El cantante español Julio Iglesias a lo largo de su carrera ha sido conocido por ser un donjuanesco y ahora a sus 82 años es señalado por dos ex empleadas de abusos sexuales.
Las mujeres que acusan a Iglesias son ex trabajadoras en la República Dominicana y Bahamas y todo habría sucedido en 2021, cuando el español tenía 77 años.
Según los testimonios, les obligaba a tener relaciones sexuales y les impedía dejar su trabajo, según la información revelada por eldiario.es y Univisión tras una investigación de tres años, donde lograron hablar con varias ex empleadas y, en concreto, con una víctima protegida bajo el pseudónimo de Rebeca que tenía 22 años en el momento de los hechos.
La joven indica que empezó a trabajar tras un proceso de selección rápido y sus primeras tareas entraban dentro de lo normal, no obstante, al poco tiempo las cosas cambiaron. La primera alerta fue cuando su jefa le pedió “que bajara a la playa y me pusiera un bikini” o que se quitara un pantalón que se puso tras el bañador que le habían dejado.
Posteriormente, cuando que el compositor le apuntó que “tenía buenos glúteos”, un comentario que le incomodó mucho. En otras ocasiones hablaba de sus pechos y le preguntó si querría operárselos.
“Él me dice que me quite el brasier y yo (pensé) qué mierda, qué raro. Entonces me dicen… es como para verte qué se te puede hacer, algo de estética”, momento en que Iglesias comenzó a manosearle para ver cómo le quedarían tras una cirugía. “Se sentía como empujada a hacerlo sin decir que no… como una sumisión de que tenía que hacer eso”, comenta la joven.
Chantaje emocional
La joven también reveló que le preguntaba por su futuro, algo que ahora entiende que hacía para poderla manipular ya que cuando intentó abandonar la casi, siempre le tocaba el tema para que se quedara. La mujer describe uno de los momentos más sucios cuando Iglesias le pidió que le acompañara a su cuarto. “Le digo que sí, pero yo no estoy pensando que es para tener sexo”, apunta, aunque después su encargada le pidió que “se acostaran juntas” y que no podía negarse.
Los medios que publicaron la investigación revelan que la jefe de Rebeca calificó como “patrañas” los hechos que describió la joven y que el cantante siempre despertaba “agradecimiento, admiración y respeto por el gran artista y el gran ser humano que es”, por ser “humilde, generoso, un gran caballero y muy respetuoso con todas las mujeres”. No obstante, la víctima señaló que en otra ocasión, su jefa la buscó para que se preparara para volver a la habitación y al llegar, vi al español “en cueros, sin pantalones” y ya dentro de la cama “le besa”.
Relaciones sexuales forzadas de manera constante
Rebeca también reveló que le había comentado que para que se sintiera menos incómoda, se tapara las partes con la mano, a la hora de la verdad, la jefa no lo respetó. “Él sabe que estoy incómoda porque hago las instrucciones que me hace (ella), me tapo, estoy avergonzada, y él me jala la mano ara que la quite (de delante de la vulva)”, indicó.
En otra oportunidad, tras viajar a las Bahamas, le llamó a su cuarto y allí se encontró una tercera mujer “desnuda, solo con una tanga y los senos afuera. Él, postrado en la cama y desnudo de cintura para abajo”. Desde entonces las llamadas al cuarto fue una constante.
“Fue constante, solamente me dejaban descansar cuando estaba su esposa en Punta Cana y cuando estaba otra señorita con él”, comentó.
“Él penetra (la vagina) con la mano. Nunca me penetró con su pene… lo hacía muy duro. Nunca me habían hechos eso… y me generaba mucho dolor”, reveló Rebeca, quien también indicó que Iglesias no paraba pese a decirle que lo hiciera y que solo ponía freno “cuando él creía que tenía que soltarle, le soltaba. Y entonces, se limpiaba la mano, yo ella se quitaba y ya”.
Incluso la joven señaló que la forzó a tener sexo anal. “Cuando él me mete los dedos muy dentro, sentí mucho dolor y le dije que no. Él siguió haciéndolo y le dije que no más de cinco veces. Le dije que no porque me dolía, obviamente, y él lo hizo”.
La mujer también busco diferentes formas de evitar que la usara, pero nada le servía. “Ese mismo día, yo tenía un dolor de cabeza tan grande. Él me jaló por el pelo muy duro, porque cuando él estaba teniendo sexo, te hacía lo que quería. El dolor de cabeza se intensificó, caí al otro lado de la cama y le dije que no podía más, que me reventaba la cabeza. Otro día le decía que tenía la menstruación. Él decía ‘ponle un tampón’ y ese día no me metía los dedos, pero sí me ponía a tener relaciones con la encargaba”, aseguró.
Otro ejemplo del comportamiento del español fue cuando tuvo un ataque de ciática en verano, cuando consideró que la única manera de calmarse era que Rebeca le practicara sexo oral.
“Me tuvo durante horas pasándole la lengua por el ano y chupándole el pito para calmarlo porque él sentía mucho dolor y eso lo calmaba. Pasé casi toda la madrugada chupándole sus partes”, comentó.
“Cuando yo paraba o me quedaba dormida, él me jalaba la cabeza como para que siga. Esa noche él no duerme casi tocándole el cuerpo. Le tocaba la cara y le metía la mano por dentro de la boca, por dentro de la nariz, hacia la oreja y le metía la mano por mis partes y las tetas, le agarraba mi cuerpo, horrible”, añadió.
Una vez pudo dejar el trabajo, Rebeca buscó respuestas a la sensación que le generó su experiencia en ChatGPT y se dio cuenta de que le habían practicado una “sumisión forzada”, por lo que acudió al psicólogo donde le diagnosticaron ansiedad y depresión agravada.
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