El ciclista de 1,65 metros de estatura que rompe los moldes del sprint

Cualquiera que viera a Caleb Ewan en una línea de salida lo creería capaz de subir cualquier puerto de montaña subido en su bici con la misma habilidad que uno de esos 'escarabajos' salidos de las laderas colombianas. Incluso podría pasar por uno de ellos por sus rasgos faciales. 

Pequeño, moreno de piel y con los ojos 'achinados'. Pero no es colombiano, ni siquiera nació cerca de Sudamérica. Es de Sídney y en Australia ha vivido toda su carrera deportiva. Y no, no la ha dedicado especialmente a recorrer con suficiencia grandes y pronunciadas pendientes, sino que se maneja en otro mundo bien distinto. Un mundo cada vez menos apreciado, pero siempre parte del ciclismo: el sprint.

No le pega en absoluto. Bueno, una vez le hemos visto ganar ya entendemos que sí, pero a primera vista no tiene el perfil de un velocista, de un hombre que pueda concentrar en sus piernas la suficiente fuerza para romper en los últimos metros a todos sus competidores. Pues Ewan lo puede hacer, lo ha hecho ya, en realidad, en varias ocasiones, la última, muy reciente, en la última etapa del Tour de Abu Dabi, transcurrida íntegra en el circuito de Yas Marina. Entró en la línea de meta por delante de Mark Cavendish, André Greipel y Marcel Kittel. Vamos, la plana mayor de los velocistas mundial, en ausencia del rey, Peter Sagan, que estaba ganando en Bélgica la Kuurne-Bruselas-Kuurne, después de acumular hasta cuatro segundos puestos (tres de ellos por detrás de Ewan en Australia, por cierto).

Estrella del ciclismo a los 22 años

Hasta aquí podríamos decir que no hay una mayor relevancia en torno a la victoria de Ewan en el emirato. Sin embargo, si por algo destaca ese triunfo es por la edad con la que lo ha conseguido. Tiene solo 22 años —cumple 23 en julio—. Está todavía en edad sub-23, cuando muchos corredores aún no han dado el salto al profesionalismo. No es solo una victoria, es que en este 2017, Ewan ya ha ganado cinco etapas, cuatro de ellas en casa, en el Tour Down Under, donde por supuesto ganó el maillot de la regularidad. Es decir, es una promesa que está ya al rendimiento de un ciclista asentado en el pelotón mundial.

"Si realmente quieres estar en la cima necesitas vencer a todos estos rivales y para mí ganarlos a todos aquí es muy emocionante, como si estuviera en la luna", comentó el corredor del Orica-Scott en Abu Dabi. Esa es otra de sus ventajas. Evidentemente, los equipos de Kittel, Greipel, Sagan y Cavendish están muy preparados para hacerle lo más fácil posible a sus líderes el camino hacia la meta, pero no cabe duda de que pocas plantillas están mejor preparadas desde un punto de vista táctico que el Orica-Scott, que ya ha dado en todas las grandes competiciones alguna clase magistral de organización grupal con un objetivo definido, como la estrategia largamente trabajada que llevó a Esteban Chaves al podio de la Vuelta.

Un error de novato en Abu Dabi

Claro que a Ewan aún le queda mucho por aprender. Al final, es un niño. Bien es cierto que a su edad, de sus actuales rivales, solo Kittel tenía mayor número de victorias. Pero la inexperiencia lleva a veces a la precipitación, a pensar que todo está resuelto, a que es más fácil de lo que parece. Si Caleb tiene cinco victorias en este 2017 y no seis es por un error de novato. En la segunda etapa del Tour de Abu Dabi, el Orica, por supuesto, le colocó en excelente posición para afrontar el sprint, y el pequeño australiano encaró la línea de meta en cabeza y, convencido de su victoria, levantó los brazos antes de tiempo... con la sorpresa de tocar con ellos a Kittel, que se le coló en ese segundo de euforia anticipada, y ganó la etapa.

Ya el domingo se vengó, y auguró un 2017 de mucha pelea. En mayo se lanzará a por su tercera grande, el Giro de Italia, después de ya haber corrido la 'corsa rosa' el pasado año y la Vuelta a España en 2015, en la que ganó una etapa con solo 21 años. Poco a poco, el Orica le va dando más peso en un equipo con Chaves, Impey y los hermanos Yates como referencias. No es un objetivo a corto plazo, pero ahí está de fondo el Mundial de Bergen. Tiene entre ceja y ceja vestirse alguna vez de arcoíris, y vista su progresión, no duden que lo conseguirá.

Fuente: Diario El Confidencial