El ruido de sus hijos le costó a una familia multa de 130 mil dólares

Una familia de Reino Unido debe pagar una cuantiosa multa a una vecina por el ruido que hacían sus hijos en casa. Todo ocurrió en Reino Unido, donde Sarvenza Fouladi, una banquera de 38 años, asegura que su vida cambió radicalmente cuando llegaron sus nuevos vecinos del piso de arriba en 2010: la familia El Kerrami.

Todos viven en unos departamento de lujo, que según recoge el diario The Telegraph tienen un valor aproximado de 3.2 millones de dólares. Pero, al parecer, los El Kerradi eran demasiado ruidosos para el gusto de Fouladi.

De acuerdo con el diario antes mencionado, Fouladi mantuvo un detallado diario de todos los ruidos que consideraban molestos, incluyendo cuando se levaban los platos, las voces de los niños y “respiraciones enojadas”. Además, reclamaba que los pequeños corrían por el departamento, tiraban juguetes y hacían un verdadero escándalo.

La molesta inquilina acudió al abogado vecinal para expresar sus molestias, quien la acusó de ser demasiado sensible a los sonidos cotidianos de una familia. Sin una solución, decidió acudir a los juzgados y demandar a la estrepitosa familia. ¡Y salió ganando!

“Lo usaban como un patio de juegos” dijo Fouladi al juez según recoge el diario El País, quien en principio reconoció que se trataba de sonidos cotidianos. Sin embargo, terminó por darle la razón a la mujer, y multar a la familia con una suma cercana a los 130 mil dólares.

¿Por qué? Porque los El Kerrami, y la compañía dueña del departamento, no pusieron alfombra en sus pisos para aislar los sonidos, evitando que viajasen al piso de abajo.

Resulta que antes de que la familia se mudase al departamento, este fue remodelado, pero sin la autorización de la comunidad, y sin seguir las reglas, entre las cuales se cambiaron los pisos y se quitaron las alfombras de las áreas comunes.

Con esta violación de contrato, el juez ordenó una compensación de algo más de 130 mil dólares, más una multa aproximada de 50 dólares por cada día que pase hasta que se instalen las alfombras.

Eso sí, el juez reconoció que el diario de ruidos que mantuvo Fouladi era algo exagerado, y que la familia no tuvo la intención de molestarla con su cotidianeidad.

Lo malo, es que siguen siendo vecinos, y quizá las desavenencias no terminen con el dictamen oficial.

Fuente: Yahoo Voices