Roberto Artavia, presidente de Saprissa, puso sobre la mesa un tema que va más allá de los resultados de Saprissa: las gestiones de representantes y la promoción de entrenadores y futbolistas desde medios de comunicación y redes sociales.
Antes del encuentro entre Saprissa y Sporting, el jueves 15 de octubre, el presidente morado señaló que Erick Lonis recibe constantemente ofrecimientos de jugadores. Incluso, aseguró que algunos agentes lo contactan directamente a él para presentar sus propuestas.
Artavia también cuestionó que periodistas de medios formales e informales impulsen determinados nombres para llegar a los clubes.
El dirigente no afirmó que existan pagos o vínculos económicos detrás de esas promociones.
Expresamente indicó que desconoce si hay una relación de ese tipo. Su señalamiento se centró en las campañas que, según explicó, acompañan algunos ofrecimientos y generan incomodidad.
La posición del jerarca es que Saprissa debe decidir a partir de sus recursos, la conformación de su planilla, el relevo generacional y la necesidad de contar con suficientes alternativas en el equipo. Si un ofrecimiento coincide con esas prioridades, podrá valorarse.
Una derrota que golpeó las expectativas
Artavia también abordó la caída ante Escorpiones en el Estadio Rafael Bolaños, un resultado que describió como absolutamente inesperado y alejado de lo que trabaja la institución.
Aunque fue crítico con el rendimiento y el desenlace, evitó utilizar la palabra vergüenza por respeto al rival. Su expectativa, antes de enfrentar a Sporting, era observar una reacción que permitiera recuperar la imagen del equipo y proteger su posición en el torneo.
El camerino tiene sus responsables
El presidente dejó claro, además, cómo canaliza sus inquietudes deportivas: mantiene comunicación con Erick Lonis y, en menor medida, con Hernán Medford.
Artavia explicó que no considera apropiado ingresar al camerino para intervenir directamente. Prefiere trasladar sus observaciones al gerente deportivo y al entrenador, quienes tienen la responsabilidad de comunicarlas al plantel.
Sus declaraciones dejaron dos mensajes: exigencia por la respuesta deportiva del equipo y respaldo a una estructura de decisiones que, según planteó, debe guiarse por las necesidades de Saprissa.


