar o Bruno Fernandes sin haber automatizado el gesto durante años.
Su conclusión es sencilla.
La paradinha no es un recurso que pueda improvisarse en un Mundial.
Requiere cientos de repeticiones y una técnica absolutamente mecanizada para que siga siendo efectiva.
La “paradinha” no nació con Neymar
Aunque muchos la asocian al brasileño, la historia cuenta otra cosa.
El recurso ya era utilizado por Pelé en la década de 1960, mucho antes de que existieran las cámaras de alta velocidad o el análisis de datos.
Décadas después Neymar la popularizó nuevamente con el Santos y obligó incluso a modificar la interpretación reglamentaria.
Actualmente, la International Football Association Board permite pequeñas pausas durante la carrera, pero considera antideportivo detenerse una vez completada la aproximación final al balón.
El fútbol vuelve a equilibrar la balanza
Durante años la ventaja parecía pertenecer a los cobradores.
Ahora el conocimiento táctico, la inteligencia artificial aplicada al análisis de video y el estudio individual de los rivales han devuelto parte del control a los porteros.
El Mundial 2026 está dejando una conclusión provisional: la paradinha no ha desaparecido, pero ya no intimida como antes.
En un fútbol donde cada movimiento queda registrado y analizado al detalle, incluso los trucos más sofisticados terminan perdiendo su efecto sorpresa. La gran batalla de los penales ya no se libra únicamente en el césped, sino también frente a las pantallas donde entrenadores y analistas estudian cada gesto antes de que el balón vuelva a colocarse sobre el punto blanco.
Fuente: Este artículo toma como punto de partida el análisis publicado por L’Équipe y lo complementa con información de la IFAB y otras fuentes internacionales.
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