Las pruebas que marcaron a Egan Bernal como un superdotado

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Egan Bernal, campeón del Tour de Francia, ganó a los ocho años su primera carrera y fue premiado con un informe y una matrícula en un academia de ciclismo. 

Con un talento innato se proclamó campeón de las categorías inferiores de mountain bike de su país. Según destaca una nota del diario El Mundo de España, el cafetero era buen estudiante y pensó estudiar periodismo.

A los 18 años, el seleccionador Andrea Bianco y el mánager Paolo Alberati le convencieron para que se presentase a una prueba para fichar por el equipo Androni Giocattolli. En ese encuentro se descubrió a un chico portentoso, ganó las cuatro carreras que le plantearon: tres de mountain bike y una de ruta, pero lo asombroso vino después, cuando los técnicos no daban crédito a lo que mostraban las máquinas de test de esfuerzo en el centro de estudios fisiológicos de Michele Bartoli en Milán. 

El control de consumo máximo de oxígeno dio un valor de 88.8 mililitros por kilo de peso, una registro increíble para un chaval de 18 años, teniendo en cuenta que esa marca aumenta con el entrenamiento y la edad. Cuando Froome ganó su último Tour dio 88,2 mililitros y 84.6 en 2007. Cuentan que Miguel Indurain alcanzó un valor de 92 y Alejandro Valverde de 87. Greg Lemond llegó a 92,5 y aseguran que Lance Armstrong estableció 85, Nairo Quintana 86, el ultramaratoniano Kilian Jornet, 90, el atleta Sebastian Coe, 77 y el esquiador nórdico Espen Harald Bjerke, 96.

El director Gianni Savio se quedó anonadado por la capacidad aeróbica del corredor y le firmó un contrato de cuatro años antes de cumplir los 19 años. Pasó directamente de juvenil a profesional, mirándose en los espejos de Froome y Contador. Tras impactar en el Tour de Porvenir de 2017 todos los ojos se fijaron en él. «Dicen que yo soy bueno, pero el bueno, es el que ha ganado el Tour del Porvenir, mira sus vídeos», declaró a este periodista Enric Mas cuando ya apuntaba maneras como sucesor del campeón de Pinto.

"NO SABEMOS DÓNDE ESTÁ SU TECHO"

Egan Bernal también sobresale por su modesta y por madurez. «Yo quiero ser lo mejor que pueda y explotar mi cuerpo al máximo. Si en un momento tengo que hacer de gregario, quiero ser el mejor gregario. Si voy a ser el que va por los bidones, quiero ser de los mejores que van a por los bidones, si voy a ser escalador, el mejor escalador. Simplemente quiero ser la mejor versión de mí mismo», aseguraba en una entrevista al reportero Benoît Vittek antes de debutar en el profesionalismo.

Bernal, criado en Zipaquirá, a 2.700 metros de altitud, y residente en Andorra, asume con naturalidad la realización de esfuerzos a gran altitud. Por eso no extrañaron sus exhibiciones en Iseran y Galibier. Un talento que emociona a Contador: «No sabemos donde está su techo» y asombra a Landa: «Nos aplastó a 2.000 metros». Christian Prudhomme, esperaba disfrutar durante mucho tiempo de la nueva joya del ciclismo: «Tiene la fibra de los campeones. Es diferente a los demás. Como todos los genios, logra gestas antes que los demás. No sé si va a marcar una época, eso solo el tiempo nos lo dirá. Pero Bernal necesita un gran rival, creo que es un Federer que necesita un Nadal para crear una rivalidad que marque una era». Eusebio Unzué está fascinado: «No he visto a nadie como él, rompe todos los moldes. Es incatalogable, una categoría por sí solo».

Bernal, un campeón que tenía escrito su destino: acudió al Tour porque una caída le impidió participar en el Giro. «Las cosas cosas pasan por algo, es increíble. Si hubiera corrido el Giro o si no me caigo no me habría vestido de amarillo», reconoce el nuevo fenómeno, vencedor de la ronda que homenajeó a Eddy Merckx.

Fuente: Diario El Mundo