Joaquín Sabina tuvo en su familia la llave para controlar una vida con altibajos

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Joaquín Sabina, tras despertarse después de ser intervenido de un hematoma intracraneal y un derrame cerebral, lo primero que hizo fue pedir un cigarrillo. 

Según el parte médico difundido ayer por la Clínica Ruber al cierre de esta edición, Sabina se encuentra «estable» y ahora se mantiene en observación. Hasta el centro médico se desplazó ayer su buen amigo Joan Manuel Serrat, quien el pasado miércoles se encontraba con él sobre el escenario del WiZink Center de Madrid dando un concierto de su gira «No hay dos sin tres». Una hora antes, llegó a la clínica su hija Carmela, acompañada por su madre, Isabel Oliart.

Se desconoce si Carmela, su hermana Rocío o Jimena Coronado, su pareja desde hace más de veinte años -a quien pidió matrimonio el pasado verano-, se encontraban disfrutando del concierto cuando Sabina se precipitó por el foso del escenario, lo que sí ha podido saber este periódico es que tanto ellas como Oliart se dieron un buen susto y temieron por la vida del cantante, sobre todo por sus antecedentes médicos. Una medicación con anticoagulantes (debido al ictus que sufrió en 2001) y su avanzada edad -el mismo miércoles cumplió 71 años-, no eran un buen presagio. Pero afortunadamente todo ha quedado un susto.

A la izda., Isabel Oliart. Carmela Martínez, la segunda por la derecha

Siempre se ha sabido que Sabina mantiene una relación muy buena con Isabel Oliart, de quien ha llegado a decir que «de haber sido una elección premeditada, nunca habría podido escoger una madre mejor» para sus hijas. Junto a ella, Sabina ha protegido a sus hijas de los focos y la prensa desde que nacieron, aunque la relación del cantante con ellas no fue del todo fluida hasta que fueron más mayores y el vivió su particular punto de inflexión a raíz de sufrir un ictus en 2001.

Ellas cierran filas

Pese a que llevaba cuatro meses sin consumir cocaína cuando le dio «el marichalazo» -como él mismo llamó al ictus-, aquello influyó mucho en la forma de pensar de Sabina y, tras superar una depresión, comenzó a estar más presente en la vida de sus hijas. Junto con Jimena Coronado, Carmela y Rocío cerraron filas en torno a su padre, como volvían a hacer esta semana, cuando recordaron los difíciles momentos que pasaron hace casi 20 años.

Las tres forman el núcleo duro del cantante. Siempre, en todos los momentos difíciles y felices, ha estado presente Isabel Oliart, que se lleva muy bien con Jimena. Ahora cuando el cantante salga del hospital, tendrán mucho que celebrar. Festejarán que la vida les ha dado otra oportunidad para estar juntos y, además, antes de verano, Sabina y Jimena se darán el «sí, quiero» y seguirán celebrando su amor más de 19 días y 500 noches. Celebrarán, sobre todo, que si llega el fin del mundo, a ellos les pillará bailando.

Con Jimena Coronado

Joaquín con Jimena Coronado 

Fuente: Diario ABC España