BUSCAR EN EVERGOL

Imagen

Una potranca nacida en Chile volvió a poner sobre la mesa una de las preguntas más inquietantes de la biotecnología: si podemos clonar ovejas, caballos y monos, ¿qué impide hacerlo con seres humanos?

El caso tiene nombre: Capacidad 1. Según informó la Universidad de Concepción, nació el 26 de septiembre de 2026 en San Fernando, región de O’Higgins, como resultado del trabajo de Vi-Embryos y el Centro de Reproducción Equina Los Abedules. Fue obtenida a partir de células de Capacidad, una yegua de polo de alto valor genético.

El proyecto, encabezado por los científicos cubanos Fidel Ovidio Castro y Lleretny Rodríguez, requirió cerca de dos años de trabajo. La universidad detalló que se consiguieron cinco gestaciones en un primer intento, de las cuales una llegó a término. Ese dato resume tanto la posibilidad de la técnica como sus dificultades.

En una entrevista con EL PAÍS, Rodríguez sostuvo que, desde su perspectiva biológica y técnica, clonar humanos no sería complicado y que la limitación es ética. La afirmación abre un debate necesario, pero exige una precisión: la posibilidad de manipular un embrión en el laboratorio no demuestra que pueda lograrse un nacimiento seguro.

Dolly cambió la historia, pero no nació en 1997

El punto de referencia sigue siendo Dolly, la oveja del Instituto Roslin, en Escocia. Nació el 5 de julio de 1996 y fue presentada al mundo en febrero de 1997.

Tampoco fue el primer animal clonado. Su importancia estuvo en ser el primer mamífero obtenido a partir de una célula adulta: demostró que el material genético de una célula especializada podía ser reprogramado para dar origen a un nuevo animal.

En términos sencillos, la transferencia nuclear consiste en introducir el núcleo de una célula del animal que se desea reproducir en un óvulo al que previamente se le ha retirado su núcleo. Si el desarrollo funciona, el embrión puede transferirse a una hembra receptora.

El resultado comparte esencialmente el ADN nuclear del donante. Sin embargo, hablar de una copia absolutamente idéntica requiere cuidado: el óvulo también aporta componentes celulares y ADN mitocondrial, mientras que el ambiente y la regulación de los genes influyen en el desarrollo.

Caballos, ganado y mascotas: una tecnología que ya se vende

La clonación animal dejó de ser exclusivamente una noticia de laboratorio.

En Argentina se ha desarrollado alrededor de caballos de alto valor, especialmente vinculados al polo. Instituciones oficiales también han documentado trabajos que combinan clonación de embriones equinos con edición genética. Son procedimientos diferentes: clonar busca reproducir una combinación genética; editar consiste en modificar secuencias del ADN. Pueden utilizarse juntos, pero no significan lo mismo.

Brasil cuenta con una trayectoria propia. Embrapa registra el nacimiento de la ternera Vitória en 2001, obtenida por transferencia nuclear a partir de células embrionarias. La distinción importa: no todos los animales llamados clones fueron producidos con células adultas, como ocurrió con Dolly.

En Estados Unidos, empresas como ViaGen ofrecen clonación de perros y gatos. La propia compañía reconoce que el nuevo animal no necesariamente tendrá una personalidad idéntica a la del original. Compartir genética no reproduce las experiencias que moldearon su comportamiento. 

En el deporte ocurre algo semejante: conservar la genética de un caballo destacado no permite garantizar que su clon obtendrá los mismos resultados. La crianza, el entrenamiento y las condiciones de vida también cuentan.

Una posibilidad para especies amenazadas

La conservación ofrece una aplicación distinta del negocio de reproducir animales valiosos.

En Estados Unidos, el hurón de patas negras se convirtió en un caso relevante. Antonia, una hembra clonada, produjo crías mediante reproducción sexual en 2024. En 2025 se documentaron nuevas camadas dentro del programa, incluidas descendencias de animales clonados y de sus hijos.

El objetivo es recuperar variantes genéticas de ejemplares cuyos tejidos fueron preservados décadas atrás e incorporarlas a una población con diversidad limitada. La utilidad no reside simplemente en fabricar más individuos iguales, sino en recuperar diversidad que había quedado fuera de la población reproductora.

Los monos acercaron la pregunta, pero también mostraron los obstáculos

Un detalle histórico suele generar confusión. Tetra, una hembra de macaco nacida en 1999, fue obtenida mediante división de un embrión. El procedimiento se parece a producir gemelos artificialmente; no fue una clonación desde una célula adulta.

Un avance diferente llegó desde China con Zhong Zhong y Hua Hua, nacidas en 2017 y presentadas científicamente en 2018. Fueron obtenidas mediante transferencia nuclear de células somáticas, en su caso células fetales. La Academia China de Ciencias destacó el potencial del trabajo para desarrollar modelos de enfermedades humanas.

En 2024, otro estudio publicado en Nature Communications describió un macaco rhesus clonado que había sobrevivido más de dos años. Para lograrlo, los investigadores emplearon una estrategia de reemplazo del tejido que contribuye a formar la placenta.

El trabajo identificó alteraciones en la reprogramación y el desarrollo placentario. Es decir, los obstáculos no eran exclusivamente éticos: también eran biológicos, y exigieron una intervención adicional para conseguir un animal superviviente.

¿Se ha clonado a un ser humano?

La respuesta depende de qué se esté afirmando.

No hay un nacimiento humano por clonación científicamente verificado. Los anuncios que alcanzaron fama mundial no aportaron pruebas suficientes para demostrarlo. Clonaid, por ejemplo, aseguró en 2002 que había nacido una niña clonada llamada Eva, pero nunca presentó evidencia que permitiera confirmar la afirmación.

Sí se han producido embriones humanos por transferencia nuclear para obtener células madre. En 2013, un equipo encabezado por Shoukhrat Mitalipov publicó en la revista Cell la obtención de células madre embrionarias humanas mediante esa técnica.

Aquello no fue el nacimiento de una persona ni una gestación: fue un resultado de laboratorio orientado a investigación. Confundir ambas cosas transforma un avance real en una afirmación que la evidencia no sostiene.

También pesa un antecedente de fraude. Los trabajos de Woo-Suk Hwang que aseguraban avances en clonación embrionaria humana fueron desacreditados y dieron lugar a retractaciones. Por eso, en este campo un anuncio necesita comprobación independiente, no solamente una conferencia de prensa.

La barrera no se limita a una prohibición moral

Que una célula humana pueda reprogramarse no significa que exista un procedimiento seguro para llevar un embrión clonado hasta el nacimiento. Los resultados en primates muestran pérdidas embrionarias, problemas placentarios y una eficiencia limitada.

A esos riesgos se suman los derechos y la salud de quienes aportarían óvulos, llevarían la gestación y, especialmente, del eventual niño.

La Sociedad Internacional para la Investigación con Células Madre incluye la clonación reproductiva humana entre las actividades prohibidas por sus directrices. La UNESCO, por su parte, la identifica como una práctica contraria a la dignidad humana. Son referencias internacionales relevantes, aunque no sustituyen las leyes particulares de cada país.

La clonación tampoco equivale a recuperar una identidad. El parecido genético no reproduce los recuerdos ni la historia de vida de otro individuo. Incluso los animales clonados pueden presentar diferencias visibles y de comportamiento.

El nacimiento en Chile confirma que esta tecnología sigue expandiéndose. Su alcance es considerable: conservar genética ganadera, reproducir animales de valor, estudiar enfermedades y apoyar programas de conservación. Pero entre obtener células humanas en un laboratorio y demostrar el nacimiento seguro de una persona clonada sigue existiendo una distancia que ningún anuncio verificado ha cerrado.

Imagen

 

© 2017 Un Equipo Adelante, San Rafael de Alajuela, Comercial Udesa Sport. Todos los derechos reservados Los derechos de propiedad intelectual del web everardoherrera.com, su código fuente, diseño, estructura de navegación, bases de datos y los distintos elementos en él contenidos son titularidad de Un Equipo Adelante a quien corresponde el ejercicio exclusivo de los derechos de explotación de los mismos en cualquier forma y, en especial, los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación. El acceso y utilización del sitio web everardoherrera.com que Un Equipo Adelante pone gratuitamente a disposición de los usuarios implica su aceptación sin reservas.