Durante su carrera, cuando competía bajo el nombre de Robert Millar, ocultó su identidad y pensó que podría ocuparse de ella después. Hoy cuenta la historia íntima que el público desconocía mientras disputaba el Tour, el Giro y la Vuelta.
Mientras miles de aficionados seguían sus ataques en montaña, había una parte de su vida que permanecía en silencio. Pippa York, una de las grandes figuras del ciclismo británico de los años ochenta, cuenta que durante su carrera en el pelotón masculino sentía que era una mujer, pero aplazaba abordar su identidad para concentrarse en competir.
El público la conocía entonces como Robert Millar, especialista en montaña y rival de figuras como Pedro Delgado. Detrás de los resultados había una realidad íntima que no sentía que pudiera compartir.
En una entrevista de Archie Willis y Carlos Arribas para El País, realizada durante su visita a Madrid, la escocesa de 68 años explica cómo vivió aquellos años, qué ocurrió después de retirarse y por qué hoy cuestiona las restricciones deportivas a las mujeres trans.
Competir y dejar su identidad para después
York relata que durante su etapa profesional intentaba separar el ciclismo de lo que estaba viviendo personalmente. Se dedicaba a entrenar, recuperarse y disputar carreras, mientras pensaba que encontraría otro momento para abordar su identidad de género.
Pero esa separación no siempre funcionaba: reconoce que había días en los que no se encontraba bien.
Cuando los entrevistadores le preguntan si podía confiar en alguien, responde que entonces lo veía imposible. Su relato describe el aislamiento de una persona que competía en un entorno muy masculinizado y no encontraba espacio para hablar de una parte fundamental de sí misma.
Esto aporta contexto a una figura que muchos recordaban por sus respuestas cortantes y su distancia con los periodistas. Sin embargo, York ofrece también una explicación profesional: consideraba que atender entrevistas le quitaba tiempo de recuperación. No corresponde atribuir todo su carácter a su identidad.
Identidad de género y orientación sexual: dos aspectos distintos
Una de las precisiones centrales de la entrevista es que York no se sentía atraída por los hombres. Durante su carrera estuvo casada con una mujer y su pareja actual, Linda, también es una mujer.
Hoy se identifica como mujer trans y lesbiana. Ser trans describe su identidad de género; ser lesbiana, su orientación sexual. Su transición no debe confundirse con un cambio de atracción hacia los hombres.
Esa distinción también permite entender los insultos homófobos que recibió de algunos aficionados por llevar un pendiente y el cabello largo. Aquellas expresiones reflejaban prejuicios sobre su apariencia, no un conocimiento de su vida privada.
Después del retiro, la búsqueda de ayuda
York dejó el ciclismo profesional en 1995. Según cuenta a El País, en los años posteriores atravesó una depresión y, unos cinco años después de retirarse, llegó a un punto en el que comprendió que necesitaba ayuda profesional.
Aclara que no tuvo pensamientos suicidas, pero reconoce que había dejado de cuidarse adecuadamente.
El artículo sitúa su transición en 2003. York vincula ese proceso con una mejora de su bienestar y con la posibilidad de vivir de acuerdo con su identidad. La hizo pública en 2017, por lo que conviene distinguir el proceso personal del momento en que decidió contárselo al público.
Un palmarés entre los grandes
Su historia personal acompaña una trayectoria deportiva de primer nivel. Nacida en Glasgow, Escocia, York fue profesional entre 1980 y 1995 y sobresalió especialmente en las grandes etapas de montaña.
Entre sus principales resultados figuran:
* Tour de Francia de 1984: cuarto puesto general y título de la montaña.
* Vuelta a España de 1985 y 1986: segundo puesto, detrás de Pedro Delgado y Álvaro Pino, respectivamente.
* Giro de Italia de 1987: segundo puesto general y título de la montaña.
* Victorias en otras carreras: Volta a Catalunya de 1985, Tour de Gran Bretaña de 1989 y Dauphiné de 1990.
Esos logros están recogidos por el Salón de la Fama del Deporte Escocés y Cyclingnews, donde actualmente trabaja como analista.
La Vuelta de 1985 permanece entre los episodios más recordados: perdió el liderato en la penúltima etapa y Delgado terminó conquistando la carrera. Décadas después, York no expresa hostilidad hacia aquel rival: “Perico me cae bien. Es buena persona”.
Una voz crítica sobre las restricciones deportivas
York considera que las prohibiciones a las mujeres trans tienen un componente político y favorecen su exclusión. Rechaza que se presente a toda una comunidad como una amenaza para las mujeres y cuestiona que su identidad implique automáticamente una ventaja para destacar en cualquier disciplina.
Las autoridades deportivas ofrecen una justificación diferente. La Unión Ciclista Internacional restringe desde julio de 2023 la participación en pruebas femeninas de su calendario internacional de mujeres trans que hayan pasado por la pubertad masculina. Sostiene que busca preservar la igualdad competitiva ante las incertidumbres sobre los efectos del tratamiento hormonal en determinadas ventajas físicas.
El Comité Olímpico Internacional aprobó en marzo de 2026 una política de elegibilidad para la categoría femenina que se aplicará desde Los Ángeles 2028. El organismo afirma que busca proteger la equidad y la seguridad y precisa que no se aplica al deporte recreativo ni tiene efectos retroactivos.
Son posiciones que deben examinarse con evidencia y con atención al alcance de cada norma. La discusión sobre categorías competitivas también exige respetar la dignidad de las personas afectadas.
Contar lo que las clasificaciones no muestran
York recogió parte de su experiencia en The Escape: The Tour, the Cyclist and Me, escrito junto al periodista irlandés David Walsh. El libro ganó el William Hill Sports Book of the Year de 2025.
Su testimonio devuelve una dimensión humana a una carrera conocida por los resultados. Mientras luchaba por ganar etapas y mantenerse entre los mejores, guardaba una parte de su intimidad que sentía imposible expresar. Hoy puede contar ambas historias: la de su lugar en el ciclismo y la de cómo encontró una forma de vivir con mayor bienestar.
