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Con el fallecimiento de Jorge Marín Marín, la radio costarricense pierde a uno de sus grandes personajes: un locutor de voz excepcional, excelente dicción y una alegría contagiosa que convirtió las transmisiones deportivas en un encuentro cercano con los aficionados.

Para quienes tuvimos la oportunidad de trabajar a su lado, su recuerdo reúne dos cualidades difíciles de separar: la de un extraordinario profesional y la de un compañero simpático, jovial, buen amigo y siempre dispuesto a compartir una broma.

En mi opinión, Jorge fue el mejor locutor comercial en transmisiones deportivas que he conocido. Lo digo desde la experiencia de haber compartido con él en diferentes etapas de Radio Columbia y Radio Sonora, y de haber disfrutado tanto de su talento como de su calidad humana.

Su voz tenía fuerza y personalidad. Su manera de animar, su claridad al hablar y su sentido del humor le permitían darle vida a una transmisión y establecer una conexión muy especial con quienes estaban al otro lado del radio.

Una época dorada en Columbia

Aunque trabajó también en Sonora, Reloj y Monumental, su época dorada estuvo ligada a Radio Columbia, donde compartió con dos referentes históricos del periodismo deportivo costarricense: los recordados José Luis «El Rápido» Ortiz y Javier Rojas González.

En aquella escuela de radio, Jorge aportó un sello propio. Sabía encontrar el momento para intervenir, comunicar un anuncio con claridad y mantener encendido el entusiasmo de la audiencia.

Allí también formó pareja con Gerberth Vásquez Víquez. Desde mi apreciación personal, constituyeron la mejor pareja de locución comercial deportiva que ha tenido Costa Rica. Sus voces, su animación y la facilidad con que se complementaban dejaron un recuerdo imborrable.

Los años setenta, ochenta y buena parte de los noventa fueron especialmente representativos de su trayectoria, que se extendió también a los años dos mil. Su presencia acompañó partidos del campeonato nacional y vueltas ciclísticas, entre tantas jornadas que forman parte de la memoria deportiva del país.

El inolvidable «¡Hey, saprissistas!»

Jorge era un gran aficionado del Deportivo Saprissa. Una de las imágenes que mejor lo retratan es la de aquel animador que, micrófono en mano, se asomaba por la ventana de la cabina de radio en el estadio y lanzaba su saludo:

«¡Hey, saprissistas!»

La afición respondía con entusiasmo y risas. Había una identificación especial con él, con su alegría y con esa manera espontánea de acercarse al público.

Era una escena que resumía su personalidad: un hombre que disfrutaba el deporte y que sabía transmitir ese disfrute. Su facilidad para animar nacía también de su simpatía y de su relación con la gente.

Una voz estelar de Radioperiódico Reloj

Su capacidad profesional también tuvo un espacio destacado en la información nacional.

Durante varios años fue compañero de Jorge Mario Lee y una de las voces estelares de Radioperiódico Reloj, en el recordado noticiero dirigido por Rolando Angulo, una referencia histórica de la radio costarricense.

La claridad, la dicción y la presencia de su voz le permitían desenvolverse tanto en la animación deportiva como en la lectura de noticias.

En sus años de mayor actividad fue, además, una de las principales voces de los anuncios comerciales grabados en Costa Rica. Su trabajo tuvo una amplia presencia y llevó su voz más allá de los estadios y las cabinas deportivas.

Otras huellas de su trayectoria

Los archivos periodísticos también registran su participación en el equipo de Megadeportes, en la frecuencia 107.1 FM, junto a otros profesionales del deporte nacional y bajo la dirección de Guillermo Antonio Ulate. Es una referencia adicional de la continuidad de su carrera durante los años dos mil.

Otro detalle que merece recordarse es su vínculo con Mario McGregor: una reseña publicada tras la muerte del narrador atribuyó a Jorge Marín la creación del conocido apodo «Doble M», que acompañó a McGregor durante su carrera.

El compañero y el amigo

Fuera del micrófono, Jorge conservaba aquella alegría que lo distinguía en las transmisiones. Era agradable, bromista y jovial. También le gustaba andar en motocicleta, otra faceta que forma parte de los recuerdos de quienes lo conocimos.

Tuve la oportunidad de trabajar con él, disfrutar de su amistad y comprobar su calidad humana. Fue un gran compañero, un buen amigo y un extraordinario profesional.

Su legado queda en la radio deportiva, en los noticieros, en la publicidad y en la memoria de los aficionados que reconocían su voz y celebraban sus ocurrencias.

Al despedirlo, quiero reiterar una valoración personal: por su voz, su animación, su dicción y su sentido del humor, Jorge Marín Marín fue el mejor locutor comercial deportivo que he conocido.

Uno de los grandes personajes históricos de la radio de Costa Rica. Un hombre que dejó una huella profesional y humana, y cuyo «¡Hey, saprissistas!» seguirá sonando en el recuerdo de quienes lo escuchamos.

Su voz, dicción, sentido del humor y capacidad para animar las transmisiones marcaron una época. Para mí fue el mejor locutor comercial deportivo que ha conocido.

Nota escrita por Everardo Herrera Soto 

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Jorge Marín Marín (primero a la izquierda ) esta foto junto a José Luis “ Rápido “ Ortiz (centro). De las grandes voces de la radio deportiva de Costa Rica .

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