Columna Mano a Mano de Juan Luis Hernández Fuertes

Tras la suspensión, los ciclistas se sacuden. Esgrimen argumentos que parecen excusas. Pero las muestras están ahí y las sustancia también.

El ciclismo a veces palidece, aunque ràpido resurge de sus propias cenizas. La lucha de la Comisión Antidopaje, aquí, allí y en todas partes, es feroz. Incursiona en los cuarteles generales de los equipos, a horas intempestivas, en busca de análisis. Incluso lo hacen fuera de temporada y en los lugares de concentración.

El deporte del pedal requiere no deportistas, sino “hombres de hierro”, que devoran asfalto. Etapas agonizantes, largas, interminables; largas rectas, empinadas cuestas o suicidios descensos. Y a ello unir el clima árido o gélido, con lluvia. frio, nieve o calor infernal. Y el cuerpo del ciclista se resiente. No puede luchar contra tanta inclemencia, si bien lo intenta día a día.

Las pedaladas son el resultado del entrenamiento y las cualidades innatas del ciclista. Hay que añadir además, la exigencia del equipo que lo contrata, que necesita protagonismo, ganar metas volantes, ser primero en la ascensión o atravesar la línea de meta alzando los brazos. No hay descanso ni margen para el cansancio o desvanecimiento. ¡Hay que triunfar o lograr objetivos!

Y es ahí donde está el problema. Las piernas no responden y no se puede mover el desarrollo. Aparece la “pajara” y el ciclistas no puede dar una pedalada más.

En auxilio llegan los que -entre bambalinas- suministran sustancias que ayudan a recuperarse del agotamiento y permiten al pedalista, al día siguiente, subirse a la bicicleta y enfrentar la nueva etapa, con la ayuda o el maquillaje de la farsa o la trampa. Le sucede a muchos o quizás a todos en alguna ocasión.

Pocas figuras han escapado a la sanción. Lo de Lance Armstrong fue letal para el ciclismo. Empero como el americano, han habido otros muchos. Pocos han escapado al plus que les ha permitido cruzar la pancarta, en más de una ocasión. Y hasta han ganado etapas, carreras o grandes vueltas Es después cuando se descubre la mentira y los bajan del pódium. 

Mañana seguimos…