La Selección de Italia protagonizó un nuevo fracaso al desperdiciar su ventaja inicial y caer por penales ante Bosnia en el Repechaje rumbo al Mundial 2026, caída que significa su tercera ausencia de manera consecutiva de la Copa del Mundo.
Ante esta nueva catástrofe, desde el Gobierno italiano irrumpieron en la escena con una fuerte orden contra la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), clamando por una reestructuración general en todas las líneas para que esto no vuelva a suceder.
Quien tomó la palabra fue Andrea Abodi, Ministro de Deporte y Juventud, y planteó la necesidad urgente de cambiar el rumbo antes de que se vuelva demasiado tarde: "El fútbol es un deporte, y en tiempos de crisis militar y económica como esta, no debería cargarse con significados excesivos... pero por otro lado, es innegable que no es solo un deporte. Especialmente en Italia, donde el fútbol se ha convertido en cultura popular, un ritual comunitario y un símbolo de prestigio internacional. Me entristece pensar que hay toda una generación de niños y jóvenes que aún no han experimentado la emoción de ver a la selección nacional jugar un Mundial".
"Agradezco al equipo y a su entrenador el compromiso que demostraron anoche, pero es evidente para todos que el fútbol italiano necesita reconstruirse y que este proceso debe comenzar con una renovación del liderazgo de la FIGC. El Gobierno ha demostrado concretamente, en los últimos años, su compromiso con todo el movimiento deportivo italiano. Nuestros atletas nos han brindado una enorme satisfacción en muchas disciplinas, y creo que es objetivamente incorrecto intentar negar su responsabilidad por el tercer fracaso consecutivo en la clasificación para el Mundial, acusando a las instituciones de un supuesto incumplimiento y restando importancia al nivel profesional de otros deportes. Se exige responsabilidad, humildad y respeto a todos. Italia debe volver a ser Italia, incluso en el fútbol mundial", esgrimió sin pelos en la lengua el ministro.
El principal apuntado por Abodi en sus declaracione es Gabriele Gravina, presidente de la FIGC y quien ayer sorprendió al no presentar su renuncia, dejando la puerta abierta a seguir en el cargo a la espera de poder redimirse en el próximo ciclo mundialista. El mandamás de la entidad tomó las riendas justamente luego de que Italia quedara sin chances de entrar al Mundial de Qatar 2022 y su estadía en el cargo parece en riesgo, pese a su intención de seguir en el mismo.
Aurelio De Laurentiis, presidente del Napoli, dejó su visión sobre la situación y coincidió con el ministro Abodi en cuanto a la necesidad de una reestructuración, animándose a presentar un candidato: "En el fútbol hay que empezar de cero y no tener miedo ni vergüenza de hacerlo. Con alguien como Malagò (ex presidente del Comité Olímpico Nacional Italiano), cambiaríamos las cosas rápidamente: es un gran profesional y en dos años volveríamos a ser fuertes".

