Se cumplen cuatro años del accidente de Schumacher y se reporta una leve mejoría

No todo iban a ser noticias negativas sobre el estado de salud de Michael Schumacher, aunque haya poco espacio para la alegría en su entorno familiar. El heptacampeón de Fórmula 1 habría logrado al fin una estabilidad permanente en su estado de salud según publica el sueco 'Expressen'.

Aunque se trata de una publicación sensacionalista de tipo tabloide, se ha dado por buena esta información en la que la representante de la familia Schumacher, Sabina Kehm, ha comentado las últimas novedades en torno a la salud del 'Kaiser'. "Es tan maravilloso que la familia Schumacher pueda pasar la Navidad juntos. Ellos ayudan a Michael. Le dan un punto de apoyo en la vida. La familia siempre ha sido lo más importante para él", ha dicho Kehm, confirmando que hay una estabilidad dentro del grave estado en el que se encuentra el piloto.

'Expressen' ha dicho que la esposa de Schumacher, Corinna Betsch, colocó un gran árbol de navidad en la casa donde mantienen con vida al campeón, y estuvieron acompañados por la hija de ambos, Gina-Maria, y Mick, quien está siguiendo los pasos del padre para ser también piloto de Fórmula 1. Todos estuvieron en la residencia de Gland, Suiza, donde Schumacher es atendido casi las 24 horas del día por servicios médicos especiales.

La realidad es dura

Pero la situación del Kaiser es delicada. Los especialistas certificaron hace semanas que los "daños neurológicos" del piloto "son irreversibles" por todo este tiempo en estado de coma. Actualmente, mediría 1,60 metros, cuando antes medía 1,74 metros. Pesaría unos 45 kilos, aunque antes pesaba unos 80. Schumacher no habla, tampoco se mueve y no respira por sí mismo. Tiene conectado un respirador artificial de manera permanente.

Su manager, Sabine Kehm, dijo recientemente: "Michael debería estar aquí y estoy totalmente segura de que le encantaría estarlo. Siempre tuvo el mayor de los respetos para todos los presentes en esta sala y estaría muy contento. Lo que hizo a Michael tan especial y exitoso fue, como pasó con todo el mundo en esta sala, su amor y pasión por este deporte".

El piloto se encuentra en una residencia de su propiedad en Ginebra, Suiza, después de que su esposa decidiera que no siguiera siendo tratado en la clínica donde salvaron su vida. Su deseo era que estuviera en casa y esperar que eso repercutiera en su recuperación, pero 3 años después han perdido las esperanzas. El piloto alemán sufrió el accidente mientras esquiaba en la estación francesa de Méribel el 29 de diciembre del 2013. Aquel domingo, alrededor de las 11 de la mañana, salió de su residencia de invierno acompañado por su hijo, Mick, también piloto.