Tadej Pogacar está a punto de enfrentarse a uno de esos desafíos que, incluso para un ciclista acostumbrado a convertir lo extraordinario en habitual, permanece casi prohibido: ganar el Tour de Francia y la Vuelta a España en una misma temporada.
El esloveno comenzará este sábado en Mónaco la Vuelta 2026 después de conquistar en julio el Tour y como principal favorito para vestirse de rojo definitivamente el 13 de septiembre en Granada.
El diario francés L’Équipe puso números a la dimensión del desafío: desde que la Vuelta pasó definitivamente a disputarse después del Tour en 1995, solamente Chris Froome consiguió ganar ambas Grandes Vueltas en el mismo año.
Fue en 2017.
Pogacar intentará repetirlo nueve años después.
Anquetil, Hinault y Froome: solamente tres nombres
Si se toma toda la historia, únicamente tres corredores consiguieron ganar Tour y Vuelta durante una misma temporada:
Jacques Anquetil — 1963
Bernard Hinault — 1978
Christopher Froome — 2017
Pero existe una diferencia fundamental.
Cuando Anquetil y Hinault lo consiguieron, la Vuelta se disputaba antes del Tour, durante la primavera europea.
La organización española trasladó definitivamente su carrera a agosto y septiembre en 1995. Desde entonces, la exigencia cambió completamente: hay que ganar el Tour, recuperarse física y mentalmente y, apenas unas semanas después, afrontar otros 21 días de competición.
Froome es el único que lo ha conseguido bajo esas condiciones.
Froome necesitó tres intentos
Ni siquiera el británico lo consiguió fácilmente.
Froome convirtió durante años la Vuelta en una especie de obsesión.
Después de dominar el Tour, intentó trasladar esa superioridad a España, pero descubrió que tres semanas adicionales después del desgaste de julio representaban otra historia.
En 2014 fue segundo de Alberto Contador. En 2015 abandonó tras sufrir una caída. En 2016 volvió a terminar segundo, esta vez derrotado por Nairo Quintana.
Finalmente llegó 2017.
Froome ganó su cuarto Tour de Francia y unas semanas después conquistó por primera vez la Vuelta, por delante del italiano Vincenzo Nibali.
Había logrado algo que nadie conseguía desde Hinault en 1978 y que nadie ha repetido posteriormente.
Hasta subir al podio resulta extraordinariamente difícil
Un dato recuperado por L’Équipe ayuda a dimensionar todavía mejor la dificultad.
Desde que la Vuelta se disputa después del Tour, incluso ganar el Tour y posteriormente terminar entre los tres primeros en España es excepcional.
Además de Froome, solamente dos campeones recientes del Tour consiguieron subir al podio de la Vuelta pocas semanas después.
Carlos Sastre, ganador del Tour 2008, terminó tercero en aquella Vuelta.
Jonas Vingegaard, campeón del Tour 2023, fue segundo en España detrás de su compañero Sepp Kuss.
Vingegaard estuvo incluso en condiciones de disputar aquella Vuelta, pero Visma-Lease a Bike terminó colocando a sus tres hombres en el podio: Kuss primero, Vingegaard segundo y Primoz Roglic tercero.
Ahora llega Pogacar
La diferencia es que estamos hablando de un ciclista que durante los últimos años ha derribado varias barreras históricas.
Pogacar ganó nuevamente el Tour de Francia este julio y confirmó posteriormente su participación en la Vuelta, algo que UAE Team Emirates-XRG hizo oficial a comienzos de agosto.
Será apenas su segunda Vuelta a España.
La primera ocurrió en 2019, cuando tenía 20 años y todavía era considerado una de las grandes promesas del ciclismo.
Terminó tercero.
Y ganó tres etapas.
Aquella carrera fue, para buena parte del público internacional, la presentación de un corredor que pocos meses después comenzaría a cambiar la historia del ciclismo.
Siete años después vuelve convertido en la máxima figura de su generación.
Hay además una deuda pendiente
La Vuelta tiene un significado especial dentro del impresionante palmarés del esloveno.
Pogacar ya sabe lo que significa ganar el Giro de Italia y domina ampliamente su relación con el Tour de Francia.
Pero nunca ha ganado la Vuelta.
Si conquista Granada, completará además otro club extremadamente exclusivo: haber ganado las tres Grandes Vueltas a lo largo de su carrera.
Giro, Tour y Vuelta.
Eso convierte esta participación en algo mucho mayor que otra carrera por etapas.
Una Vuelta diseñada para escaladores
Y el recorrido no regalará absolutamente nada.
La Vuelta 2026 comenzará el 22 de agosto en Mónaco y terminará el 13 de septiembre en Granada.
Serán 21 etapas y más de 58.000 metros de desnivel acumulado, una de las cifras más elevadas de la historia reciente de la prueba. (La Vuelta )
El programa incluye:
7 etapas de montaña
4 de media montaña
2 contrarrelojes individuales
8 jornadas llanas u onduladas
La primera contrarreloj llegará inmediatamente.
Mónaco abrirá la carrera con 9,4 kilómetros individuales, un recorrido corto pero sumamente técnico que parte de la Place du Casino. (La Vuelta )
Posteriormente llegará otra contrarreloj de 32,5 kilómetros entre Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera.
Pero la montaña será la gran protagonista.
Hasta rampas del 20%
El recorrido llevará al pelotón por cuatro países y reservará sus últimas diez jornadas para Andalucía.
Aitana, Calar Alto, Velefique, Sierra de la Pandera y Sierra Nevada aparecen dentro de un trazado tremendamente exigente.
La etapa 20 puede resultar decisiva.
La carrera afrontará una doble ascensión al Alto de Hazallanas antes de terminar en el inédito Collado del Alguacil, una subida de ocho kilómetros que presenta sectores de hasta 20% de pendiente. (La Vuelta )
No parece precisamente el escenario ideal para un ciclista que llegue agotado después de ganar el Tour.
Una ventaja enorme: no está Vingegaard
Pogacar, además, encuentra una circunstancia importante.
Jonas Vingegaard no estará en la salida.
Eso elimina al adversario que durante los últimos años ha representado su principal referencia en las Grandes Vueltas.
La nómina, sin embargo, está lejos de ser débil.
Entre los hombres llamados a discutir la clasificación aparecen Primoz Roglic, Enric Mas, Richard Carapaz, Felix Gall, Mattias Skjelmose y João Almeida, aunque este último será compañero de Pogacar en UAE. (L’Équipe )
Carapaz ofrece un dato especialmente interesante para Latinoamérica.
El ecuatoriano viene de ganar dos etapas y la clasificación de montaña del Tour de Francia, y llega a una prueba donde ya fue segundo en 2020 y cuarto en 2024. (WielerFlits )
Almeida: compañero y posible alternativa
UAE presenta además una situación privilegiada.
Pogacar tendrá junto a él a João Almeida, segundo de la Vuelta del año pasado.
El portugués, sin embargo, llega rodeado de interrogantes después de una temporada complicada por problemas de salud y una caída en el Tour de Polonia.
Si recupera su mejor nivel puede convertirse en un gregario extraordinario, una segunda carta estratégica o incluso una alternativa ante cualquier problema del esloveno. (WielerFlits )
UAE intentó recuperar al hombre, no solamente al ciclista
Hay un detalle interesante sobre la preparación.
Después del Tour, UAE decidió no enviar a Pogacar inmediatamente a una concentración en altitud.
El objetivo fue darle tiempo en casa y recuperar fundamentalmente su frescura mental.
Jeroen Swart, responsable de rendimiento de UAE, reconoció antes de la carrera que esta Vuelta será extremadamente dura incluso para Pogacar.
La experiencia del Giro-Tour de 2024 sirvió al equipo para entender que después de una Gran Vuelta el problema no es exclusivamente fisiológico.
También existe desgaste psicológico.
Y después espera el Mundial
Aquí aparece otro elemento que puede convertir la Vuelta en una enorme partida de ajedrez.
Pogacar tampoco quiere sacrificar el Campeonato Mundial, programado para finales de septiembre.
La proximidad entre ambas competiciones explica en parte algunas ausencias importantes.
L’Équipe señala que corredores como Remco Evenepoel, Isaac del Toro y Paul Seixas han orientado su preparación hacia el Mundial y no estarán disputando la general española.
Pogacar pretende algo distinto.
Quiere la Vuelta.
Y también quiere llegar competitivo al Mundial.
El desafío contra el desgaste
Sobre el papel puede parecer el gran favorito.
Pero la historia demuestra que esa condición no garantiza absolutamente nada.
Ganar el Tour significa alcanzar un pico de preparación en julio, soportar tres semanas de presión, montaña, contrarreloj, caídas, calor, traslados y atención mediática.
Después hay que recuperarse.
Volver a entrenar.
Recuperar la motivación.
Y llegar nuevamente al máximo nivel para otros 21 días de carrera.
Eso explica por qué algunos de los mejores ciclistas de la historia jamás consiguieron este doblete.
La historia espera en Granada
Pogacar tiene además un componente casi cinematográfico en esta Vuelta.
La carrera comienza en Mónaco, lugar donde reside, y terminará tres semanas después junto a uno de los monumentos más famosos de España: la Alhambra de Granada.
El 13 de septiembre sabremos hasta dónde llegó.
Si gana, completará las tres Grandes Vueltas de su carrera.
Si gana, habrá conquistado Tour y Vuelta en una misma temporada.
Y si gana, será apenas el cuarto hombre de la historia en conseguir ese doblete y solamente el segundo desde que la Vuelta se trasladó al final del verano europeo en 1995.
Anquetil lo hizo en 1963.
Hinault en 1978.
Froome en 2017.
Ahora Tadej Pogacar pretende colocar 2026 junto a esos tres años extraordinarios.
Y tratándose del esloveno, quizá lo verdaderamente sorprendente ya no sea imaginar que pueda hacerlo.
Será comprobar dónde termina finalmente su capacidad para desafiar la historia.
