En el fútbol moderno, a veces una fracción de segundo vale tanto como un gol. Y en el Mundial de 2026, una innovación heredada de un deporte con siglos de tradición terminó siendo decisiva para validar una anotación de Suecia.
La goleada sueca por 5-1 sobre Túnez en Monterrey dejó una curiosidad que pasó inadvertida para muchos aficionados, pero que representa otro paso en la evolución tecnológica del fútbol: el sistema “Snicko”, una herramienta nacida en el críquet y que ahora ayuda al VAR a determinar el instante exacto en que un jugador toca el balón.
Gracias a esta tecnología, el cuarto gol sueco, convertido por Mattias Svanberg, terminó subiendo al marcador.
Un gol marcado apenas 18 segundos después de ingresar
El mediocampista del Wolfsburgo acababa de ingresar al terreno de juego cuando encontró el balón dentro del área y anotó el 4-1 parcial.
Habían transcurrido apenas 18 segundos desde su entrada.
Sin embargo, la celebración se detuvo. La jugada era extremadamente ajustada y existían dudas sobre una posible posición adelantada.
Fue entonces cuando intervino una tecnología poco conocida para el gran público.
El VAR utilizó el sistema “Snicko” para determinar con precisión milimétrica el momento exacto del contacto previo con el balón. Las imágenes revelaron que Alexander Isak había desviado la pelota antes del centro definitivo y, en ese instante, Svanberg ya se encontraba habilitado.
La decisión fue clara: gol válido.
Una tecnología nacida lejos del fútbol
Aunque para muchos aficionados parezca una novedad, el “Snicko” tiene una larga historia en el críquet.
Conocido originalmente como “Snickometer”, el sistema fue diseñado para detectar si la pelota había rozado mínimamente el bate del jugador. La herramienta combina sensores y análisis de sonido para identificar contactos imperceptibles a simple vista.
Su precisión terminó llamando la atención de otros deportes.
La UEFA ya había utilizado una versión similar durante la Eurocopa de 2024. Uno de los casos más recordados ocurrió en el partido entre Bélgica y Eslovaquia, cuando un gol de Romelu Lukaku fue anulado después de que el sistema detectara un contacto con la mano de Loïs Openda durante la jugada previa.
Ahora, la FIFA lo ha incorporado al Mundial de 2026.
El fútbol de los centímetros… y de las milésimas
La introducción del “Snicko” confirma una tendencia que se ha consolidado en los últimos años: el arbitraje depende cada vez más de herramientas capaces de resolver acciones imposibles de percibir para el ojo humano.
Primero llegó la tecnología de línea de gol. Después apareció el fuera de juego semiautomático. Más recientemente, las cámaras corporales en los árbitros ofrecieron una nueva perspectiva del juego.
Ahora, el balón también “habla”.
Porque en el fútbol actual no solo importan los centímetros. También las milésimas de segundo.
Y en un torneo donde una sola jugada puede cambiar el destino de una selección, la tecnología continúa ganando protagonismo.
Paradójicamente, la herramienta que permitió validar un gol en el Mundial no nació en un estadio de fútbol.
Nació en un campo de críquet.
Y desde allí encontró el camino hacia la Copa del Mundo.
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