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El padre Patricio Sánchez Molinari hablaba del tiempo, de las distracciones cotidianas y de la importancia de estar presentes para Dios y los seres queridos. Durante aquella celebración pronunció una frase que, después de lo ocurrido, adquirió una dimensión dolorosa: “Un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir”.

Era la noche del sábado 17 de octubre, en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Guayaquil, Ecuador. Más adelante, durante la misma misa, un crucifijo de madera instalado detrás del altar se desprendió y cayó sobre el sacerdote. El religioso falleció y la ceremonia, transmitida por redes sociales, dejó registrado el accidente.

La normalidad de la celebración se interrumpió de golpe. Entre los asistentes se escucharon pedidos de auxilio y varias personas se acercaron para ayudarlo. “¡Padre, padre! ¡Llamen a una ambulancia!”, se oye en la grabación difundida por los medios.

Una reflexión sobre cómo vivir

Antes del accidente, Sánchez había comentado el pasaje del Evangelio de Mateo sobre dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Su reflexión se centró en cómo las personas distribuyen su tiempo: las horas que pasan frente al celular, las series y otras actividades, frente al espacio que reservan para la fe y la familia. Invitaba a dedicar tiempo de calidad al esposo, a la esposa, a los hijos y a los demás.

La cercanía entre esas palabras y su muerte se convirtió en uno de los elementos más destacados de la cobertura internacional. La reflexión formaba parte de su homilía; las circunstancias posteriores explican la atención que ha recibido.

Quién era el padre Patricio

Patricio Alfredo Sánchez Molinari pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor y era párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Aunque varias publicaciones le atribuyeron 53 años, la reseña oficial de su congregación precisa que tenía 52: nació el 6 de noviembre de 1973. Fue ordenado sacerdote el 15 de octubre de 2005, por lo que murió apenas dos días después de cumplir 21 años de ministerio.

Su labor pastoral lo llevó por Loja, Durán, Vinces, Manta y Guayaquil. Los redentoristas lo recuerdan como un religioso sencillo y cercano a los jóvenes, las instituciones educativas y los enfermos.

El dolor de la Iglesia ecuatoriana

La Arquidiócesis de Guayaquil, encabezada por el cardenal Luis Gerardo Cabrera, confirmó el fallecimiento y expresó solidaridad con su familia, sus amigos y la comunidad redentorista.

La Arquidiócesis de Cuenca también manifestó sus condolencias y pidió fortaleza para sus allegados, especialmente para su primo Esteban Sánchez, igualmente sacerdote.

La congregación y la arquidiócesis convocaron una eucaristía en su memoria para la noche del domingo 18 de octubre, en el mismo templo donde ocurrió el accidente.

Desde la dirección internacional de los redentoristas, el superior general, Rogério Gomes, confirmó lo ocurrido y lo describió como un accidente que provocó profunda tristeza y consternación. Solicitó oraciones por el sacerdote y por toda la comunidad parroquial.

Qué se sabe del Vaticano

Hasta la revisión realizada este lunes 19 de octubre, no fue posible verificar un pronunciamiento específico del papa ni de la Santa Sede sobre el caso en sus canales oficiales.

El mensaje del superior general de los redentoristas corresponde a la congregación del sacerdote y debe distinguirse de una declaración del Vaticano.

Una noticia que cruzó continentes

La agencia estadounidense Associated Press difundió el fallecimiento y destacó que ocurrió durante una misa transmitida en directo. En España, Cadena SER y HuffPost publicaron información de EFE sobre el accidente y las condolencias eclesiásticas.

La cobertura también llegó al South China Morning Post, de Hong Kong, y al diario alemán Welt. Ambos resaltaron el desprendimiento del crucifijo y la reacción de los presentes.

Otros medios, como el New York Post y The Times of India, pusieron el foco en la reflexión sobre la brevedad de la vida que el sacerdote había compartido antes del accidente.

La causa del desprendimiento sigue sin esclarecerse

Los reportes consultados no ofrecen una explicación técnica confirmada sobre por qué cayó el crucifijo. Tampoco permiten establecer responsabilidades por su instalación o mantenimiento. El comunicado inicial de la arquidiócesis confirmó la muerte, pero no detalló las condiciones de la estructura.

Mientras esas preguntas permanecen abiertas, la comunidad despide a un sacerdote cuya última misa terminó convertida en noticia internacional.

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