España preocupada por el porcentaje de contagiados por el virus entre su personal sanitario

Los contagios en España suben a 39.673 y hay 2.696 muertes, 514 más en 24 horas

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Pasados más de 10 días de pandemia, el Ministerio de Sanidad de España empieza a desvelar parte de la magnitud de uno de los problemas más preocupantes causados por el coronavirus: unos 4.000 funcionarios sanitarios han caído contagiados.

El dato, que supone un 12% del total de enfermos en España, no incluye todas las bajas que han puesto al límite a las plantillas hospitalarias. También están apartados del servicio, en aislamiento por sospecha de infección, un número importante de médicos y enfermeras que Sanidad eludió este lunes facilitar. “Las PCR están tardando ocho días, así que a veces el sanitario está aislado en casa y otras, si no se ha tenido contacto estrecho con un infectado, sigue trabajando con síntomas”, alerta Victoria Velasco, portavoz de salud laboral de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores (Amyts) de Madrid.

El daño que el coronavirus está haciendo en la salud del personal sanitario que lo combate es mucho mayor que en otros países y en solo 24 horas la cifra de diagnosticados ha subido en 435 profesionales (de 3.475 a 3.910). En Italia, los médicos y enfermeras rondan el 8% de los contagiados frente al 12% de España. En China no llega al 4%.

 

Y, mientras los epidemiólogos aspiran a que las medidas de distanciamiento social aplanen cuanto antes la curva de propagación en la población en general, el freno a la expansión de la enfermedad entre los sanitarios no tiene un horizonte nada claro. “Es una curva propia que seguramente tardará más tiempo en aplanarse porque los sanitarios vamos a seguir más expuestos y durante más tiempo”, explica Velasco, quien recalca que el problema solo se frenará cuando se acabe con la acuciante falta de equipos de protección adecuados. La escasez afecta mucho a las máscaras FPP2 y FPP3 que protegen de las secreciones del paciente y a las batas impermeables; afecta menos a los guantes de nitrilo.

Al doctor Antonio Antela el virus contra el que estaba luchando se le metió en el cuerpo no sabe exactamente cuándo. Llevaba solo una semana atendiendo a los ingresados por la Covid-19 en el hospital de Santiago de Compostela, donde es coordinador de la Unidad de Enfermedades Infecciosas, cuando empezó a sentir síntomas.

“Yo pude haberlo cogido antes, seguramente en la consulta de infecciosas cuando el virus ya circulaba por ahí y no teníamos prevención. No todos los contagios de los sanitarios tienen por qué estar relacionados con la atención”, afirma desde la habitación del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña donde recibe tratamiento. Después de ocho días de profundo malestar, este lunes despertó con menos tos y ya puede hablar. Es su primera mañana de remontada.

Antela vivió de cerca los días en que el coronavirus llamó a la puerta de los hospitales: “Hubo mucha improvisación inicial y bastante relajación. No se le dio la importancia necesaria y faltó una centralización de las medidas. Medicina Preventiva tenía un discurso diferente en cada hospital y cambiaba cada día”. En el centro compostelano se creó un equipo específico a principios de marzo, con una planta de aislamiento y normas de actuación. Pero solo había mascarillas quirúrgicas suficientes. Las FPP2 y FPP3, que protegen de verdad a los sanitarios, las había “en número limitado” y las tuvieron que “reutilizar”.

La primera víctima mortal del coronavirus entre los sanitarios fue una enfermera del País Vasco. “Se tenían que haber hecho test a todos los sanitarios desde el principio. Esto ahora se ha ido de las manos”, lamenta Mercedes del Moral, del sindicato de enfermería Satse en Madrid. En los inicios de la crisis, explica, únicamente se le practicaba la prueba del coronavirus al personal que tenía fiebre. Solo pasados unos días se extendió al resto de síntomas. “Fue mucha la gente que estuvo trabajando con síntomas y sin equipos de protección individual, diseminando la enfermedad en los hospitales y fuera de ellos”, afirma Del Moral. Satse sabe de centros en los que se lavan las batas y las mascarillas, algo “aberrante” en términos de higiene sanitaria. Las peores carencias las sufren los hospitales privados, según el sindicato, incluidas las residencias sociosanitarias.

Las organizaciones profesionales llevan desde principios de marzo urgiendo medidas a los gestores sanitarios para evitar contagios, desde el cierre de los comedores comunes hasta la restricción máxima de acceso a los hospitales con controles de temperatura en la entrada. “La seguridad de los profesionales es la seguridad de los pacientes. En urgencias, en las UCI, en Medicina Interna los médicos están corriendo graves riesgos personales que lo son también para el resto de ciudadanos”, señala Ramón Barreiro, facultativo en el hospital gallego de O Salnés y portavoz de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) en Galicia. “Esto puede volver a pasar en cualquier momento y debería ser una buena lección”.

Para reforzar las mermadas plantillas que combaten la pandemia en España se reclutarán médicos jubilados y MIR que están acabando su formación. Los sindicatos están preocupados por las condiciones de seguridad en las que trabajarán estos profesionales y reclaman que no se les coloque en primera línea. Los facultativos mayores de 65 años son un grupo especialmente vulnerable ante un posible contagio. “Tienen que garantizarles una cobertura legal en prevención de riesgos laborales”, subraya Victoria Velasco.

No hubo previsión en las autoridades sanitarias y, ante la avalancha de enfermos, el personal médico y de enfermería ha tenido que buscarse la vida para ponerle barreras al coronavirus. Con unas tres semanas de aislamiento aún por delante hasta poder reincorporarse al trabajo, el doctor Antela ha visto en la televisión cómo colegas de distintos puntos de España se fabrican equipos de protección con bolsas de basura: “A estas alturas no debería ser admisible”, subraya. “De la manera que sea y con el dinero que haga falta, los compañeros tienen que estar protegidos en la primera línea de batalla”.

Los contagios en España suben a 39.673 y hay 2.696 muertes, 514 más en 24 horas

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El Ministerio de Sanidad ha actualizado este martes los datos de contagio por coronavirus en España, que ya ascienden hasta los 39.673, lo que supone un aumento de 6.584 positivos y 19,9% más desde ayer. El número de muertes registradas son ya 2.696, 514 más en solo 24 horas.

"El incremento de casos es menor que los porcentajes de la semana anterior, pero hay que tener en cuenta que los datos tienen un retraso importante con respecto a cuando se infecta la gente, inician los síntomas y posteriormente es diagnosticado", ha aclarado el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, en la rueda de prensa tras la celebración del Comité Técnico de Gestión de la crisis de este virus.

En la UCI permanecen 2.636 personas, lo significa que desde este lunes se han ingresado como graves 281 pacientes, es decir, un aumento del 11,9%. Para poner en valor esta cifra, hay que tener en cuenta que el total de hospitalizaciones asciende a 22.762.

"Tenemos que ser conscientes que, al tardar entre 7 a 10 días la aparición de síntomas, aunque la curva de contagios pueda comenzar a reducir esta semana, la cifra de pacientes en la UCI puede seguir aumentando", ha explicado el portavoz de Sanidad.

Ya se han registrado además 3.794 altas desde que comenzó la crisis del Covid-19 en este territorio, que son 439 personas más que ya han sido curadas desde ayer.

Un dato que "preocupa especialmente", según señala Simón, es que hay 5.400 sanitarios que han sido afectados, que se concentran sobre todo en Madrid y Cataluña. "El acceso a los equipos de protección del personal puede ser crítico en algunos puntos. Esto es un problema de acceso al mercado porque estos productos son, a nivel global, muy escasos", se ha excusado y puntualiza que algunos sanitarios se habrán podido contagiar, no solo en la práctica de sus funciones, sino en la vida diaria y en comunidad.

"Esta es la semana dura, es la semana en la que estamos esperando a ver si, con las medidas drásticas que hemos implementado, comienzan a remitir los contagios", ha expresado el portavoz de Sanidad y señala que en "muy breve tiempo" se podrá ver si esto tiene efecto o no.

Entre las comunidades autónomas más afectadas, se mantiene a la cabeza la Comunidad de Madrid, con 12.352 positivos, 1.777 más que el comunicado de Sanidad del lunes. Mientras, los pacientes en la UCI llegan hasta los 1.050. Cataluña es el siguiente territorio con las cifras más altas, que ascienden ya hasta los 7.864 y cuenta con 551 personas graves.

Con un número de contagios que ya superan los 2.000 se encuentra País Vasco, con 2.728 casos, lo que supone un aumento de 307. Le sigue de cerca Andalucía, que sube hasta los 2.471; Castilla-La Mancha con 2.465; Castilla y León, que llega hasta los 2.460; y Comunidad Valenciana con 2.167.

Las cifras en Galicia (1.415 casos con 55 graves), Navarra (1.014 positivos con 45 en la UCI) y La Rioja (802 contagios, pero solo 24 graves) se mantienen altas si se tiene en cuenta el total de la población de estas autonomías.

En cuanto al resto de zonas, el crecimiento sigue constante aunque los casos registrados son algo menores: Aragón 758, Asturias 662, Baleares 478, Canarias 557, Cantabria 425, Ceuta 6 (aunque la Consejería de Salud de esta comunidad autónoma ha anunciado esta mañana que hay dos nuevos más), Extremadura 636, Melilla 28 y Murcia 385.

Una vez más, Simon recuerda que se "está en la semana dura", pero que esto hará que la "presión sobre el sistema existencial sanitario" no sea excesiva, aunque siga aumentando.

Preguntado una vez más sobre el aislamiento total de algunas zonas de España, como Madrid, para evitar la expansión de contagio, Simón explica que "Italia empezó a tomar medidas en las regiones del norte hace un mes y no tenemos datos de cómo fue de eficiente la ejecución de esas medidas". La diferencia con este país es que se ha actuado sobre el total del territorio y no solo por franjas, como es el caso de Italia al comienzo de la crisis.

"Los comportamientos sociales se han cambiado totalmente en España y los contactos efectivos que puedan permitir la transmisión de la enfermedad se han reducido enormemente. Aún no sabemos el impacto que esto habrá tenido, pero lo cierto es que lo que se hizo aquí sea posiblemente mucho más restrictivo que lo que han hecho otros países en el mismo momento", ha aclarado el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

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