El fútbol costarricense despide a Miguel Jasper Simpson Lacey, conocido popularmente como Miguel Lacey, un destacado zaguero limonense que dejó una huella especial en el Herediano. Con el número 17 en su espalda, fue parte de una generación de defensores fuertes y protagonizó una de las acciones más recordadas del club: el cabezazo que aseguró el campeonato de 1985 frente a Liga Deportiva Alajuelense.
Miguel fue un reconocido defensa central de perfil derecho. Tenía muy buen juego aéreo.
El ex zaguero se encontraba enfermo desde hace un tiempo.
Trabajó en Recope y allí se había pensionado. Vivía en Heredia por más de 40 años.
La muerte de Lacey ha golpeado también en Guanacaste, donde era muy recordado por el paso con la ADG por muchos años.
Nació en Limón el 25 de septiembre de 1955 y comenzó su formación en las ligas menores del Acón. En 1973 debutó en Primera División con la Asociación Deportiva Limonense, punto de partida de una carrera que se extendió hasta 1991. Con Herediano conquistó los títulos nacionales de 1979, 1981 y 1985.
Un cabezazo para la historia
Aunque correspondía al campeonato de 1985, aquella final se resolvió en marzo de 1986. Herediano ganó el primer encuentro 1-0 en el antiguo Estadio Nacional, con anotación del uruguayo Jorge Rivaga.
La vuelta se disputó el 26 de marzo de 1986, Miércoles Santo, en el estadio Alejandro Morera Soto. Según el registro del Buzón de Rodrigo, Lacey se anticipó a Juan Cayasso y conectó de cabeza al minuto 54 para vencer al guardameta Alejandro González.
El gol decidió otro triunfo florense 1-0, completó el global de 2-0 y aseguró el campeonato número 19 del Herediano. El defensor que tenía como misión principal impedir anotaciones terminó haciendo la que selló la corona.
El central de la camiseta 17
Lacey es recordado entre los destacados defensas centrales costarricenses de los años ochenta. Su corpulencia, fortaleza en la marca y presencia en el juego aéreo encontraron espacio en una defensa florense que también contaba con Minor Mattis y Rónald Marín.
En su repaso de aquel equipo, el historiador Rodrigo Calvo destacó la fuerza del bloque defensivo como una de las claves del conjunto dirigido por Odir Jacques. A esa estructura se sumaban la marcación de Germán Chavarría en el mediocampo, el talento de Nilton Nóbrega y la velocidad para contragolpear.
El número 17 quedó asociado a ese zaguero central limonense que, además de defender, supo aparecer en el área contraria en el momento decisivo.
Una extensa carrera y la camiseta nacional
Después de sus primeros años en Limonense, pasó por Guanacasteca antes de incorporarse al Herediano. También militó en San Carlos, Municipal Curridabat y Uruguay de Coronado, tuvo una breve experiencia en el fútbol guatemalteco y cerró su carrera en Guanacasteca.
Los registros biográficos le atribuyen 530 partidos en la Primera División durante 18 años de trayectoria, una cifra que refleja su continuidad y permanencia en el fútbol nacional. Tras retirarse, siguió ligado al Herediano mediante sus equipos de veteranos.
Con la Selección Nacional integró el plantel de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y participó en la eliminatoria hacia el Mundial de México 1986.
El fútbol nunca dejó de interesarle
Una anécdota compartida por su hijo Mike Simpson permite acercarse al hombre que siguió pendiente del balón después del retiro.
En noviembre de 2024, cuando Lacey enfrentaba una enfermedad delicada y recibía los cuidados de su esposa y sus dos hijos en su casa de Heredia, Mike contó a La Teja que su padre había seguido por televisión un encuentro entre Costa Rica y Panamá.
Se quedó dormido durante el partido y, cuando lo despertaron para darle un medicamento, preguntó por el resultado. Al enterarse de la derrota costarricense 1-0, respondió: “Es el entrenador”.
Aun en medio de sus problemas de salud, conservaba el interés por la Selección y el impulso de opinar sobre lo que sucedía en la cancha.
Lacey deja su nombre en la historia del fútbol limonense, de la Selección Nacional y, especialmente, del Herediano. Para la afición florense, su recuerdo tendrá siempre una imagen: el número 17 elevándose en el Morera Soto para marcar un gol de campeonato.
Fuentes: Buzón de Rodrigo, La Nación, La Teja y Meridiano Deportivo. Dato de su dorsal aportado a la redacción.
El gol de cabeza de Miguel Lacey con que #Herediano se consolidó campeón en el Morera Soto en la temporada 1985

