El nombre de Juan José Calero, ex jugador de Sporting FC en Costa Rica, está volviendo a sonar con fuerza en el entorno del fútbol mexicano.
El delantero colombo-mexicano, hijo del legendario portero del Pachuca, Miguel Calero, estaría prácticamente cerrado como el primer refuerzo de Pumas del tico Keylor Navas para el Apertura 2026.
Su llegada, reportada por el periodista especializado en fichajes César Luis Merlo, respondería a la necesidad de los auriazules de reforzar el ataque ante la inminente salida de Jordan Carrillo.
A sus 27 años, Calero vive el mejor momento de su carrera. Tras un recorrido marcado por altibajos, encontró en Venados de Mérida la madurez y la confianza que lo catapultó nuevamente hacia el reflector.
Juan José se formó en las fuerzas básicas de Pachuca, donde debutó en 2015. Su primera etapa con los Tuzos fue discreta, con apenas dos goles en 25 partidos.
-Debut profesional en Pachuca (2015–2018) con participación en Liga MX y Concachampions.
-Paso por León (2018–2019) sin consolidarse como titular.
-Experiencia internacional en Portugal con Gil Vicente y Nacional de Madeira.
-Etapa en Costa Rica con Sporting FC. Con los albinegros disputó 23 partidos. Sumó 2 goles y 5 asistencias. Disputó 1362 minutos.
-Consolidación en Venados (2025–2026), donde explotó como goleador.
Este camino le permitió acumular experiencia y aprender de la disciplina europea, algo que él mismo ha reconocido como clave para su madurez actual.
Rendimiento goleador en la Liga de Expansión
El verdadero salto llegó con Venados de Mérida, donde Calero se convirtió en referente ofensivo. Su capacidad para definir dentro del área y su constancia lo llevaron a ser campeón de goleo en el Apertura 2025.
Su rendimiento lo colocó en el radar de varios equipos de Primera División, pero Pumas habría sido quien decidió apostar por él como pieza clave para el próximo torneo.
Ser hijo de Miguel Calero siempre fue un reto. Al debutar, el apellido lo puso en el foco mediático, pero él y su familia lo asumieron como orgullo, no como presión: “Siempre me inculcaron a que yo escribiera mi nombre”.

