Fernando Lesme tenía un gol válido y terminó sin él después de la intervención del VAR. Esa es la conclusión del análisis de la Comisión de Arbitraje sobre la anotación anulada al delantero de Herediano en la victoria 0-3 ante Pérez Zeledón, disputada el domingo 18 de octubre.
El caso plantea una discusión que supera el reclamo florense: cómo una herramienta destinada a corregir equivocaciones terminó propiciando el cambio de una decisión correcta.
La acción nació en un tiro de esquina. Lesme ganó la disputa aérea y conectó de cabeza. El árbitro central, Cristopher Ramírez, concedió inicialmente la anotación, pero posteriormente la invalidó tras la recomendación de revisión del VAR, a cargo de Jesús Montero.
La evaluación posterior de la Comisión cuestionó esa modificación. Su criterio fue que el contacto observado formaba parte de una disputa normal del balón y no constituía una infracción que justificara quitarle el gol al atacante.
El contacto no basta para sancionar
El punto central está en distinguir el roce propio del juego de una acción antirreglamentaria. La existencia de contacto entre un delantero y un defensor no convierte automáticamente una disputa aérea en falta.
En esta jugada, según la valoración de la Comisión, se interpretó como infracción una acción que debía permitirse. Por eso, el problema estuvo en la decisión de cambiar lo resuelto inicialmente en el terreno.
El protocolo de la IFAB establece que una decisión original debe modificarse cuando la revisión evidencia un error claro, obvio y manifiesto. También mantiene en el árbitro central la responsabilidad de la decisión definitiva.
Desde ese marco, el episodio deja una enseñanza: disponer de más repeticiones exige aplicar correctamente el criterio reglamentario. La revisión debe aportar evidencia suficiente para corregir; su sola existencia no justifica cambiar una decisión.
El triunfo no borra la equivocación
La anulación provocó el malestar de Jafet Soto, en un contexto marcado además por las comparaciones con otro cabezazo de Lesme que sí había sido validado ante Alajuelense.
Sin embargo, la conclusión conocida corresponde específicamente a la acción frente a Pérez Zeledón. Las comparaciones pueden alimentar el debate sobre la uniformidad arbitral, pero cada jugada requiere su propia evaluación.
Herediano ganó y salió del último lugar, aunque ese desenlace no resta importancia al error. La valoración posterior tampoco devuelve la anotación a Lesme: el resultado oficial permanece 0-3.
El reconocimiento de la Comisión permite identificar qué falló. El desafío siguiente es que esa explicación se traduzca en decisiones más consistentes. Porque esta vez el árbitro había concedido el gol y la revisión terminó alejándolo del acierto.
