El periodismo deportivo internacional está de luto. Este viernes falleció a los 85 años el reconocido periodista Ernesto Cherquis Bialo, una de las voces más influyentes y respetadas de la crónica deportiva en América Latina.
El comunicador, nacido en Montevideo pero radicado en Argentina desde niño, murió tras enfrentar un delicado cuadro de salud marcado por leucemia, enfermedad que deterioró su estado en el último año.
Su partida marca el cierre de una trayectoria de más de seis décadas, en la que se consolidó como un “periodista de raza”, frontal, polémico y con una narrativa única que lo convirtió en un verdadero contador de historias dentro del deporte.
Una carrera ligada a la historia del deporte
Cherquis Bialo dejó una huella imborrable especialmente en la mítica revista El Gráfico, donde trabajó por más de 30 años y llegó a ser director en la década de los 80.
Desde allí construyó un estilo que trascendió el resultado deportivo para centrarse en los protagonistas, sus emociones y el contexto de cada historia. Fue una de las plumas más reconocidas del periodismo narrativo aplicado al deporte.
A lo largo de su carrera cubrió Copas del Mundo, Juegos Olímpicos y más de 140 combates de boxeo, disciplina en la que se convirtió en un especialista, siguiendo de cerca a figuras como Muhammad Ali y Carlos Monzón.
Más allá del periodismo: voz institucional del fútbol argentino
Además de su trabajo en medios gráficos, radio y televisión, también tuvo un rol clave dentro del fútbol argentino.
Se desempeñó como director de Comunicación de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y fue vocero del histórico dirigente Julio Grondona entre 2009 y 2014.
Su influencia no solo estuvo en las redacciones, sino también en la construcción del discurso institucional del fútbol sudamericano.
Un legado de carácter y estilo propio
Cherquis Bialo fue reconocido por su personalidad fuerte, directa y sin concesiones. Su estilo generó admiración, pero también polémica, algo que siempre asumió como parte de su identidad profesional.
Durante su carrera recibió múltiples reconocimientos, entre ellos premios Martín Fierro y distinciones a su trayectoria, consolidándose como una figura clave del periodismo deportivo en habla hispana.
El final de una voz irrepetible
En los últimos años, su salud se había visto comprometida tras complicaciones médicas que derivaron en un cuadro de leucemia. A pesar de haber tenido una recuperación considerada “milagrosa” en 2025, finalmente no logró superar la enfermedad.
Con su fallecimiento, el periodismo pierde a uno de sus grandes narradores, de esos que entendían el deporte como una historia que debía contarse con alma, contexto y profundidad.
Su legado quedará en cada crónica, en cada historia bien contada y en la memoria de generaciones que aprendieron a ver el deporte más allá del marcador.



