Con goles de Mbeumo y Dorgu, el Manchester United ganó 2-0 al Manchester City en la 22.ª jornada de la Premier League la noche del 17 de enero.
Fue el primer partido del técnico Michael Carrick en el banquillo del United.
El público presente en Old Trafford se divirtió por primera vez en mucho tiempo. Vio a un equipo ordenado, con una idea de juego de la que carecía y con unas salidas al contragolpe eléctricas como las que gustan a su afición.
Carrick dejó su sello con cinco cambios respecto al once que perdió la pasada jornada frente al Brighton (1-2). Se quedaron en el banquillo Leny Yoro, Manuel Ugarte, Matheus Cunha, Mason Mount y Benjamin Sesko, mientras que Harry Maguire, Casemiro, Luke Shaw, Amad Diallo y Bryan Mbeumo aparecieron en la alineación.
En el otro lado, el City, después de tres empates consecutivos, no podía fallar si quería seguir la estela del Arsenal. Pep Guardiola repitió un patrón parecido con el que consiguió derrotar al Newcastle en la EFL Cup (0-2) cuatro días antes. Jugaron casi los mismos, excepto Rodri Hernández y Rico Lewis, que sustituyeron a Nico O'Reilly y Matheus Nunes.
Con esas piezas sobre el terreno de juego, el choque, desde el inicio, fue siempre para el Manchester United, muy bien situado sobre el césped, dominador y muy enchufado con un cabezazo de Maguire a los dos minutos que reventó el larguero de la portería defendida por Gianluigi Donnarumma.
El City siempre se vio superado, careció de iniciativa alguna y se fío en exceso a las individualidades de sus extremos. Lo intentaron sin resultado alguno Doku y Antoine Semenyo, muy mal acompañados por los laterales. Sobre todo por Nathan Aké, en exceso tímido para ayudar a Doku. Del resto, casi no hubo noticias.
De hecho, sólo acarició el gol en dos ocasiones que sumó casi al final del primer acto, con un cabezazo de Aké a la salida de un córner que salvó Senne Lammmens y con un zurdazo de Semenyo ajustado al palo. Fue un arranque de orgullo tras casi 45 minutos de dominio del United, que marcó dos veces en fuera de juego (Diallo y Bruno Fernandes) y que gozó de una ocasión clarísima de Dorgu que salvó Donnarumma con una buena mano.
Guardiola reaccionó en el descanso. Reubicó en el centro de la defensa a Aké y colocó en la izquierda a O'Reilly para buscar más profundidad por ese costado. Y, además, quitó a Foden, desaparecido en combate. Su lugar lo ocupó Rayan Cherki. No cambió nada porque el United siguió a su ritmo, como un martillo pilón pero más fino al contragolpe. Donnarumma prolongó la agonía con tres paradones, uno doble: despejó un intento de Diallo, se convirtió en un coloso ante Casemiro en el rechace y después Mbeumo sufrió al guardameta italiano, que se hizo enorme con una gran estirada.
Sin embargo, no pudo con el mismo Mbeumo, que por fin, en el minuto 65, derribó la muralla. En el enésimo contragolpe del United, se plantó ante el portero del City y con un disparo cruzado provocó la explosión de Old Trafford, que diez minutos después celebró el segundo, obra de Dorgu después de empujar un centro de Matheus Cunha desde la banda izquierda.
La aparición del danés fue definitiva. Si el City ya estaba acabado, el tanto de Dorgu terminó con todo. Durante quince minutos pidió la hora para acabar cuanto antes con un baño que aún pudo ser más doloroso si Anthony Taylor no hubiese anulado otro gol a Mason Mount.
Pero el 2-0 fue suficiente para Old Trafford, que disfrutó de una goleada que anuló a su principal enemigo, en crisis de resultados y con el título cada vez más lejos después de cuatro partidos consecutivos sin conseguir la victoria. Carrick, con un despliegue maravilloso y una puesta en escena brillante, oxigenó a su equipo en un estreno soñado por cualquier técnico del United.

