A Greg Lemond también le cae el agua sucia del supuesto dopaje en el ciclismo

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El nuevo y muy discutido documental sobre Lance Armstrong demuestra una vez más: el americano es una de las figuras más fascinantes y polarizadoras de la historia del deporte. Para uno es un psicópata, para el otro uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos.

Johan Bruyneel, el ex líder de su equipo con el que todavía forma un dúo inseparable, ha completado el mismo curso turbulento que su grupo en los últimos años. Ha peleado una batalla amarga, también consigo mismo.

Pero le ha quitado hierro al asunto. "Estoy orgulloso de estar de pie" dijo a 'Humo' donde también atacó a Hincapie o Vaughters tras su viral entrevista en el diario español Marca: "Lance es mi amigo porque estamos en la misma onda. Hombres como Vaughters e Hincapie no".

En unas palabras recogidas por el medio 'Nieusblad', el exdirector atizó a la mayor estrella americana de los equipos franceses: "Greg Lemond siempre dice que es el único ganador limpio. ¡Y una mierda! LeMond siempre ha corrido para equipos franceses, que eran los reyes de la cortisona". E insiste: "Cuando escucho a algunos excolegas todavía en activo pienso: haz lo que quieras, pero guarda silencio sobre el dopaje. Tomemos como ejemplo a Marc Madiot, Vincent Lavenu y Jean-René Bernaudeau: los éxitos grises del ciclismo francés. Continúan juzgándome por mi pasado, pero lo que han estado haciendo ellos ha sido perdonado", reflexiona.

El razonamiento de Bruyneel es el siguiente: "No se puede vencer a las mejores personas del mundo que se han dopado sin tomar algo usted mismo. Pero: LeMond fue el mejor de su generación, al igual que Hinault, Anquetil, Merckx e Indurain. ¡Y también Lance!"

Un mundo hipócrita

"Lance y yo somos, aparentemente, los grandes culpables de todo lo que salió mal en el ciclismo. Me molesta que el director del Tour, Christian Prudhomme, y el presidente de la UCI, David Lappartient, reciban con los brazos abiertos a Bjarne Riis", señala mientras piensa que Lance merece otra oportunidad.

"Se merece una segunda oportunidad, los hechos datan de hace mucho tiempo. Es bueno que la tenga porque seguramente no volverá a cometer los mismos errores, pero su situación es la misma que la mía. Si quieren tu cabeza, no tienes oportunidad", concluye.

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