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La controvertida historia de la línea de metro que colapsó y provocó al menos 23 muertos y 70 heridos en Ciudad de México

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Fue inaugurada en 2012 y se presentó como la "línea dorada", la más moderna de Ciudad de México.


Pero este lunes, tras nueve años de controversias, irregularidades y fallos, la línea colapsó en la capital mexicana. Hay al menos 24 muertos y 79 heridos.


La tragedia se produjo alrededor de las 10:00 pm hora local en el sureste de la metrópolis, en el paso elevado entre las estaciones de Olivos y Tezonco.


La línea 12 ha estado sometida al escrutinio público por sus desperfectos desde su inauguración. Sus nueve años han estado marcados por cierres, deterioros y reparaciones.

Vecinos de la zona del accidente llevaban meses denunciando el mal estado de las vías del paso elevado.


En 2017, el entonces director del Metro de Ciudad de México, Jorge Gaviño, aseguró que la línea "nació con problemas endémicos que no se van a solucionar nunca en su vida" y que requeriría mantenimiento "de una manera permanente".


Así ha sido la controvertida historia de esta línea de metro, desde la inauguración hasta su fatídico colapso.


Una inversión millonaria récord


La línea 12 del metro fue inaugurada con bombos y platillos el 30 de octubre de 2012, cuando Marcelo Ebrard, actual canciller mexicano, ocupaba el cargo dejefe de gobierno de Ciudad de México y Felipe Calderón la presidencia del país.


Se presentó como la "línea dorada", la línea del bicentenario que ampliaría la cobertura de uno de los metros más transitados del mundo con alrededor de seis millones de pasajeros diarios.


La obra fue ejecutada por un consorcio formado por las empresas mexicanas Ingenieros Civiles Asociados (ICA) y Grupo Carso y la francesa Alstom.


La construcción se inició en 2008 y comprende 23 kilómetros entre la estaciones de Mixcoac y Tláhuac, en el sur de la capital. Cada día transporta a alrededor de 400.000 personas.


Originalmente, el costo de inversión iba a ser de 17.500 millones de pesos (US$1.750 millones según la tasa de cambio entonces), pero acabó costando 26.000 millones de pesos (US$2.600 millones).


La infraestructura es ampliamente considerada como una de las más caras de la historia de México y no solo por su inversión inicial.


Prácticamente desde que se inauguró ha necesitado constantes inyecciones monetarias para mantenimiento.