
Luis Enrique ha logrado que todos los jugadores del Paris Saint-Germain mantengan un compromiso inagotable durante los 90 minutos.
El conjunto parisino está a las puertas de revalidar el título de la Champions League tras clasificarse a su segunda final consecutiva. Sin embargo, una de las principales claves del equipo radica en la exigencia de Luis Enrique: el jugador que no corre, no juega.
Ese mantra quedó evidenciado en el partido ante el Bayern Múnich, cuando Ousmane Dembélé fue sustituido al minuto 65 por Bradley Barcola.
Y es que, minutos antes, Luis Enrique le había reprochado a su estrella la falta de presión, la pérdida de precisión y el hecho de estar recortando esfuerzos. Fue entonces cuando el técnico tomó la decisión de preparar el cambio.
Al entrenador asturiano no le importó prescindir de su figura, pues lo más importante era mantener el resultado a favor y, para ello, necesitaba el compromiso total de sus futbolistas.
La reacción de Dembélé tras conocer su sustitución fue ejemplar: sin reproches, animando a sus compañeros, aplaudiendo a la afición que realizó el viaje y saludando a Luis Enrique antes de sentarse en el banquillo.
Anteriormente, el atacante ya había explicado en CBS Sports una de las claves del equipo: “Si no corres, te deja en el banquillo”.
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