Después de varios meses alejado de la primera línea dirigencial, el expresidente del Deportivo Saprissa, Juan Carlos Rojas salió a dar su opinión .
Publicó este martes una extensa reflexión en su perfil de la red social X, donde defendió la gestión que encabezó durante catorce años y respondió a las críticas que, según afirma, han distorsionado el contexto en el que dejó la institución.
Rojas explicó que había optado por guardar silencio desde su salida porque consideraba que correspondía dar espacio a quienes asumieron el liderazgo del club. Sin embargo, señaló que decidió pronunciarse porque “las instituciones merecen memoria” y porque algunas afirmaciones repetidas con frecuencia “han terminado sustituyendo a los hechos”.
“Asumimos un club que nadie quería”
El exjerarca recordó que en 2011 tomó el control de un Saprissa que atravesaba uno de los momentos más delicados de su historia reciente.
Según relató, el equipo venía de un penúltimo lugar, enfrentaba importantes desafíos deportivos, financieros e institucionales y, en ese momento, “nadie hacía fila” para asumir la responsabilidad de dirigir la institución.
“Tal vez parecía una locura… pero di el paso”, escribió, al recordar el riesgo patrimonial y reputacional que, asegura, asumió por confiar en el proyecto morado.
La pandemia, el mayor desafío
Aunque destacó logros como los once campeonatos nacionales, la conquista de la Liga Concacaf, la modernización institucional y el crecimiento del área comercial del club, Rojas aseguró que su principal orgullo fue haber mantenido competitivo a Saprissa durante la pandemia.
Explicó que entre 2020 y 2023 el club dejó de percibir cerca de 20 millones de dólares debido al cierre de los estadios y las restricciones sanitarias.
Frente a ese panorama, indicó que la dirigencia tuvo dos opciones: reducir la estructura deportiva para sobrevivir o sostener la competitividad pese al impacto financiero.
Optaron por la segunda alternativa.
“Esa decisión hizo crecer la deuda institucional, pero fue una decisión consciente para proteger la competitividad del club”, afirmó.
Niega haber dejado un club quebrado
Uno de los puntos centrales de su mensaje fue rechazar las versiones que sostienen que la administración anterior dejó una institución financieramente inviable.
Rojas aseguró que esa afirmación “no resiste los hechos” y recordó que durante el proceso de búsqueda de inversionistas realizado en 2025 existieron varios grupos interesados en adquirir participación en el club.
Según explicó, ese interés confirmó que Saprissa mantenía un patrimonio sólido y un valor institucional superior a sus obligaciones financieras.
Un crecimiento que, según afirma, cambió al club
El exdirigente también repasó algunos indicadores que considera reflejan la transformación experimentada por Saprissa antes de la pandemia.
Entre ellos mencionó:
* La triplicación de los ingresos del club.
* El aumento de la asistencia promedio al estadio.
* El fortalecimiento de la marca Saprissa.
* La modernización de la experiencia en “La Cueva”.
* La ampliación de la ventaja en cantidad de aficionados respecto a sus rivales.
* El inicio de la construcción del Centro Deportivo Beto Fernández.
Los títulos como respaldo
Rojas recordó que, pese a las dificultades económicas derivadas de la pandemia, Saprissa conquistó seis títulos entre 2020 y 2024, incluyendo el tetracampeonato nacional y la obtención de la estrella número 40, convirtiéndose en el primer club de Concacaf en alcanzar esa cifra.
A su juicio, esos resultados reflejan que la apuesta por mantener la competitividad dio frutos.
“Gestionar un club consiste en tomar decisiones cuando no existe una respuesta perfecta, cuando hay que asumir riesgos y soportar la crítica”, señaló.
Un mensaje para la actual administración
Finalmente, el expresidente recordó que desde inicios de 2025 dejó de participar en las decisiones institucionales y expresó su deseo de que la actual dirigencia logre devolver al equipo a los primeros planos.
“Celebraré cada título como un morado más”, escribió.
Su reflexión concluye con una frase que resume el espíritu de su mensaje:
“Los dirigentes pasamos. Saprissa trasciende”.
MENSAJE COMPLETO DE JUAN CARLOS ROJAS
Una reflexión personal para la afición morada. Gracias a quienes me regalen unos minutos para leerla completa. Creo que el contexto importa.
He guardado silencio durante mucho tiempo.
Lo he hecho porque siempre he creído que, al cerrar una etapa, corresponde dar espacio a quienes asumen la responsabilidad de liderar.
Así debe ser.
Pero también creo que las instituciones merecen memoria. Y cuando el contexto se distorsiona, desaparece una parte importante de la verdad.
Por eso escribo estas líneas.
No porque me preocupen las críticas. Quienes hemos dirigido Saprissa sabemos que vienen con el cargo. Tampoco porque sienta la necesidad de defender un legado. La historia, con el tiempo, pondrá cada etapa en su justa dimensión.
Sí me preocupa, sin embargo, que algunas afirmaciones repetidas una y otra vez terminen sustituyendo a los hechos.
Gestionar un club como Saprissa nunca ha sido fácil, ni lo será.
No lo fue en 2011, cuando adquirimos un club que venía de un penúltimo lugar, con titánicos desafíos deportivos, financieros e institucionales y al que, literalmente, nadie más quería entrarle. Nadie hacía fila para enfrentar ese reto en aquel momento. Yo asumí un riesgo patrimonial y reputacional importante porque creí en Saprissa cuando muchos no. Tal vez parecía una locura… pero di el paso.
No lo fue durante catorce años, tomando miles de decisiones, muchas de ellas extremadamente difíciles.
Y definitivamente no lo fue durante la pandemia.
Si me preguntaran cuál fue el principal logro de nuestra gestión, probablemente mi respuesta sorprendería a muchos.
No diría los once campeonatos o la Liga Concacaf. Ni la transformación institucional, ni la revolución en el mercadeo deportivo en el país. Ni siquiera la Fundación Saprissa que tanto impacto ha tenido.
Mi mayor orgullo fue haber visto a Saprissa enfrentar la mayor tormenta de su historia moderna sin derrumbarse ni renunciar a su ambición de ganar.
En marzo de 2020 el mundo se detuvo. Y durante tres años el club dejó de percibir cerca de veinte millones de dólares en ingresos. Esa fue la dimensión real de este reto. Una crisis de verdad que socavó los cimientos del club.
El estadio cerró y la incertidumbre era absoluta.
Teníamos dos caminos:
Reducir nuestras aspiraciones, desmantelar proyectos, cortar estructuras, y limitarnos a sobrevivir.
O seguir creyendo en Saprissa y en su gente.
Y eso hicimos: creer y redoblar la apuesta. Creer que incluso en medio de la peor crisis debíamos competir para ganar, siendo fieles al ADN del club.
Fue una apuesta difícil y arriesgada. Y sí, la deuda institucional aumentó. Era inevitable en el contexto que vivíamos.
Pero ese aumento no fue producto de una mala gestión.
Fue consecuencia de una decisión consciente de proteger la competitividad del club en el momento más complejo de su historia reciente. Una decisión respaldada por la totalidad de los socios de Horizonte Morado, al más alto nivel, con pleno conocimiento de lo que estaba en juego.
Por eso me parece importante aclarar algo. He escuchado decir que dejamos un club quebrado. Esa afirmación simplemente no resiste los hechos. Los clubes en esa condición no tienen grupos haciendo fila para invertir en ellos. Y Saprissa sí los tuvo durante el proceso que llevamos en 2025. Muy distinto a 2011. Había múltiples grupos serios y profesionales que, con propuestas concretas, confirmaron lo que los estados financieros mostraban: que Saprissa tenía un valor patrimonial alto y sólido, muy superior a sus deudas
La pandemia encontró a Saprissa en el mejor momento institucional de su historia reciente. Al 2019 habíamos triplicado los ingresos del club, cuadriplicado la asistencia promedio al estadio, fortalecido la marca, transformado la experiencia en la Cueva, ampliado sustancialmente nuestra ventaja en afición frente a rivales, y convertido a Saprissa en una institución admirada dentro y fuera del país.
Sí, la pandemia interrumpió muchos proyectos.
Pero no destruyó el valor que se había creado.
Al contrario.
Lo puso a prueba y la institución respondió.
Mientras enfrentábamos pérdidas enormes por el cierre del estadio y restricciones de aforo, sostuvimos la base deportiva del equipo, protegimos el valor del club, construimos la primera etapa del Centro Deportivo Beto Fernández y seguimos compitiendo. Y salimos adelante.
Ese fue, sin duda, el mayor reto profesional de mi vida.
Y ganamos.
Ganamos seis títulos entre 2020 y 2024.
Incluyendo un tetracampeonato.
Llegamos a la estrella 40, siendo el primer club de Concacaf en lograrlo.
No menciono esto para presumir, aunque sí, a los morados nos llena de orgullo estos logros.
Lo menciono porque gestionar un club como Saprissa no consiste en comentar decisiones desde afuera. Eso es fácil.
Gestionar un club consiste en tomar decisiones cuando no existe una respuesta perfecta, cuando algo hay que sacrificar, cuando hay que exponerse a la crítica y cuando se requiere valentía para asumir riesgos.
En Saprissa aprendí una lección que nunca olvidaré: al final, los dirigentes en este club somos juzgados por los trofeos. Y así debe ser.
Por supuesto que durante este tiempo también nos equivocamos y quedaron metas pendientes. Pero jamás utilizamos las circunstancias como excusa. Asumimos la responsabilidad y seguimos adelante.
Y el balance está a la vista. Las noches mágicas, los estadios llenos, las celebraciones de títulos en la gramilla y la emoción de miles de morados no se improvisan. Se construyen. Y quienes las vivimos sabemos que esos recuerdos ya forman parte de la historia del club.
Mi etapa terminó hace un tiempo ya. Desde inicios de 2025 dejé de participar en la toma de decisiones del club y desde ese momento la responsabilidad ha recaído sobre otras personas.
Y deseo sinceramente que les vaya bien. Que Saprissa pueda pronto volver a levantar la copa. Sé mejor que nadie lo difícil que es, aunque a veces lo hicimos ver fácil.
Y cuando ese día llegue, estaré celebrándolo igual que ustedes, como el morado de corazón que siempre he sido.
Los dirigentes pasamos. Saprissa trasciende.
Una reflexión personal para la afición morada. Gracias a quienes me regalen unos minutos para leerla completa. Creo que el contexto importa.
— Juan Carlos Rojas (@presimorado) July 1, 2026
He guardado silencio durante mucho tiempo.
Lo he hecho porque siempre he creído que, al cerrar una etapa, corresponde dar espacio a… pic.twitter.com/wKSwq5fQpS

