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¿Juegan bien nuestros equipos de primera y segunda división?

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Aunque no es practicante y posiblemente ni aficionado al futbol, me entusiasmó para escribir este comentario, una frase de nuestro Presidente de la República en una de las mesas de diálogo, que se pusieron de moda, cuando dijo: ''Esta reunión es para ponerse de acuerdo, sobre cómo se van a poner de acuerdo''.

Mi atrevimiento en tomar prestada esa frase es para, muy de moda también, entrar en el campo de los conversatorios, vía zoom, que por lo general no llegan a ningún acuerdo, aunque como dijo el Presidente, son para trazar la ruta de como van a ponerse de acuerdo.

Viendo, siempre digo que a ratos, los partidos del campeonato de primera división,  y esporádicamente, que mal esta falta de dedicación, los de la segunda categoría, llegué a la conclusión que carecemos en nuestro futbol de automatismos en la ejecución de los jugadores.

Básicamente somos la recopilación de hábitos desde que nos levantamos. Nos lavamos la cara, al menos, quizás un baño de gato, desayunamos: café, té, me gusta el té, un huevito tierno o batido con una tajada de pan o tortilla, algunos con buen gallo pinto. Nos desplazamos al trabajo, los que tienen trabajo claro, y seguimos una rutina diaria sin abruptos. Cuántas veces nos preguntan algo que estaba frente a nosotros y no lo notamos, y ni siquiera recordamos cómo hicimos alguna labor sea buena o mala.

Estos son los automatismos. En futbol son las acciones que hacen los jugadores en un equipo. Si son rápidas y bien ejecutadas es imposible marcarlos. Es lo que llaman los entrenadores: “jugar sin pensar”. Es importante aclarar que también hay equipos que lo hacen mal y hacen un “juego por música”, con ritmo romántico, que si el televidente se descuida, se queda dormido frente al televisor, o de cimarrona, donde el balón va de un lugar a otro sin ningún sentido, y se pierde el interés.

La automatización va de la mano con la toma de decisiones. Cuanto más rápido piensa el jugador y realiza una acción en el juego, resuelve mejor el problema. Vemos en nuestro campeonato un jugador que recepciona el balón, y comienza a pensar qué hacer, viendo el campo de juego, mirando a quién pasarle la pelota y por lo general arrancando desesperado driblando el balón sin tener una idea clara a ver que pasa.

Lo peor se da cuando ese jugador que recibió el balón, ya no sabe que hacer con la pelota y se la devuelve al que le hizo el pase y todo comienza de nuevo. No hay rapidez porque no existe la automatización.

Nuestros equipos no saben atacar, voy más allá, no saben jugar bien porque no juegan rápido. Quizás en ese punto es cuando me duermo frente al televisor. Es cuando el jugador comienza a creer menos y para tratar de volver a creer se detiene más en el juego.

Lo que hace que un equipo sea exitoso es la forma automática en que los jugadores realizan sus acciones de juego. No tiene sentido si cada jugador maneja conceptos diferentes que trata de aplicar en la cancha. Lo básico del juego, lo sencillo, pero automatizado, siempre es lo más efectivo. El futbolista es la suma de sus hábitos, buenos y malos.

Por mucho tiempo en el mundo Mourinho en el Chelsea revolucionó la automatización con nuevos métodos de entrenamiento. Luego apareció Guardiola cuyo secreto no fue la idea de juego, sino la ejecución. Todo lo hicieron más rápido. Su equipo cambió el futbol creando nuevos contextos. Nuevas decisiones y nuevos automatismos. Ahora Bielsa en el Leeds está revolucionando el futbol automatizando conceptos, como en el último partido de este equipo, en el minuto 94, ganando tres por cero, en una transición ofensiva llegaron seis jugadores al área contraria.

Qué estarán haciendo nuestros entrenadores que no se ven, ni por asomo, sus mejoras en el futbol nacional. Es cierto que los técnicos no ganan ni pierden, pero deben hacer todo lo que esté al alcance para pensar, entrenar, ejecutar y buscar controlar el caos del futbol.

Por eso son importantes las herramientas que tiene el entrenador para domar el misterio de este juego, como la vida, para que no se quejen y culpen siempre a alguien por sus fracasos.

Que caray: este comentario era solo para ponernos de acuerdo, pero todo se fue al carajo. Al menos que nos quede de ganancia cómo nos vamos a poner de acuerdo en este caos futbolístico que tenemos.

** El autor tiene una Maestría en Comunicación. Licenciatura en Periodismo y Educación Física. Además es entrenador de Futbol y Baloncesto.