
El histórico delantero bosnio Edin Džeko volvió a demostrar por qué es una de las grandes figuras del fútbol europeo, no solo por su rendimiento dentro del campo, sino por su impacto humano, tras dedicar la clasificación de Bosnia y Herzegovina al Mundial 2026 a sus amigos de infancia fallecidos durante la guerra.
Luego de eliminar a Italia en una dramática tanda de penales, el capitán de Bosnia tomó la palabra y dejó un mensaje que estremeció al mundo del fútbol.
“Se lo quiero dedicar a mis amigos con los que jugaba al fútbol en la calle cuando tenía seis años… un día salí y explotó una bomba, todos murieron”, expresó con profunda emoción.
La clasificación representa apenas la segunda en la historia de Bosnia a una Copa del Mundo y tiene un valor simbólico enorme para una generación marcada por el conflicto.
Džeko, de 40 años, fue determinante en el camino hacia la clasificación. En la fase previa marcó un gol clave que permitió a su selección avanzar, consolidándose una vez más como líder dentro y fuera de la cancha.
Incluso en el partido decisivo ante Italia, donde terminó lesionado en los últimos minutos, su liderazgo fue clave para que el equipo lograra imponerse en los penales y sellar el boleto mundialista.
El delantero nacido en Sarajevo es considerado el mejor futbolista en la historia de Bosnia. Es el máximo goleador y el jugador con más partidos disputados con su selección, acumulando más de 70 goles en más de 140 encuentros internacionales.
A nivel de clubes, construyó una carrera brillante en Europa. Fue figura en el Wolfsburgo campeón de Alemania en 2009, y posteriormente brilló en el Manchester City, donde ganó dos Premier League.
También dejó huella en la Roma, donde firmó una de las mejores temporadas goleadoras de la Serie A con 29 tantos, además de su paso por Inter de Milán, Fenerbahçe y otros clubes importantes del continente.
En el plano personal, la historia de Džeko está profundamente marcada por la guerra en Bosnia. Durante su infancia vivió el sitio de Sarajevo, donde su familia perdió su hogar y tuvo que compartir un pequeño apartamento con varios familiares.
Desde niño jugaba fútbol en las calles en medio del conflicto, una etapa que lo marcó profundamente y que hoy se refleja en sus palabras y en su carácter competitivo.
Su padre también fue futbolista y fue clave en su formación, acompañándolo desde pequeño en sus entrenamientos. Además, Džeko es reconocido por su disciplina y liderazgo, así como por su compromiso social, siendo embajador de UNICEF en Bosnia.
En su vida personal, está casado con la modelo Amra Silajdžić desde 2014 y es padre de cuatro hijos, manteniendo una vida familiar estable pese a su extensa carrera internacional.
La clasificación de Bosnia al Mundial 2026 no solo representa un logro deportivo, sino también una historia de superación y memoria. En la voz de Džeko, ese boleto se convirtió en un homenaje a una generación que creció en medio del dolor, pero que nunca dejó de soñar con el fútbol.
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