Vuelve la Fórmula 1: así será la ‘nueva anormalidad’ de los grandes premios

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Un podio es a un gran premio como el agua para una rana en un día de julio. Pero antes le faltará al primero que a la segunda en esta singular travesía de la Fórmula 1 por los territorios del coronavirus que se inicia el próximo domingo, arranque insospechado del campeonato 2020.

De no transformarse radicalmente el paisaje dentro y fuera de un circuito, la Fórmula 1 habría vivido un año en blanco por primera vez en toda su historia. La exhaustiva preparación para defenderse de virus ha llevado varios meses, y en el Gran Premio de Austria y sucesivas carreras se comprobará su efectividad así como los grandes cambios necesarios en los ahora maniatados fines de semana de carreras.

Desde la compleja elaboración de un calendario aún provisional, hasta la elaboración de los protocolos necesarios para crear esa “biosfera” de seguridad, la FIA y la FOM han trabajado intensamente para crear una gran burbuja que, esperan, esta vez no se pinche como en el Gran Premio de Australia.

En Europa resulta obvio recordar que todas tendrán lugar sin público. Ya dentro de paddock y boxes, su trepidante mundo interno, todo velocidad de trabajo e interacción, se verá maniatado. Vaciado de periodistas, invitados, patrocinadores y cualquier ser humano que no resulte imprescindible para el desarrollo de un gran premio. Solo quedará un esqueleto mondo y lirondo. 

Porque al Gran Premio de Austria y carreras sucesivas solo podrán acudir 80 personas por equipo. Las reglas establecen regularmente un máximo de 60 personas operativas (ingenieros, mecánicos…) por lo que solo entrarán en el paddock 20 miembros adicionales para el resto de las actividades. Eso sí, todos en su propia burbuja tras pasar cada miembro un test de detección del Covid -19.

La Fórmula 1 utilizará además una aplicación (‘Track and Pace’) diseñada para el interior del circuito para permitir a los organizadores controlar un posible positivo y con quién ha podido entrar en contacto el implicado.