Recuperar funciones que las células pierden con los años es uno de los grandes desafíos de la ciencia. Ahora, un equipo internacional encontró un candidato prometedor: SRSF1, un gen cuya mayor actividad permitió revertir señales de envejecimiento en células humanas cultivadas y aumentar un 14% la mediana de vida de ratones envejecidos.
El trabajo fue publicado el 14 de octubre en Nature Aging. Participaron investigadores de Harvard, del centro español CIC bioGUNE y del Centro de Biomedicina de Sistemas de Luxemburgo.
Uno de los resultados centrales fue que las células conservaron su identidad: adquirieron características más juveniles sin dejar de ser el tipo de célula que eran.
Cómo encontraron al candidato
Los científicos desarrollaron una herramienta de aprendizaje automático para estimar la edad celular a partir de la actividad de los genes. Después la utilizaron para buscar intervenciones capaces de desplazar ese perfil hacia uno más joven.
SRSF1 destacó en las pruebas con fibroblastos, células del tejido conectivo. Este gen participa en el procesamiento del ARN, un paso fundamental para producir proteínas.
Al aumentar su expresión, los investigadores observaron menos señales de inflamación, senescencia celular y alteraciones en el mantenimiento de las proteínas.
Qué ocurrió en los animales
Para estudiar su efecto en un organismo completo, el equipo empleó un vector viral dirigido principalmente al hígado.
Los ratones tratados presentaron una progresión de la fragilidad un 44% menor y una mediana de vida un 14% superior frente al grupo de control.
La mediana indica el momento en que ha fallecido la mitad de los animales de cada grupo. Ese porcentaje no significa que todas las criaturas tratadas vivieran exactamente un 14% más ni permite calcular años adicionales de vida para una persona.
El paso que todavía falta
El experimento de supervivencia fue pequeño: contó con nueve o diez ratones por grupo. Por ello, ampliar y reproducir los resultados será fundamental.
Los investigadores también señalan desafíos relacionados con la dosis y la administración de la intervención. El estudio abre una línea de investigación sobre el envejecimiento, pero aún no establece un tratamiento seguro y eficaz para rejuvenecer seres humanos.
