Amador quedó ubicado en la casilla 52 cumplida tercera etapa del Tour de Francia

El francés Julian Alaphilippe (Deceuninck Quick Step) sorprendió con un ataque en los últimos 16 kilómetros que le permitió ganar la tercera etapa del Tour de Francia y enfundarse el maillot amarillo. El costarricense Andrey Amador, del Movistar Team de España, llegó en la posición 56 a 49 segundos del galo. 

En la general el tico se ubica en el puesto 52 con un tiempo acumulado de 9 horas 34 minutos y 7 segundos. 

Alaphilippe atacó en la cima de la Cota de Mutigny, alcanzó al belga Wellens que marchaba escapado y ya no le vieron la perilla que luce hasta meta. Una demostración que rubricó con un tiempo de 4h.40.29 en el trayecto de 215 kilómetros entre la localidad belga de Binche y la francesa de Épernay.

Un latigazo que dejó plantado al pelotón principal, que cruzó la meta a 26 segundos del francés, con Mathewws y Stuyvens al frente, y Van Avermaet, Sagan y Bernal entre ellos. Se produjo un pequeño corte y perdieron 5 segundos candidatos como Geraint Thomas, Nairo Quintana, Mikel Landa, Fuglsang y Bardet.

No aguantó el líder Mike Teunissen, que pasó un calvario en las pequeñas pero explosivas cotas del menú del día. El jefe ahora es Alaphilippe, el rey de la montaña y ganador de dos etapas en 2018, seguido del belga triple campeón del mundo de ciclocross Wout Van Aert (Jumbo Visma) y de su compañero holandés Steven Kruijwick, a 20 y 25 segundos.

Entre los favoritos el líder real del Tour es el colombiano Egan Bernal (Ineos), sexto a 40 segundos, seguido del defensor del título Geraint Thomas a 45 y del español Enric Mas, octavo a 46.

Cinco contra el Jumbo Visma

En el kilómetro 13 el Tour ya había pasado de suelo belga a francés. Y ya se había formado una fuga de cinco con Rossetto (Cofidis), Wellens (Lotto-Soudal), Ourselin (Direct Energie), Offredo (Wanty) y Délaplace (Arkéa). Cinco contra el Jumbo Visma, lo que complicaba el suelo de los aventureros.

Las diferencias se fueron reduciendo a medida que se acercaba el último tercio de la etapa, donde aguardaban cuatro cotas y un final explosivo, un muro, que daban al desenlace la fisonomía de una clásica por la que iban a luchar los clasicómanos y rematadores.

El comienzo de las cuestas hundieron a todos los fugados menos al belga Wellens, que se atrevió a atacar en solitario

La cuarta etapa, a disputarse el martes, es un aviso a esprinters y aventureros, con 213 kilómetros entre Reims y Nancy.