
Sara Carbonero volvió sobre uno de los episodios más difíciles de su carrera: la exposición y los cuestionamientos que recibió mientras trabajaba en el Mundial de Sudáfrica 2010 y mantenía una relación con el guardameta español Iker Casillas.
Dieciséis años después, la periodista española identifica con claridad lo que considera que hubo detrás de aquellos señalamientos.
“No lo digo mucho, porque no he sido muy consciente, pero claro que he vivido un machismo desmedido”, manifestó en una entrevista concedida a Raquel Peláez para S Moda, de EL PAÍS.
Carbonero recordó especialmente la cobertura de The Times, que relacionó su presencia junto al terreno de juego con una supuesta distracción del portero. Para ella, aquel enfoque desvalorizaba su trabajo y también ponía en duda la profesionalidad de Casillas.
Su cuestionamiento apunta a la lógica de esa acusación: una periodista sentada en una esquina del campo, cumpliendo con su labor, terminaba presentada como un factor capaz de alterar el rendimiento de un futbolista de élite.
“Lo que yo viví en el mundial de Sudáfrica no se lo deseo a nadie”, expresó.
El juicio sobre su apariencia
La comunicadora también abordó otra forma de cuestionamiento que ha acompañado su trayectoria: la idea de que su interés por la moda pudiera restarle credibilidad como periodista deportiva.
Carbonero rechaza esa asociación. En la entrevista defendió que vestir como le gusta no debería convertirse en un argumento para poner en duda su capacidad profesional.
“¿Por qué pierdo credibilidad si quiero ir guapa?”, preguntó.
Aunque reconoce una mayor presencia femenina en las conferencias de prensa del fútbol, considera que todavía queda mucho por avanzar. Además, recordó el escaso respaldo que sintió durante la polémica de 2010: según su testimonio, únicamente dos personas salieron a defenderla en aquel momento.
Por qué diferencia su beso con Casillas del caso Hermoso
Carbonero también se refirió a las comparaciones entre el beso que le dio Casillas durante una entrevista tras el Mundial de 2010 y el de Luis Rubiales a Jenni Hermoso después del título mundial femenino de 2023.
La periodista explicó que, en su experiencia, se trató de un gesto espontáneo dentro de una relación de pareja conocida públicamente. Subrayó que no existía una relación de poder entre ambos y rechazó equiparar las dos situaciones.
Su reflexión pone el foco en el contexto y en cómo ella vivió aquel momento, que terminó marcando su relación con los medios.
Del periodismo a construir una empresa
La entrevista también muestra una faceta que Carbonero considera insuficientemente reconocida: la empresarial.
Slowlove cuenta, según EL PAÍS, con nueve tiendas independientes y 150 puntos de venta. Sin embargo, la periodista explicó que el crecimiento llegó después de momentos en los que la competencia y la falta de rentabilidad las hicieron pensar en abandonar.
Aunque mantiene su identificación con el periodismo, quiere que también se valore el trabajo que existe detrás de su proyecto de moda.
Su vínculo con el fútbol, entretanto, continúa desde otra posición: la de madre. Sus dos hijos juegan como porteros en las categorías formativas del Real Madrid y reconoce que ahora vive los partidos con mayor sufrimiento, consciente de la exposición que acompaña esa posición.
La conversación deja así una mirada más amplia sobre Carbonero: la periodista que cuestiona el trato recibido en un Mundial, la empresaria que reivindica su trabajo y la madre que vuelve a experimentar el fútbol desde la preocupación por quienes defienden el arco.
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