El Manchester City firmó su tercer empate seguido y permitió al Arsenal ampliar la ventaja al frente de la clasificación. Los 'citizens' no pasaron esta vez del 1-1 ante un Brighton que le batalló hasta el final.
En retroceso en las dos anteriores jornadas con dos empates, al filo de la victoria y de la derrota este miércoles contra el Brighton en la montaña rusa por la que surca las últimas jornadas, el City encadenó su tercer revés. Solo empató en su casa (1-1), alimentó el liderato del Arsenal y dio un nuevo paso atrás por el título de la Premier, quizá ya casi definitivo.
Su único punto, como en las tres anteriores citas, es una invitación a irse solo en el liderato al cuadro ‘gunner’, que visitará el jueves al Liverpool, pero, sobre todo, es una especie de renuncia aún no explícita al campeonato del conjunto celeste, que ha perdido 6 de sus últimos 9 puntos. Puede terminar esta jornada a 8, si gana el Arsenal.
Es la realidad inquietante del grupo de Guardiola, tenso todo el encuentro, aún más cuando recibió el 1-1, cuando Mitoma se inventó el empate a la hora del duelo. Un derechazo raso que sorteó a Donnarumma y despertó todos los miedos del City, que entonces jugó al borde de la derrota, pero también de la victoria. Ni lo uno ni lo otro.
El poste salvó el 1-2 del Brighton, de nuevo de Mitoma, como antes había ocurrido en la otra portería al inicio del segundo tiempo. Todavía con 1-0 a favor de los locales, en un remate de Bernardo Silva. Ya al final, Verbruggen adivinó la intención de Haaland para negarle el 2-1 cuando el encuentro consumía, frenético, las esperanzas de victoria del City, que dispuso de oportunidades suficientes para ganar. No tuvo pegada.
Porque el equipo de Guardiola fue mejor hasta el gol en contra. En el primer tiempo y en el primer cuarto de hora del segundo acto, por delante en el marcador desde el minuto 41 gracias a un penalti imprudente cometido por Diego Gómez sobre Doku y transformado por Haaland. El gol número 26 de la temporada del noruego. Aún no es suficiente.

