Liverpool y las razones técnicas que lo hacen una máquina ganadora

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Liverpool puede ser hoy el mejor equipo del planeta. Después de muchos años en los que los ojos del mundo del fútbol se volcaron a alabar el juego del Barcelona o la contundencia del Real Madrid, ahora una máquina diseñada, armada y puesta a rodar por el alemán Jürgen Klopp se ha vuelto el punto de referencia del juego en la actualidad.

Sin tener a una gran figura como eje del equipo, como pasó con Lionel Messi o Andrés Iniesta en el Barcelona o con Cristiano Ronaldo en el Real Madrid, el DT alemán ha construido una base sólida desde hace cinco años, con conceptos que traía de los equipos en los que fue desarrollando su carrera (Mainz 05 y Borussia Dortmund).

Mal no le ha ido a Klopp. Con el Dortmund fue dos veces campeón de la Bundesliga, por encima del poderoso Bayern, y llegó a la final de la Liga de Campeones en 2013, goleando al Real Madrid de José Mourinho en semifinales.

Con Liverpool ganó la Champions el año pasado, está a punto de romper una racha de casi 30 años sin títulos locales y este martes comenzará la recta final hacia un nuevo título europeo, cuando enfrente en octavos de final al Atlético de Madrid (3 p. m., hora de Colombia, con transmisión de ESPN 2).

Sin embargo, Klopp no se considera favorito para ganar la Champions. “La Juventus es la favorita de la Liga de Campeones. No veo fútbol italiano lo suficiente, pero no entiendo cómo se las arregla para no estar a la cabeza de la Serie A con diez puntos de ventaja sobre los demás. La Juventus de Maurizio Sarri tiene el mejor equipo que he visto en toda mi vida, con jugadores de calidad. Es una locura, el mejor para ganar la Champions”, dijo.

“La plantilla del Bayern de Múnich también es enorme, el PSG es increíble cuando está en forma, nunca se puede descartar al Barça, y no olvidemos al Manchester City, porque la Champions será uno de sus grandes objetivos”, agregó.

El principio básico del Liverpool de Klopp pasa por mantener la pelota en su poder, pero cuando no la tiene, tratar de que la recuperación sea lo más rápida posible. El concepto de presión es fundamental en su equipo, pero no centralizado en una sola zona del campo. El término que resume su idea es Gegenpressing o presión tras pérdida, y consiste en hacer una presión inmediata al rival, apenas se pierde la posesión del balón.

El propio Klopp explica las ventajas de su idea: “Cuanto más tiempo tengamos la pelota, menos cosas negativas te podrán suceder, por lo que si la pierdes, necesitas recuperarla cuanto antes. Pienso que es una buena idea recuperarla de inmediato, porque te hace la vida más fácil”.

Pero el alemán también sabe a qué se atiene si eso falla. “El Gegenpressing te castiga el doble si te equivocas. La presión efectiva requiere tanta coordinación y comprensión de la posición de tus compañeros como cualquier otro tipo de defensa, pero es más fácil recuperarse de un error en un bloque bajo que recuperarse de un error en una presión tras pérdida. Si un equipo pasa por encima de esa presión, de repente se les abre todo el espacio del mundo”.

Idea en funcionamiento

A partir de allí, Klopp maneja unos conceptos muy mecanizados: el primero, siempre juega con una línea de cuatro defensores, pero tanto los zagueros centrales como los laterales tienen tareas específicas para mantener el equilibrio.

La defensa siempre juega muy adelantada para afianzar la idea de la presión en punta. Y los dos centrales, Virgil van Dijk y Joe Gómez, hacen parte activa del juego de posesión del equipo. Además, Klopp ha trabajado para aprovechar su estatura del holandés en el juego aéreo. Ya ha marcado cuatro goles en la Premier.

Los laterales, Trent Alexander-Arnold y Andrew Robertson, son parte integral del ataque del equipo. Tienen libertad para atacar, en más de una ocasión han lanzado pelotas cruzadas que aprovechan muy bien los delanteros e incluso tienen la posibilidad, si encuentran la opción, de rematar al arco.

En el equipo de la temporada pasada, que ganó la Champions y perdió la Premier League por un punto, tuvieron un trabajo fundamental, a tal punto que Alexander-Arnold impuso un récord para el fútbol inglés, al convertirse en el lateral que más asistencias ha hecho en un campeonato, 12 en total.

Cuando los laterales se van al ataque, los dos centrales juegan un poco más espaciados el uno del otro y Fabinho, el volante central, se retrasa un poco para mantener la estructura en caso de un contraataque del rival y así mantener el equilibrio defensivo.

Otra de las claves del mediocampo del Liverpool es su línea de tres mediocampistas. Fabinho, ya mencionado en su labor defensiva, se destaca por su agilidad y la inteligencia para asociarse, ya sea aprovechando la salida de los laterales, para convertirse en socio de ellos y ser opción de pase, o para poner balones en profundidad a Mohamed Salah o a Sadio Mané.

Al lado de Fabinho generalmente juegan el holandés Georginio Wijnaldum y Jordan Henderson, quienes son parte fundamental en la idea de la presión tras pérdida. El primero la hace lateralmente, mientras que el segundo la hace mucho más arriba. Salen poco al ataque, pero tienen una tarea clave en el ataque, al hacer diagonales que terminan distrayendo a los rivales y abriendo espacios para la proyección de los laterales.

“Presionar requiere que todos los jugadores involucrados posean niveles adecuados de resistencia, movilidad y voluntad de presionar. Y es implacable: tan pronto como un jugador involucrado en la presión carece de una de estas cualidades, la cadena se rompe y el sistema falla”, explicó el alemán.

La fórmula de ataque

Klopp ubica tres delanteros, Mané, Salah y Roberto Firmino. En ese esquema, la tarea que está haciendo el brasileño se volvió muy importante. Es el que menos goles anota (lleva ocho, contra 12 de Mané y 14 de Salah, contando únicamente la Premier League), pero es el que coordina la presión para recuperar la pelota una vez pierden la posesión y, además, sabe jugar retrasado para recibir el balón de los laterales, de Fabinho e, incluso, de los centrales.

La labor de Salah y Mané es la más visible para el público por su condición anotadora, pero también cumplen unas labores dentro de la estructura ofensiva y defensiva. Cuando el equipo tiene la pelota, parten desde la banda, pero siempre hacen diagonales hacia el centro para abrirle paso a la salida de los laterales y encontrar la posición ideal para rematar.

En cuanto al funcionamiento defensivo, ambos tienen la tarea específica de presionar al lateral para tratar de recuperar la pelota lo antes posible, mientras que Firmino es el encargado de tratar de romper la línea de pase con la presión al zaguero central, mientras Henderson llega desde atrás a tapar al mediocampista central del rival.

¿Qué tanto ha funcionado esta idea de Klopp? A las pruebas nos remitimos: lleva 43 partidos sin perder en la Premier League. La última derrota fue el 3 de enero de 2019 (2-1 con Manchester City).

Solo ha perdido dos partidos oficiales en la temporada, uno en la Champions (2-0 con Nápoles, el 17 de septiembre de 2019) y uno en la Copa de la Liga, un 5-0 que le propinó el Aston Villa para eliminarlo, aunque ese día jugó una nómina juvenil porque la plantilla principal estaba disputando el Mundial de Clubes, que ganó.

No hay esquema perfecto, por supuesto. Liverpool ha ganado 25 de 26 partidos esta temporada en la Premier League, tiene la delantera más efectiva (61 tantos) y la mejor defensa (15 tantos recibidos); a veces, también sufre. Como le pasó en la Copa de la Liga contra Arsenal, en un histórico partido que terminó 5-5, en el que llegó a estar abajo 1-3 y 2-4 y terminó avanzando mediante cobros desde el punto penalti.

Ese día, Klopp pudo haberse dado golpes de pecho y salir a quejarse. Pero al final, muy a su estilo, lo tomó con calma:

"Cometimos errores, nos jugamos pases que no tocaban.  Podemos hablar de tácticas, pero ¿a quién le importan en noches como estas? Espero que los chicos hayan tenido un partido para recordar".

Seguramente tomó correctivos. Y hoy, esa máquina llamada Liverpool quiere ganarlo todo.

Fuente: El Tiempo de Colombia