Arabia Saudita no afloja en su ambicioso proyecto futbolístico.
Mientras su multimillonaria aventura en el golf perdió fuerza tras enormes inversiones en el circuito LIV, el fútbol sigue consolidándose como una prioridad estratégica para el reino, que tiene como gran objetivo el Mundial 2034.
La Saudí Pro League anunció la ampliación hasta 2030 del programa PACE (Player Acquisition Centre of Excellence), mecanismo creado para apoyar económicamente a los clubes en la contratación y renovación de futbolistas de alto perfil.
El plan forma parte de la estrategia Visión 2030 impulsada por el Gobierno saudí, donde el deporte ocupa un papel central como herramienta de posicionamiento internacional.
PACE funciona mediante una bolsa común financiada por el Ministerio de Deportes y administrada por la liga saudí. Los recursos son distribuidos entre los clubes bajo distintos criterios deportivos, comerciales y de audiencia.
El 22% de los fondos se reparte de manera igualitaria entre los equipos. Otro 22% depende del rendimiento deportivo en las últimas temporadas, mientras que el restante se divide entre impacto televisivo y resultados comerciales.
La llegada de Cristiano Ronaldo al Al Nassr a finales de 2022 marcó el inicio de la nueva era del campeonato saudí. Posteriormente se sumaron figuras internacionales como Karim Benzema, Nacho, João Félix, Theo Hernández y Mario Retegui.
El director ejecutivo de la Saudi Pro League, Omar Mugharbel, aseguró que el desafío actual ya no es convencer a las estrellas para llegar al campeonato saudí, sino fortalecer un modelo sostenible y competitivo a largo plazo.
La liga saudí continúa dependiendo en gran medida del respaldo estatal. El fondo soberano PIF mantiene participación directa en clubes importantes como Al Nassr, Al Ittihad, Al Ahli y Al Hilal.
A diferencia de lo ocurrido con el golf y el circuito LIV, las autoridades saudíes consideran que el fútbol sí ha generado el impacto global esperado, tanto en visibilidad como en posicionamiento internacional.
Con el Mundial 2034 en el horizonte, Arabia Saudí seguirá utilizando el fútbol como una poderosa plataforma deportiva, económica y política.

