Mientras millones de aficionados alrededor del planeta comienzan a llenar el álbum oficial de la Copa del Mundo 2026, en la sede de Panini se vive una mezcla de orgullo, nostalgia y reflexión.
La histórica empresa italiana, que ha acompañado a generaciones enteras de coleccionistas desde México 1970, recibió con sorpresa el anuncio de la FIFA de otorgar a la compañía estadounidense Fanatics los derechos exclusivos de productos coleccionables a partir de 2031.
La noticia tuvo un impacto especial porque se produjo justo cuando Panini ponía en circulación mundial el álbum oficial de la Copa del Mundo 2026, una de las colecciones más ambiciosas de su historia y que ya se distribuye en mercados de los cinco continentes.
Sin embargo, dentro de la compañía existe una precisión importante: el vínculo entre Panini y la FIFA todavía no ha llegado a su final. La empresa italiana mantiene los derechos para los Mundiales de 2026 y 2030, por lo que la actual edición representa apenas el penúltimo capítulo de una relación que superará los 60 años de historia.
Más que un álbum: una tradición mundial
Desde hace más de medio siglo, la palabra Panini se convirtió en sinónimo de Mundial.
Cada cuatro años, millones de niños, jóvenes y adultos repiten el mismo ritual: abrir sobres, intercambiar estampas, buscar las figuras más difíciles y completar un álbum que termina convirtiéndose en una cápsula del tiempo de cada generación futbolística.
Por sus páginas han desfilado leyendas como Pelé, Johan Cruyff, Franz Beckenbauer, Diego Maradona, Ronaldo Nazário, Zinedine Zidane, Ronaldinho, Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y muchas otras figuras que marcaron distintas épocas del fútbol mundial.
También hemos visto las seis veces que Costa Rica concurrió a los mundiales desde 1990, 2002 , 2006,2014, 2018 y 2022.
Lo que comenzó como una colección deportiva terminó transformándose en uno de los fenómenos editoriales más exitosos del planeta.
El Mundial más grande exige el álbum más grande
La edición correspondiente a la Copa del Mundo 2026 representó un desafío técnico sin precedentes para la compañía.
La expansión del torneo a 48 selecciones obligó a desarrollar una colección cercana a las 1.000 estampas, convirtiéndola en una de las más extensas y complejas jamás producidas por Panini.
Desde su histórica planta en Módena, las líneas de producción alcanzaron una capacidad cercana a los 11 millones de sobres diarios para abastecer la demanda global de un producto que cada cuatro años se convierte en protagonista dentro del mercado internacional del coleccionismo.
Además, la empresa incorporó nuevas variantes de cromos especiales y elementos de rareza controlada, adaptándose a las nuevas tendencias del mercado sin perder la esencia tradicional que ha caracterizado a la marca.
Norteamérica, una oportunidad histórica
El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá también representa una oportunidad estratégica para Panini.
La empresa busca consolidar su presencia en uno de los mercados más importantes para la industria de los coleccionables, donde las tarjetas deportivas tienen una enorme tradición comercial y cultural.
Precisamente en ese territorio es donde Fanatics ha construido gran parte de su crecimiento durante los últimos años, convirtiéndose en uno de los actores más poderosos del negocio deportivo global.
Una despedida que aún tardará cuatro años más
Dentro de Panini, diversos ejecutivos reconocieron que el anuncio de la FIFA fue recibido con tristeza.

