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El portugués Luis Campos, director deportivo del PSG de Francia, brindó una entrevista a Diario Marca de España.

El directivo del conjunto parisino elogió a Luis Enrique, técnico español que le dio al PSG su primera Champions de la historia.

"Luis Enrique me pide que cuando hable con un jugador le diga una cosa: 'Si no vienes para entrenar todos los días al máximo, no vengas, porque como no entrenes todos los días al máximo, Luis Enrique te va a ‘matar’ rápido. Tienes que saber que cada entrenamiento es como un partido contra el mejor o los mejores equipos del mundo y vas a tener que dar el máximo todos los días'. Al final de su primera temporada un día me dijo: 'Luis, o mejoramos el nivel del día a día en los entrenamientos con todos los jugadores a mil por hora, o yo me voy'. Me inculcó esa exigencia. Entonces hoy, cuando vamos en busca de un perfil que nos interesa para contratar, la primera cosa que le digo al jugador es: 'Te conocemos muy bien, pero si no entrenas todos los días al máximo, olvídate, porque no jugarás ni un minuto'. Y es la verdad".

SALIDA DE MBAPPÉ 

Ha repasado cómo es su proyecto en el PSG y ha hablado también de Kylian Mbappé y su salida en 2024: "Yo tengo una relación especial con Kylian desde sus 14 ó 15 años, no la voy a olvidar y no la voy a esconder, pero en ese caso intenté ser lo menos emocional posible, intenté ser lo más racional. Pensé siempre en proteger al equipo y a los otros jugadores, no podíamos dejar que el caso Kilian lo pagaran todos en el club por muy bueno que sea Kylian Mbappé, que lo es. Mi preocupación, la del entrenador y la dirección del club fue hacer sentir a los otros que son importantes. Conseguimos gestionar algo emocional, porque Kilian sigue siendo el capitán de Francia, sigue siendo el jugador que es, pero al mismo tiempo había que proteger al club y a todos aquellos que aceptaron unirse al proyecto del PSG."

Aquí la entrevista completa

PREGUNTA: En diciembre fue reconocido como mejor Director deportivo en los Premios Globe Soccer de Dubai. Tras una temporada casi perfecta del París Saint Germain en la que ganaron seis títulos, ¿está viviendo Luis Campos el mejor momento de su carrera?

RESPUESTA: Soy un apasionado del fútbol y me considero un afortunado. Pasé por diferentes campeonatos, diferentes clubes y me divierto mucho con lo que hago. He tenido distintas actividades en el fútbol en las que fui creciendo como persona y como profesional. Me considero un privilegiado porque trabajo donde me gusta.

P: En 2002 fue uno de los dos candidatos de Pinto da Costa para entrenar al Oporto, que al final eligió a José Mourinho. Dos años después, entrenado al modesto Gil Vicente, usted se ‘vengó’ acabando con un récord de imbatibilidad del Oporto de Mourinho que luego fue campeón de Europa.

R: Yo no vivo de venganzas ni rencores. Fui muy feliz el día en que comí con Pinto de Costa en esa entrevista para entrenar al Oporto, pero él optó por José y eligió muy bien. Mourinho siempre ha sido amigo mío. Aquello fue una oportunidad fantástica, pero es el pasado. Las cosas buenas y las cosas malas nos hacen crecer, nos vuelven más fuertes. Recuerdo la parte buena de aquello, la comida con Pinto de Costa y el placer de sentir que pensó en mí para entrenar a un equipo tan fuerte.

Mourinho hizo un trabajo excepcional en el Real Madrid porque combatió el dominio de aquel Barcelona de Guardiola que era un equipazo

P: Diez años después de ese episodio usted trabajó con José Mourinho en el Real Madrid como analista táctico y jefe de scouting. ¿Qué recuerdos guarda de esa época?

R: Muy buenos recuerdos porque Mourinho es una persona especial para todos y para mí todavía más, ya que es mi amigo. Le debo mucho porque hubo una fase de mi vida en la que tenía muchas dudas, una fase de reflexión. Mourinho me llamó entonces y me dijo: “Te necesito, pero no en el campo: viajando, viendo partidos, viendo jugadores y equipos”. Más tarde me pidió que volviera al campo con él, que era algo que yo ya no pensaba que podría pasar, y en esa fase me ayudó a reencontrar el placer de la alta competición. En un momento tan decisivo para un club como el Real Madrid, que estaba muy presionado por un Barcelona muy fuerte, el Barça de Pep Guardiola, que con todos esos grandes jugadores era un equipazo, Mourinho hizo un trabajo excepcional en Madrid porque combatió a ese equipo. Se corría el riesgo de vivir lo que pasa ahora en Francia con el PSG o en Alemania con el Bayern: que el Barça se mantuviera muchos años como campeón de España. Mourinho fue muy importante en ese cambio, en poder combatir el dominio de aquel Barcelona.

P: Hablando de scouting de jugadores, ¿es verdad que una de las primeras cosas en que se fija de un futbolista es su recepción de la pelota?

R: Sí, porque la relación del jugador con el balón es fundamental. Al final son jugadores con un balón, y tienen que estar cómodos. Cuando hablo con Luis Enrique del perfil de un jugador para contratarlo, lo primero que me pregunta es si está cómodo con el balón. Se refiere al control, a tomar buenas decisiones con la pelota. Es muy importante tener una buena relación con el balón, no sólo que sea rápido, corra muchos kilómetros o gane duelos. Porque así ayudará mucho más al equipo.

Lo más difícil del scouting es descubrir o intuir si un futbolista tiene la capacidad de hacer lo que le van a pedir diferente en su nuevo equipo

P: En esa etapa el Real Madrid fichó a un jugador que no controla mal del todo el balón: Luka Modric. ¿Cuánto tuvo que ver en su fichaje?

R: Yo hice mi trabajo. Los entrenadores nos piden perfiles pero al final son ellos los que toman la decisión, hablamos de muchos jugadores y llegamos a una conclusión. Hubo muchas conversaciones con Mourinho sobre ese perfil, el Real Madrid necesitaba un jugador más cerebral en medio campo, alguien que marcase los tiempos: ahora freno, ahora acelero; ahora por la izquierda, ahora por la derecha. Y Luka tenía eso. Cuando Luka se volvió importante en el Madrid fui muy feliz, recuerdo el abrazo que me dio antes del partido del Mundial de Clubes, me dio las gracias por esos momentos. Vivimos un periodo fantástico con él en Madrid, pero cuando llegó fue complicado porque llegó muy tarde, por su adaptación, por un entrenador especial que era muy exigente... Pasó un momento duro y yo viví todo eso con él, pero todos sabíamos que Luka terminaría siendo muy importante porque en el campo es una brújula. Sabe siempre por dónde llevar el partido, sabe conducir el juego, como hace Vitinha hoy en el PSG.

P: ¿Qué es más importante en el scouting: detectar el talento y proyectar el desarrollo de un futbolista o anticipar cómo puede encajar en un equipo?

R: Todo es importante, sobre todo con jugadores que cuestan tantos millones. No debemos permitirnos cometer errores. Así que todo se vuelve una investigación, al principio es casi de detectives para saber todo sobre ese jugador. Lo más difícil del scouting es la proyección, no ver a un futbolista jugando y tener todos sus datos, porque hoy las nuevas tecnologías nos ayudan mucho para saber cómo es, la clave es si puede encajar en el fútbol de nuestro entrenador. Cómo nos puede ayudar, proyectar como encajará en nuestro juego sabiendo que muchas veces le estamos viendo hacer algo y lo que nuestro entrenador le va a pedir luego es otra cosa diferente. Descubrir si tiene eso que le van a pedir es lo más difícil. Haber sido entrenador me ayuda bastante porque puedo entender a mi entrenador y al entrenador actual de ese jugador.

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P: En 2013 el Mónaco de Rybolovlev le ofrece construir un proyecto deportivo, un club moderno con un recién ascendido donde implantar su método de trabajo.

R: Fue mi primer contacto con lo que pronto se transformó en algo muy importante, el ‘financial fair play’. El Mónaco acababa de comprar a James Rodríguez, Falcao, Moutinho… Habían invertido mucho dinero, teníamos que completarlo con otros jugadores sin entrar en quiebra y eso nos obligó a ser muy creativos. No fue fácil, nunca lo es en el primer y segundo año de un proyecto nuevo porque hay que cambiar mentalidades. En Francia al principio me llamaban ‘el hombre del trading’ porque les costó entenderlo. Cuando compraba a Martial por 5 millones y al año siguiente lo vendíamos por 80 se preguntaban: '¿Por qué vendes a nuestros mejores jugadores?'. Con ese dinero yo compraba todavía mejor al año siguiente, el dinero era invertido para que el equipo fuera aún más fuerte sin entrar en quiebra, respetando el ‘financial fair play’. Por entonces el Mónaco había tenido una multa de 50 millones por no pagar impuestos. Eso nos condicionó mucho pero también me obligó a ser más creativo y buscar jugadores como Fabinho, que venía del Madrid, o a apostar por jóvenes de la casa como Mbappé o a fichar a Lemar, que nos costó tres millones y era un jugador sensacional, o a Bernardo Silva, que estaba en Benfica y no jugaba. Nos obligó a buscar jóvenes de calidad, a encontrar entrenadores competentes y apropiados al proyecto. Porque el scouting bueno no es sólo buscar los mejores jugadores. Como director deportivo hice un buen trabajo encontrando muy buenos entrenadores para los proyectos, como Leonardo Jardim en el Mónaco. Mi mejor scouting en estos dos últimos años ha sido Luis Enrique para el PSG. Encontrar los mejores entrenadores que son perfectos para ese momento y ese proyecto en ese club es algo que me da mucho placer.

Después de la primera entrevista con Luis Enrique para ficharle llamé a Al-Khelaifi y le dije: 'Presi, es nuestro hombre'

P: ¿Fue fácil convencer a Nasser Al Khelaifi de que Luis Enrique era el hombre apropiado para el PSG?

R: Sí, fue muy fácil. En esas reuniones también participó el emir de Qatar, al que le gusta mucho el fútbol y además entiende mucho. A veces me habla de jugadores de los que yo mismo temo no estar bien informado. Le gusta mucho, sabe dónde están los principales talentos, tiene ‘Wyscout’ (una plataforma de búsqueda y selección de jugadores) y mucha cultura de fútbol. Fueron reuniones muy importantes porque empezamos mirando una serie de entrenadores que nos pidieron y los evaluamos según 25 apartados diferentes… Todo para intentar entender quién era la persona adecuada. Terminamos teniendo una entrevista con Luis Enrique en su casa en donde la química fue tan fuerte que a los diez minutos ya nos había dicho todo lo que queríamos escuchar. Al terminar esa reunión llamé a Nasser y le dije: “Presi, este es nuestro hombre”. En dos días lo teníamos cerrado. Sentí una energía tan grande, tan positiva y una voluntad de ganar tan grande que me dije: “Éste es”.

P: En fútbol es muy difícil obtener plusvalías en la compra y venta de jugadores y al mismo tiempo lograr resultados deportivos, es decir, conjugar beneficios económicos y éxitos deportivos. Usted lo hizo con el Mónaco y luego con el Lille.

R: Y también en el PSG, pero de una forma diferente, son tres proyectos distintos. El de Mónaco y Lille son muy parecidos. Teníamos que crear plusvalías y, cuanto más vendíamos, más fuertes éramos porque eso nos permitía ir al mercado al año siguiente, comprar y ser todavía mejores. En el PSG fue diferente porque teníamos grandes jugadores con salarios muy altos, con nuestro ‘financial fair play’ había una situación difícil y hoy tenemos un PSG con una situación económica muy buena, reduciendo la masa salarial de forma inmensa, somos incluso más competitivos porque también cambiamos la filosofía y la forma de pensar de todos los parisinos y del PSG.

Luis Campos, the one-time disruptor who has helped shape PSG's new era -  The Athletic

P: Acabamos con su etapa en Mónaco. Apareció con 15 años un chico llamado Kylian Mbappé, hubo un incidente con un entrenador que dudaba de sus condiciones y usted tuvo que intervenir.

R: Coincidió con mi llegada al Mónaco, había escuchado que había un gran talento pero aún no lo había visto jugar. El inicio de Kilian en Mónaco no fue fácil, hubo un conflicto con el entrenador. Gente de mi equipo que me decía que Kilian era fantástico y le dije al entrenador que lo pusiera en el siguiente partido. A los 20 minutos el Mónaco ya ganaba 3-0, con tres goles de Kylian. “Se acabó”, dije, “se tiene que quedar porque aquí hay algo muy especial”. Poco después, al acabar su primer entrenamiento con el primer equipo, Joao Moutinho, que era un jugador importante de la selección portuguesa, vino con Bernardo y Ricardo Carvalho y me dijo: “Oye, Luis, este chico no puede salir de aquí, ¿quién es?”.Kylian ha ido ganando su espacio por su calidad, su carácter y por su voluntad de ser muy grande en el fútbol, no porque le diéramos un empujón. Ganó su espacio luchando contra muchas adversidades, se impuso de una forma natural.

P: Llegamos al Paris Saint Germain. El año pasado ganaron la Champions, la Intercontinental, la Supercopa de Europa, la Ligue 1 Francesa, la Copa de Francia y la Supercopa de Francia. Seis títulos en un año natural, algo que sólo han conseguido antes dos equipos: el gran Barcelona de Guardiola en 2009 y el Bayern de Hansi Flick en 2020. ¿Es posible repetirlo?

R: Nos gustaría, sabemos que es muy difícil y que nadie ha conseguido repetirlo, pero alguien tiene que intentarlo y mejorarlo. Este proyecto del PSG es muy bonito porque es un equipo muy joven que juega muy buen fútbol, con un entrenador increíble, una dirección y un presidente increíbles. Se dan las condiciones para que podamos continuar por el camino del éxito y voluntad no nos falta, aunque conocemos el fútbol: a veces juegas muy bien y no ganas. Hace dos años, ya con Luis Enrique, en la semifinal con el Dortmund caímos eliminados con cinco balones al palo. Con que uno hubiera entrado todo habría cambiado. Pero siempre hemos ido creciendo como equipo, el equipo que terminó la temporada pasada tuvo una gran evolución respecto al que jugó las semifinales el año anterior y ganó la Liga. Podemos y debemos continuar así, porque veo lo que hace el equipo en términos de evoluciones y nuevas funciones. Luis no para quieto, todos los días exige más y todos los días piensa algo nuevo. Recuerdo que después de la primera temporada yo estaba feliz con Luis y con el nuevo proyecto, habíamos llegado a semifinales y ganado la Liga, y podíamos evolucionar más. El primer día de la siguiente temporada llegó Luis Enrique y me dijo: “Luis, vas a ver, los jugadores van a cambiar tanto de posición que el adversario no va a saber dónde están”. “¡Joder!”, pensé, “¿qué va a hacer este?, ¿qué va a traer nuevo?”. Y la verdad es que tenía razón. Al cuarto o quinto partido jugamos contra el Lille y su capitán, Benjamín André, que tiene 33 años, al final del partido vino y me dijo: “Luis, ¡no entendí nada de tu equipo! ¡No sé dónde estaban los medios que debía marcar! Cambiaban tanto de posición que es muy difícil jugar contra vosotros...”. Ahí percibí que estábamos construyendo algo mejor que hace un año. Y lo sigo percibiendo porque con tantas lesiones como hemos tenido este año el equipo se mantiene fresco, fuerte. Imagino cómo será el PSG cuando tenga todos los jugadores disponibles otra vez y estén al mismo nivel de forma física y mental. Volveremos a ser otra vez muy fuertes, porque esa es una exigencia diaria para todos en el club y sobre todo para Luis Enrique en sus entrenamientos.

P: ¿Cómo es trabajar con Luis Enrique en el día a día? ¿Es tan perfeccionista, tan intenso y tan exigente como parece?

R: Lo es. Debe dormir con los dedos en un enchufe porque tiene una energía increíble. Todos los días llega con la voluntad de evolucionar, de progresar. Cuando hablas con un jugador para incorporarle a nuestro proyecto, primero le presentas el proyecto deportivo colectivo, lo que es el PSG, y después el proyecto individual para el jugador, porque son dos cosas distintas y las dos importantes. No interesa contratar buenos jugadores si no tenemos espacio para ellos. Bueno, pues Luis Enrique me pide que cuando hable con un jugador le diga una cosa: “Si no vienes para entrenar todos los días al máximo, no vengas, porque como no entrenes todos los días al máximo, Luis Enrique te va a ‘matar’ rápido. Tienes que saber que cada entrenamiento es como un partido contra el mejor o los mejores equipos del mundo y vas a tener que dar el máximo todos los días”. Al final de su primera temporada un día me dijo: “Luis, o mejoramos el nivel del día a día en los entrenamientos con todos los jugadores a mil por hora, o yo me voy”. Me inculcó esa exigencia. Entonces hoy, cuando vamos en busca de un perfil que nos interesa para contratar, la primera cosa que le digo al jugador es: “Te conocemos muy bien, pero si no entrenas todos los días al máximo, olvídate, porque no jugarás ni un minuto”. Y es la verdad. 

P: En el Mónaco le apodaban ‘el arquitecto’. Al llegar al PSG se encuentra una plantilla con 52 futbolistas que tuvo que reducir a 28. Siempre se relaciona al director deportivo con fichar jugadores, pero prescindir de ellos no debe ser una tarea fácil.

R: Hay diferentes perfiles de directores deportivos. Yo no soy un gestor, me ayuda mi experiencia anterior durante mi carrera, como entrenador, como jugador normalito, incluso como preparador físico… Eso me sirve para ayudar a mi entrenador a construir su proyecto de juego. El primer año en el PSG fue muy duro, difícil, pero al mismo tiempo también fue muy grato porque me dio la oportunidad de trabajar con jugadores individualmente increíbles, pero que no encajaban. Es como hacer un puzle de la Torre Eiffel con piezas de otras obras de arte espectaculares de todo el mundo pero que no encajan con las piezas de la Torre Eiffel. No dejan de ser obras de arte, pero no encajan. El ‘financial fair play’ nos obligó a reducir, y por experiencia sé que para un entrenador es imposible trabajar con tantos jugadores. El primer año jugamos muy bien la primera fase, pero después del Mundial fue complicado porque algunos jugadores venían muy felices, otros estaban deprimidos, otros se lesionaron, y la segunda fase de la temporada se volvió muy difícil. Con la llegada de Luis Enrique empezamos a construir de forma diferente, no buscamos sólo talento, buscamos también competitividad y hambre de ganar, hambre de jugar en equipo. Primero el club y después el jugador. Compromiso. Es muy importante saber que, por mucho respeto y admiración que tengamos por esa individualidad, nada es más importante que el club. El PSG es más importante que cualquier jugador, tiene su historia y la está construyendo. Dimos un buen paso, queremos dar más y para ello entendemos que el fútbol es y sigue siendo un deporte colectivo. Le escuché a alguien decir que las películas hacen a las estrellas de cine pero las estrellas no hacen las películas. El fútbol es un poco así también, el colectivo hace que las individualidades surjan. El PSG es un buen ejemplo de esto, hoy todos atacan pero también todos defienden. Eso nos ayuda a ser un equipo, a tener un juego colectivo mucho más fuerte. Es la gran aportación de Luis Enrique a este proyecto, el concepto del trabajo en equipo.

P: En el fútbol de elite lo más difícil es convencer a las estrellas de que aparten su ego y pongan su calidad al servicio del colectivo.

R: Eso es fruto también de la nueva sociedad. Tengo 61 años, el mundo ha evolucionado y es diferente, con las redes sociales es mucho más individualista. La gente joven de hoy se ha criado con un sentimiento mucho más individual, con menos sentido colectivo que los jóvenes de antes. La sociedad es así y eso a veces nos obliga a tomar medidas duras, medidas casi educativas, como en el caso con Dembélé en Arsenal, medidas que ayudan a todos a entender que el club y el proyecto de juego del equipo es más importante que su propio proyecto individual. Cuando jugamos todos juntos somos mucho más fuertes. A todos los jugadores les gusta atacar, cuando tienen el balón no tienes que decirles que corran; lo más difícil es hacerles defender todos juntos como equipo, con organización. Eso Luis lo ha conseguido en el PSG muy bien.

P: ¿Cuál es la característica más importante en un entrenador: conocimientos tácticos, experiencia con futbolistas de élite o liderazgo?

P: Todo. Ya dije que antes de reunirnos con Luis Enrique hicimos una evaluación sobre 25 apartados. Algunos de los más importantes los has nombrado tú, pero para mí también es muy importante la forma de comunicarse con los jugadores. Comunicarte con ellos hoy no es como hacerlo hace diez años, de hecho ahora los chicos de 17 ó 18 años son diferentes a los de 22 ó 23. Encontrar un buen comunicador, alguien que consiga entrar en sus cabezas para hacerles llegar su mensaje, que entiendan cómo funciona el equipo y cómo funciona el hábitat en el que vivimos juntos es una especialidad, muchas veces es casi un don, que los entrenadores modernos tienen que tener: saber comunicar, saber transmitir. Cada vez que asisto a una reunión de Luis Enrique con sus jugadores es increíble, porque su capacidad de transmitir lo que quiere es tan directa y tan buena que todo se vuelve más fácil. Tú puedes tener muchas ideas, puedes entender mucho de fútbol, pero si no sabes transmitirlas y los que están al otro lado no las captan, no las integran y no hacen el ‘feedback’ para aplicarlo luego en el campo será un desastre. La capacidad de comunicar es muy importante en el entrenador actual porque cada vez es más difícil comunicarse con los jóvenes de hoy. No sólo es muy difícil, es diferente, y los más mayores tienen que tener ese don y hacer esa adaptación.

P: Ese es el gran mérito de Luis Enrique. Cuando el equipo no tiene el balón, Dembélé, que ha ganado todos los trofeos individuales este año, parece un kamikaze lanzándose hacia el rival para quitárselo.

R: Los líderes de un equipo se hacen líderes por naturaleza, no tienen que llegar y decir: “Yo soy el líder, soy el que gano más dinero”. No funciona así, el líder tiene que ser un ejemplo. Luis transmite todos los días ese liderazgo: “Tienes que defender como un loco, como un animal, y tienes que atacar como un animal también”. Esa capacidad de transmitir en el campo la tienen que tener los líderes. El fútbol ha vivido una gran evolución, esto es algo que intento transmitírselo a los que me rodean y da lugar a muchas discusiones. La gran evolución del fútbol no es en el apartado físico, como muchas veces escucho. Esa es una evolución, sí, pero la verdadera gran evolución que explica mucho al jugador portugués de la actualidad y al español también es la comprensión del juego, el lado intelectual, su parte cognitiva. Ahí sí marca la diferencia el jugador. Luis le dice a los jugadores: “No hagas falta, si haces falta no juegas conmigo. No vayas a los duelos como loco. Es más importante el segundo balón que el primer balón”. Cuando escuchas esto entiendes la importancia de lo cognitivo, del lado intelectual, de entender el juego. Entonces sabes que cuando un equipo te presiona de un lado, el lado abierto es el lado contrario y por ahí está el camino. Que el jugador tenga esa capacidad de entender el juego y tomar decisiones en el campo hoy marca la diferencia. Escuchar estas cosas me obliga a pensar y me obliga cada vez más a intentar descubrir jugadores más inteligentes que físicos, porque el físico es algo muy fácil de trabajar, pero la parte intelectual y de entendimiento del juego es más difícil. Mi mujer es profesora de matemáticas y siempre me dice: “Esto o lo entiendes o no lo entiendes. No por hacer muchos ejercicios vas a ser un gran matemático”. Por eso cada vez más busco jugadores inteligentes, capaces de entender el juego.

P: Escuchándole, pienso en Vitinha y su compresión del juego.

R. O Fabián Ruiz. Fabián no es muy rápido, no es súper elegante, pero es un cerebro en el campo. Kroos, Modric… Son jugadores cerebrales en mediocampo, que si además les juntas la energía increíble de un Joao Neves o de un Zaire-Emery… El lado intelectual del juego se ha vuelto vital hoy en todas las posiciones. Hablamos mucho de los medios porque el juego pasa siempre por ellos, hacen la conexión entre la defensa y el ataque, te interesa tener un mediocampo muy inteligente si después los otros corren para atrás o para los lados, o te dan amplitud o te dan profundidad. Construir un equipo es buscar gente capaz de correr, estamos de acuerdo, pero también capaz de ser mentalmente fuerte para aguantar toda esta presión que los grandes clubes exigen con tantos partidos, jugando finales, jugando también con sus selecciones y cambiando el chip cuando un seleccionador les pide otra cosa, les exige un fútbol diferente del que les pide su club. Esto supone un desgaste enorme. A toda esta exigencia tenemos que unirle que sean capaces de pensar el juego, de entenderlom. Buscar soluciones a los problemas que plantea el rival en el campo exige una determinada forma de inteligencia que los grandes futbolistas la tienen. Esto explica mucho de la actual escuela portuguesa de jugadores y también de la escuela española.


P: A final de año las estadísticas de juego del PSG impresionaban. Eran líderes en todos los apartados de control del juego: más posesión, más pases por partido, mejor porcentaje de pases, uno de los máximos goleadores de la Champions, el que más remates efectuó, el que más pases dio... Los datos apuntan a que el equipo mantiene la misma hambre que el año pasado. ¿Es la clave para poder repetir?

R: Vamos a intentarlo. Hay un dato muy importante que no ha salido: cómo están distribuidos los goles entre muchos jugadores. Para mí es el mayor sinónimo del fútbol colectivo del PSG. Dembélé ha hecho muchos goles, es un jugador extraordinario, pero los goles están repartidos entre defensores, medios y atacantes. Y con las asistencias pasa igual. Este sentimiento de juego colectivo nos ha dado mucha fuerza y nos ha hecho cambiar nuestro paradigma de ser un equipo de estrellas individuales a hoy, en que la estrella es el club, el equipo.

P: ¿La estrella es el club, es el equipo o es Luis Enrique?

R: Todos. Luis disfruta diciendo que está en el PSG, aquí tiene mucho poder y sabe muy bien cómo de importante ha sido para nosotros. Él se alegra más con las victorias del equipo que con sus propios éxitos individuales, es un buen ejemplo. Sabe muy bien que, ganando el equipo, él también ganará más. Esas estadísticas, que son importantes, no son nada comparado con el placer que nos da ver jugar el equipo y verle entrenar todos los días.

P: En funcionamiento colectivo el PSG y el Arsenal están un peldaño por encima del resto de clubes.

R: A nivel de fútbol colectivo pasamos muy rápido de ser un equipo que todos criticaban como demasiado individualista al equipo que quería Luis Enrique, ocurrió más rápido de lo que yo pensaba. Luis Enrique me decía lo que quería conseguir y yo le decía “En tres años”. Y él me contestaba: “No, no, este año”. Pasamos muy rápido de un fútbol más individual a un fútbol colectivo y con éxitos, porque si los resultados no llegan todo resulta más difícil. Para nosotros ha sido toda una lección de que en el fútbol para ganar tienes que jugar en colectivo. Puedes ganar un premio al mejor defensa del año, al mejor centrocampista o al atacante que marcó más goles, pero si tu equipo no vence todo eso no sirve para nada.

P: Otro dato que llama la atención es que, con 24 años y 138 días, el PSG es el segundo campeón de Europa más joven en toda la historia de la competición.

R: Y no ha sido algo intencionado, porque pensásemos que queremos ser los más jóvenes, sino que es algo natural. Cuando empezamos Luis Enrique comenzó a decirnos los perfiles de jugadores que quería poco a poco, porque había jugadores del pasado de un sistema diferente de 3-4-3 con otras características.

P: ¿Ese proceso de toma de decisiones es fácil con un entrenador con una idea tan marcada?, ¿cómo lo discute con usted y con el presidente?

R: Eso viene de la inteligencia del entrenador y del presidente. Tenemos un trío en el PSG que funciona muy bien. Yo tengo un carácter fuerte, Luis Enrique tiene un carácter muy fuerte y Nasser Al-Khelaifi tiene un carácter también muy fuerte, pero nuestro éxito está basado en el respeto, nos respetamos muchísimo, escuchamos las opiniones unos de otros y nos entendemos. Luis sabía que en el primer año no iba tener todo lo que quería porque es imposible cambiar todo un equipo en un año. Poco a poco lo hicimos, buscamos más jugadores con su perfil de juego y lo seguiremos haciendo. Por eso teóricamente al final de estos tres años deberemos ser más fuertes, pero Luis decía: “No, no, vamos a serlo ya”. Cada vez más buscamos perfiles de jugadores que encajen en su proyecto de juego, en su forma de jugar y de pensar el partido. Por ejemplo, la idea de los jóvenes. En el PSG no es cuestión de buscar sólo jóvenes, sino de encontrar talento con la voluntad de ser competitivo, porque nonos interesa tener sólo talento, lo que interesa es que el jugador tenga hambre para ser competitivo. Y eso lo encontramos buscando mucho y trabajando mucho intentando encontrar los perfiles perfectos.

P: Escuché a Nasser Al-Khelaifi comentar que nunca había visto una relación tan fluida entre un entrenador y un director deportivo como la que tienen Luis Enrique y usted.

R: Vivimos en un tiempo con tanta tecnología que a veces nos olvidamos de que somos personas. Entre Luis Enrique y yo ha habido mucha química y mucho respeto. Ya dije que a los diez minutos de la primera reunión ya sabía que él era el hombre. Hay dos tipos de director deportivo: el perfil más de gestión y otro más ligado al área del fútbol, y encontrar el equilibrio entre ambos es muy difícil. Yo no soy mucho de gestión, tengo gente en mi equipo que me ayuda mucho. Para el lado deportivo de sentir lo que es y cómo funciona un equipo de fútbol, mi experiencia del pasado me ayuda a relacionarme con él. Sé lo que necesita fácilmente, entiendo los días que no está contento y entiendo los días que está feliz porque tengo esa experiencia. Sé hasta dónde puedo ir y sé qué tensión tiene, por eso es más fácil establecer una buena relación. Mi función es ayudarle a conseguir las condiciones para que haga bien su trabajo y apoyarle.

P: ¿La inteligencia artificial y el big data están cambiando el scouting o al final lo más importante es tener ese don para detectar el talento?

R: Creo que la tecnología nunca va a superar el lado humano, porque nuestra capacidad de sentir sigue teniendo más fuerza que todos los datos que nos dan. Me encanta la tecnología, pero al final tengo que sentir, ver, percibir, saber… Muchas veces eso pasa por la actitud de un jugador, por un almuerzo, una cena, un paseo, por escuchar al jugador o entender un gesto. Pacho es un buen ejemplo de esto. Cuando lo contacté por primera vez estaba en Ecuador y le dije: “Voy a viajar hasta allí porque necesito conocerte y presentarte el proyecto del club”. Me contestó: “Señor Luis Campos, ¿dice que me quiere fichar el PSG? ¡Mañana estoy en Madrid!, llego a las 09:00 de la mañana”. ¡Guau! Llamé a Luis Enrique: “Este chico va a morir por nosotros”. Con su actitud me desmostró que había encontrado alguien con hambre. Ya lo conocía en el campo, pero además me dio una impresión muy positiva. Me fui de París a Madrid, pasamos el día juntos y al acabar yo pensaba: “Tiene que venir al PSG”. Poco después de conocerle, ya estaba Luis Enrique hablando con él de táctica, de lo que quería de él, de cómo debería hacer en el campo... Fue un momento magnífico. La historia de Pacho define bien nuestra política.

P: En febrero del año pasado de golpe renovaron Luis Enrique, Vitinha, Achraf y Nuno Mendes. Jugar en el PSG ahora mismo es aspiracional para cualquier futbolista, debe resultar fácil conseguir que los jugadores se sumen a este proyecto o que quieran continuar allí.

R: Eso está relacionado con la felicidad y el lado humano, que muchas veces olvidamos. En París se sienten muy felices y eso ayuda a tener más éxito, porque están felices sus familias, algo que también cuidamos en el PSG. No es sólo el trabajo en el campo, además hay varios equipos que ayudan a los jugadores a hacerles sentir bien y a que sus familias se sientan bien. Hay un trabajo complementario muy importante y quiero darles este homenaje porque son personas que en el día a día buscan que todos se sientan bien. No sólo cómodos, sino que sientan una energía de ambición que el club necesita transmitir: estás aquí y te tratamos muy bien, pero contamos contigo para que nos ayudes a ganar y para eso mañana tienes que trabajar y hacer lo que el entrenador te pide. Se ha creado ese ambiente. Una de las funciones de un entrenador o de un director deportivo, junto con el presidente, no es sólo reunir una plantilla de buenos jugadores. También es crear ese ambiente de exigencia diaria en el día a día, y ahí Luis y yo trabajamos muy bien junto al presidente para lograr ese ambiente de que no estás aquí por casualidad, estás aquí porque eres bueno y porque tienes que demostrarlo en el campo jugando para el equipo.

No todo es fácil ni bonito en el PSG. Hace dos años vivieron una situación difícil con la última temporada de Kylian Mbappé y su traumática marcha al Real Madrid. ¿Cómo gestiona un caso así el director deportivo?

R: Yo tengo una relación especial con Kylian desde sus 14 ó 15 años, no la voy a olvidar y no la voy a esconder, pero en ese caso intenté ser lo menos emocional posible, intenté ser lo más racional. Pensé siempre en proteger al equipo y a los otros jugadores, no podíamos dejar que el caso Kilian lo pagaran todos en el club por muy bueno que sea Kylian Mbappé, que lo es. Mi preocupación, la del entrenador y la dirección del club fue hacer sentir a los otros que son importantes. Conseguimos gestionar algo emocional, porque Kilian sigue siendo el capitán de Francia, sigue siendo el jugador que es, pero al mismo tiempo había que proteger al club y a todos aquellos que aceptaron unirse al proyecto del PSG.

P: Cuando hace meses usted renovó con el PSG dijo que posiblemente este fuera su último proyecto en el fútbol.

R: Me gustaría que lo fuese. Siempre he trabajado por proyectos, firmé cinco años y los proyectos tienen fases diferentes. El primer y el segundo año son duros, muy difíciles. Después, cuando empiezan a entender la cultura, la filosofía, el ambiente y lo que se pide, hay otras fases que tal vez no exigen tanta energía ni tanta pérdida de cabello, pero son importantes por tu presencia, por tu consejo. Siempre le digo a Luis: “El día más feliz de mi vida será cuando te vea ganar más trofeos comiendo un chocolatito en la tribuna, porque será la señal de que mi trabajo ha sido bien hecho”.

P: ¿No tiene esa sensación ahora viendo al equipo?

R: No, tengo la sensación que podemos hacer historia y continuar creciendo. París es una ciudad fantástica, el club tenía su historia, faltaba una Champions, pero la ambición de todos es querer más. Saben que es muy difícil pero vamos a intentarlo.

La gran evolución que vive el fútbol hoy no radica en el apartado físico, sino en la comprensión del juego, eso es lo que marca la diferencia

P: No debió ser fácil ese inicio. Los primeros años en cualquier proyecto nunca lo son, pero encima usted llegaba a un PSG con esa urgencia, porque llevaba muchos años trabajando con distintos proyectos para ganar la Champions.

R: Los grandes nombres que pasaron por el PSG han sido muy importantes. Con la llegada de Qatar al liderazgo del club había que internacionalizarlo. No soy muy crítico respecto al pasado, al contrario, entiendo lo que hicieron porque fue algo racional. Todos se acuerdan del PSG de hace años, aquel de Raí, Ronaldinho, Weah… Era un equipo muy bueno con jugadores fantásticos. La llegada de grandes nombres al PSG ayudó a posicionar el club a nivel internacional y también en marketing. Recuerdo que en mi primer año durante un viaje había calles repletas de gente, pero gritaban ‘¡Messi!’ o ‘¡Kylian!’ o ‘¡Neymar!’, no gritaban ‘¡PSG!’. Hoy en las calles y en los aeropuertos gritan ‘¡PSG!’ y no imaginas lo feliz que me hace eso. Cuando llego a un aeropuerto ya no veo sólo camisetas del Real Madrid, del Barça, del Bayern o del Liverpool, empiezo a ver a niños con camisetas del PSG en todos los países. Y me digo: “¡Guau! Estamos en el camino correcto”. También estamos en el camino correcto con los jóvenes de París. París es la segunda región del mundo con más futbolistas de élite por metro cuadrado y nunca se ha aprovechado bien esto. Con el nuevo centro de entrenamiento París va a evolucionar mucho en este sentido. Cada vez más jóvenes parisinos van a llegar al primer equipo del PSG jugando bien, dentro de una filosofía y un proyecto de juego. Lo vimos en España, el PSG jugó hace poco en Barcelona con muchos chicos de la cantera. Ese trabajo es otra fase del proyecto con los niños parisinos, que en vez de ir a otros clubes de Francia porque buscan la oportunidad de jugar, como hacían antes, hoy estoy seguro de que los mejores jóvenes de la región quieren venir también al PSG porque saben que si son buenos tienen la puerta del primer equipo abierta. Eso es muy importante.

Fuente: Diario Marca

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