Los saques de esquina en corto pueden servir para evitar los duelos aéreos o simplemente sorprender al contrario.
El Chelsea utilizó de forma constante este recurso en el Mundial de Clubes 2025 para obtener situaciones de superioridad numérica que le permitiesen controlar a la defensa rival, abrir espacios en zonas decisivas y habilitar a los atacantes más importantes en estas jugadas.
De todos los participantes en dicho Mundial, el Chelsea fue el que más empleó esta táctica. Estas jugadas ensayadas, que comienzan con una estructura preestablecida clara, exigen una constante toma de decisiones colectiva.
Los jugadores deben responder de forma dinámica a la reacción defensiva del rival y tener libertad para elegir diferentes soluciones:
combinar para conseguir un mejor ángulo de centro;
circular el balón para encontrar a un compañero desmarcado en la frontal del área;
articular el eje del ataque en torno a un jugador importante.
Un artículo presentado por la FIFA examina el esquema del Chelsea y se analizan los efectos que pudo tener en la estructura defensiva del rival desde algunas posiciones poco habituales.
ESQUEMA EN LOS SAQUES DE ESQUINA
Lanzador: es capaz de enviar saques de esquina precisos al área y también de combinar en espacios reducidos.
Dos jugadores cerca del lanzador: uno suele situarse junto a la línea de meta, no solo para favorecer la circulación del balón, sino para suponer un peligro constante en boca de gol durante la jugada. Los dos jugadores que están cerca del balón obligan al rival a destinar más defensas a marcarlos, lo que consigue estirar de inmediato su cobertura en defensa y diluye su presencia dentro del área.
Tres jugadores situados alrededor del área: ofrecen la opción de circular el balón y proporcionan seguridad defensiva.
Cuatro jugadores en el interior del área: para estar atentos al pase.
PASES EN CORTO PARA BUSCAR EL CENTRO
Los rivales se mostraban cautelosos a la hora de enviar demasiados efectivos para defender los saques de esquina en corto ante este esquema del Chelsea, ya que preferían mantener una presencia importante dentro del área, a expensas de quedarse en desventaja numérica por las bandas. El Chelsea aprovechó estas situaciones de superioridad mediante combinaciones rápidas que le abriesen mejores ángulos de centro. Cada intercambio de pases cortos obliga a los defensas que hay en el área a reajustarse sin cesar: subiendo, desplazándose lateralmente o retrocediendo. Este movimiento constante del balón desorganiza el esquema defensivo del rival y aumenta la probabilidad de que los atacantes encuentren espacios que aprovechar dentro del área.
PASES EN CORTO PARA BUSCAR EL DISPARO
Los rivales que están pendientes de obstaculizar la secuencia de pases en corto al área suelen dejar desprotegida la frontal. Se atrae al rival para que trate de contrarrestar el saque de esquina en corto y también a quienes defienden en zona en la frontal. Estos defensores pueden verse arrastrados hacia la banda o hacia dentro para reforzar la protección. De este modo, se abren espacios en la frontal del área, lo que genera oportunidades para rematar a puerta si se consigue circular rápido el balón.
PASES EN CORTO A UN JUGADOR DETERMINANTE
Al jugar los saques de esquina en corto, el Chelsea también intentaba sacar el máximo provecho a la creatividad y calidad técnica de Cole Palmer, cuyo aplomo en situaciones de presión, visión de juego y capacidad para dictar el ritmo eran bazas esenciales. Cuando los defensas se abrían a las bandas, Palmer buscaba los pases entre líneas o distribuir el juego hasta que surgiera el ángulo necesario para ejecutar una acción decisiva.
CONCLUSIONES PRINCIPALES
Los saques de esquina en corto del Chelsea en el Mundial de Clubes FIFA 2025™ representaron una fusión entre jugadas a balón parado y acciones con el balón en movimiento. En este sentido, eran estructuradas y flexibles a la vez, lo que implicaba la toma constante de decisiones colectivas, y depararon varios resultados:
si el rival cubría las bandas con pocos efectivos, el Chelsea desplazaba la pelota hacia zonas de peligro y desestabilizaba su organización defensiva; pero
si el rival enviaba muchos efectivos a obstaculizar la opción en corto, el Chelsea explotaba los espacios que se abrían en la frontal desplazando el balón hasta esa zona u optaba por jugar directamente a una zona del área menos concurrida.
Curiosamente, el Chelsea apenas intentó aprovechar la posibilidad de un pase directo a una zona menos congestionada del área, lo que tal vez refleje un modelo de juego que pretende controlar la posesión del balón, atraer a los rivales para abrir espacios y explotar las líneas de pase verticales mediante intercambios de posiciones y situaciones de superioridad numérica.
Fuente: fifatrainingcentre.com

